Foto: J.X.
En este poema,
que no dice nada,
no cabe ni una palabra más.
Tal es el silencio,
que desborda
los límites
del poema.
En el espacio vacío
de la página,
no cabe
ni una sola palabra más.
Las ramas en cruz
de la ausencia
arrancan las palabras
y las arrastran
por el polvo del camino,
hasta llegar al otro lado,
donde las voces
dejan de clamar en el desierto.

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