martes, 27 de enero de 2026

TIENE LOS LABIOS CORTADOS POR EL FRÍO

 Foto: J.X.


Cuando no estés,

estarás en mí.

Cuando yo no esté,

estarás en mí también,

y yo estaré en ti,

aunque ambos

ya no estemos

en ese amor en que estamos,

pese a todo,

queriéndonos así.


Su ausencia

ocupa todo el espacio.

Cada vez quedan menos palabras

para decirla,

para nombrarla.

Aunque estaba lejos, y muerta,

podía tocarla, viva.


No escribir es la muerte.

Escribir,

como diría el poeta Juan Luis Panero,

es una forma, 

uno de los

juegos para aplazar la muerte.

Y, asimismo,

una forma de vivirte,

a ti, escondida tan lejos.


Tiene los labios

cortados por el frío.

Con la lengua y los dientes,

se arranca un trocito de piel,

que la boca no escupe,

sino que duda sobre la punta de la lengua.

Ahora se desliza labios adentro,

de modo que,

mediante ese trocito de piel,

él percibe el sabor

del beso de aquella muerte.


domingo, 18 de enero de 2026

EN BUSCA DEL VACÍO

 Foto: J.X.


Cuenta la leyenda,

que no amaba a las mujeres,

ni tampoco a los hombres,

a los cuales aborrecía.

Se cuenta que, de niño,

se había encantado

de una niña y de otro niño.

La leyenda no dice

enamorado”,

sino “encantado”.

Y cuenta, además,

que ya de niño

fue violentado por fuera,

y agredido, muy adentro.

"Tienes

ojos de Bambi

mordido por perros de caza",

maldecían ellos.

"Tienes

ojos de Cenicienta",

maldecían ellas.

Al crecer,

el niño nunca entendió

la palabra amor.

Y en cuanto al deseo,

sólo sentía

curiosidad malsana

por averiguar y palpar

la soledad

de los escondrijos,

vacíos,

enmascarados de hojas,

de algunas hadas furtivas del barrio.

Sólo deseaba

esconder su propio vacío

-no de hombre, ni de niño,

sino de muerto errante-,

en el lejano y frondoso

bosque de esos vacíos.


No cuenta la leyenda,

pero sí comentan algunos del vecindario,

que un día,

quien había imaginado tanto

los vacíos,

fue arrojado a un barranco

desde un automóvil,

con un disparo en la cabeza,

por deudas de no se sabe qué.

Su cuerpo, al caer,

rebotaba en las piedras del barranco,

ensangrentando las escasas flores

y el vacío infinito.


Esta es, pues, la historia del amigo

que no pudo serlo.

Que hizo, entre broncas y silencios,

su vía crucis personal,

que era su manera de andar a solas

por los límites de la humanidad,

intentando ser ese amigo

que estaba destinado a no serlo.

Ya en su infancia

le advirtieron

que “sería de poca vida

y mucho encantamiento”.

El hada furtiva del barrio

que siempre lo había protegido,

como su ángel custodio,

un día fue acorralada,

mordida y despedazada

por los perros de caza del barrio,

y lo dejó solo en la tierra,

para siempre, 

hasta que por deudas lo mataron. 


Desangrado, al inicio del camino,

a los veinte años,

por una deuda.

Desangrado, al cabo de los años,

al final del camino,

por otras deudas.


Al final del camino,

una luz intermitente,

una débil luz

que se enciende y se apaga.


sábado, 17 de enero de 2026

EL LAMENTO

 Foto: J.X. 


De la tierra,

asciende un lamento.

No es el lamento de la novia muerta.

Tampoco es mi lamento.

Es el lamento,

que sube de la tierra.

viernes, 2 de enero de 2026

LA HERIDA DEL SILENCIO

 Foto: J.X.


Incrustada bajo la piel,

entre las costillas,

ninguna mirada

podía verla.

Era imperceptible,

invisible

al ojo humano.

Una herida,

en el costado izquierdo,

bajo la piel.

La herida del silencio,

incurable,

la herida de la inocencia,

que seguía ahí,

alargándose en el tiempo,

desde el amor de la infancia

hasta el amor maculado.

La herida,

disimulada bajo la piel,

se extiende

en busca de la palabra expiatoria,

silencio retorciéndose

en el vacío del abandono.