domingo, 25 de julio de 2021

PREGUNTAS SIN RESPUESTA AL BORDE DEL ABISMO

 Foto: J.X.

El hombre del bar me cuenta que uno de los espíritus del bosque le hizo la siguiente revelación: “El peso del alma se aligera cuando la sangre amorosa se vierte en la sangre envenenada, la absorbe, la renueva y, al cabo de cinco noches, también la convierte en sangre amorosa.”

Si eres cautivo y estás enamorado de un amor muerto, no será nada fácil mantener el equilibrio en la cuerda floja del abismo y llegar el otro extremo, donde tal vez pretenda rescatarte un amor vivo. Pero todo será en vano. Nadie puede disolver el perfume de las flores marchitas de un amor muerto y rescatarte de ese enamoramiento abrazado a la ceniza (otros dirían “posesión maldita”), añadió el hombre del bar.

Al salir del bar, mientras volvía solo a casa, me preguntaba: ¿Pero dónde está la sangre amorosa? ¿Dónde se oculta? ¿Y cómo cruzar el vacío de amor que se abre entre la muerte y la vida, y no precipitarse al fondo del abismo?


jueves, 22 de julio de 2021

EL FINAL DE UNA BIOGRAFÍA

Foto: J.X. 

Entonces, el mundo le cayó encima.

Todo se había roto.

Nunca había visto unos ojos, una mirada como aquella, en el instante de la destrucción final. Todo se había roto.

Al contemplar aquellos ojos, al ver su mirada, pedazos grandes y afilados del mundo cayeron sobre él, y ya no se levantó del suelo.

El mundo, al precipitarse del cielo al abismo, lo había derribado y descuartizado.

El filo del cuchillo no le dejó ni un milímetro de piel sin cortar.

Nunca había visto unos ojos, una mirada como aquella, tan sola y desamparada. Como un grito silencioso al final de la destrucción. 

Él también cayó y gritó en silencio.

Todo era destrucción y llanto helado en los ojos.

Sus últimas palabras fueron: "Piensa en mí, pero no te duelas por mí. No quiero vivir más. Así, de este modo, no quiero vivir más. Perdóname."



domingo, 18 de julio de 2021

UNA CITA URGENTE

Foto: J.X.

Lo siento, no puedo detenerme, ni pararme unos segundos siquiera, lo siento, tengo una cita, tengo prisa.

Me esperan aquí cerca, pasadas dos o tres calles más, es una urgencia.

Tengo prisa, tengo una cita inevitable, no puedo detenerme, ni siquiera pararme unos segundos, lo siento, repetía.

Es una cita con la muerte, dos o tres calles más allá.

Siento la necesidad urgente de acabar de una vez, tengo prisa en morirme, lo siento, repetía otra vez, antes de salir corriendo para llegar cuanto antes a aquella cita que tenía con la muerte, con su propia muerte.

Junto a la acera, clavado a la pared de una esquina, dejó un papel escrito, doblado:

La institución matrimonial genera la obligación, el compromiso amatorio. Lo mismo puede aplicarse a las parejas de hecho, aunque en éstas, por lo general, hay un principio de vocación amorosa, que, con el paso del tiempo, se va convirtiendo también en obligación, en compromiso amatorio, propio de las parejas que se van estabilizando. El amor es otra cosa, un misterio más peligroso y hondamente doloroso, de una radicalidad inestable, mientras el individuo avanza y se extravía una y otra vez durante ese peregrinaje al amor mistérico.

Todo cambia el día en que la realidad te deja malherido, roto. Arrojado al suelo, te abre en canal y te desangra. Si lo resistes, perdiendo sangre aquí y allá, dejando un rastro de sangre por todas partes, por cualquier lugar que vayas... Si resistes a ese derramamiento, será entonces cuando vendrá a socorrerte en el último instante una sangre amorosa que se vertirá dentro de ti -un cuerpo desangrado, casi muerto-, como en una transfusión alquímica, que dará otra vida, una vida que será un herida honda, permanente, siempre abierta, en la que, a medida que se desangre, se vertirá el amor auténtico.

El amor, pues, nace de la gran herida, de la rotura más absoluta y brutal de la realidad.

Lo de antes, aquel sentir de antes, no era un sentir de amor. Y lo de después, iluminado el misterio amoroso casi al final del camino..., lo que viene después será una cita obligada, irreemplazable, a la que debes acudir por haber llegado demasiado tarde a ese desvelamiento amoroso en la vida cotidiana, por haber sentido a destiempo ese amor único, auténtico. Eso que viene después, es lo que te reclama balbuceando tu nombre y apellido, advirtiéndote que esta vez no debes llegar tarde a la próxima cita con la muerte.”

Algunos transeúntes curiosos al leer esta nota esbozaban una sonrisa irónica, girando el dedo índice en la sien en señal de locura.


sábado, 17 de julio de 2021

EL MARAVILLOSO CASO DEL COLLAR

 Foto: J.X.

Merodeaba por una calle solitaria cuando de pronto se encontró con un collar en el suelo. No resplandecía ni parecía un collar valioso. De todos modos, se lo guardó en el bolsillo, Al llegar a casa, se lo abrochó al cuello, por curiosidad. Se miró al espejo, frotó una de las cuentas de cristal y descubrió que era un collar mágico de palabras, un collar que hablaba.

El collar le advertía que si lo llevaba abrochado al cuello, quedaría suspendido en el vacío, sin caerse, oscilando, como si bailara sobre el escenario profundo y oscuro de un abismo.

Pero si se lo quitaba y lo guardaba en un pequeña caja o en un cofre, olvidándolo en el cajón de un armario, dejaría de hacer pasos de baile en el vacío y se precipitaría abismo abajo, hasta caer en lo más oscuro.

Por eso le recomendaba que se lo guardara en el bolsillo y lo tuviera siempre a mano, para abrochárselo enseguida al cuello en cualquier situación peligrosa.

Durante un tiempo las cosas fueron bien, y el collar mágico de las palabras era tan útil como unos guantes de boxeo para encajar los golpes bajos que le lanzaba la vida cotidiana. No caía derribado en la lona, ni en el vacío.

Hasta que un día, en una situación extrema, con unos golpes bajos más peligrosos que los golpes anteriores, el collar mágico de las palabras, no sólo no le ayudó en absoluto, sino que al abrochárselo al cuello de una manera precipitada, lo hizo con tan mala fortuna, que, al forzar el cierre con cierta violencia, el collar lo fue estrangulando: se quedó colgado en el aire, pero sin bailar en el vacío, sino inmóvil, hasta la caída final. Como ahorcado en la rama de un árbol que se rompe y lo arroja al fondo del abismo.

(Después de escribir este texto y de cenar un poco, he vaciado los restos de comida del plato en el cubo de la basura. He perdido el control del plato, que se ha inclinado, y el tenedor ha resbalado hacia el patio interior. Pero un protector que protege la barandilla del balcón que da al patio, lo ha prendido en su red. Ha salvado al tenedor de caer en el abismo del patio interior de la planta baja, donde no vive nadie desde hace más de una década. He devuelto el tenedor al cajón de la cocina, agradecidos -el tenedor, el plato y yo- por la boda misteriosa entre la poesía y la vida cotidiana.) 


martes, 13 de julio de 2021

EL ESPEJO

 Foto: J.X.


Estuvo muchos años sin mirarse al espejo.

Hasta que un día cayó en la tentación de volver a mirarse, y el espejo le confirmó lo que siempre había sospechado y temido: con el tiempo se le había puesto cara de criminal.

Su rostro fue adquiriendo una fisonomía atormentada. Tenía aspecto de criminal, no cabía duda, el espejo lo confirmaba.

En su rostro se revelaba toda la muerte que había infligido, lentamente, día tras día, en la delicadeza de aquel amor. Cuando la muerte se le subía a la boca, envenenaba la punta de la lengua e iba matando sin hacer ruido, con el sigilo de las palabras ambiguas.

Nadie lo acusó jamás. Era considerado un ser enamorado, y enamoradizo a su manera, bastante ingenuo: no podía verse la sangre vertida en el interior, la sangre que se derramaba por dentro de las palabras.

Pero él, finalmente, al matar aquella delicadeza amorosa, también cayó muerto en el mismo instante, solo y maldito, sin un resto de amor en la piel.

¿Murió como un perro sarnoso, abandonado?

Peor que un perro abandonado.

viernes, 9 de julio de 2021

TODO EL AMOR DEL MUNDO

 Foto: J.X.

I

Después de dar vueltas y vueltas, salió a un claro del bosque. Él no sabía que aquel era un lugar destinado a los niños que habían muerto enamorados.

Pero ningún ser vivo estaba cerca de allí para llamarle la atención y expulsarlo del recinto amoroso, como hacían en otros lugares.

Por lo tanto, se detuvo a esperar en el claro del bosque, compartiendo el lugar con los niños muertos enamorados, que, no sólo no lo rechazaban, sino que le daban la bienvenida, aunque él fuera un solitario que venía de las calles duras del desamor.

Los niños muertos enamorados le saludaban entre las flores y desde el seto que cercaba el claro del bosque.

Le dijeron que no se preocupara por el espacio, que allí, aunque no lo pareciera a simple vista, cabía todo el amor del mundo.

II

(Esas parejas de niños enamorados habían muerto de un dolor de amor que se les había clavado en las entrañas, según diagnosticó un joven médico, que luego sería acusado de locura, y perseguido y lapidado una noche de verbena en aquellas duras calles del desamor.

Cuentan que tanta fue la sangre derramada, que en los rincones de algunas calles hay aún, incrustadas en la pared, unas señales oscuras, de sangre reseca.)


jueves, 8 de julio de 2021

AQUELLAS BARRAS DE HIELO


La muerte te sube a la boca, te hiela la lengua y la parte a trozos con un punzón, como hacían los carniceros y otros tenderos con las barras de hielo para la nevera, en tu infancia.

Una infancia de barras de hielo y espíritus, cuando una tía de tu padre, tu tía paterna, la hechicera, curaba los celos amorosos de los niños, en la trastienda, con una imposición de las manos en la cabeza. A cambio de nada, o de unas flores, a veces, que las madres le ofrecían como regalo, agradecidas por la curación de los celos amorosos del niño o la niña.

martes, 6 de julio de 2021

CUANDO RESUENAN LOS PASOS DE UNA MUERTE

Foto: J.X. 

Cuando el paso de una muerte te atropella y te arranca de raíz las puntas del corazón, ya no podrás hablar ni mirar como antes.

No podrás contemplar la realidad frente a frente. Ni hablar sobre ella, como antes. Ha pasado la muerte por tu vida.

Todo lo verás del otro lado, como si hubiera un reflejo de luz que viene de ese lado desconocido. En donde ya no pervive la palabra, ni la visión, ni la herida oscura de este mundo. Es el otro lado.

El paso de la muerte te habrá desviado la mirada, te habrá despojado de la vida y de las palabras que decías antes de la muerte, antes de esa muerte. Tendrás que aprender a mirar y a hablar otra vez. Porque, después de un largo silencio, dirás balbuceando otras palabras, las palabras después del paso de una muerte.

El corazón tendrá las puntas destrozadas. Será el desgajamiento de la herida incurable abierta por una muerte.

Tal vez un resto de amor, entre desolado y culpable, se resistirá a dejar este lado del mundo, a desaparecer bajo la nieve oscura.

Si es así, si resistes a la nieve oscura, continuarás mirando y hablando, pero de otra manera. Porque vendrán otras palabras. Las palabras manchadas por el paso de una muerte.


lunes, 5 de julio de 2021

EL PESO DEL ALMA TULLIDA

 Foto: J.X.

Si le preguntaban: ¿Por qué unos días cojeaba del pie derecho y otros días del pie izquierdo?

Él contestaba: Depende del peso. A veces el alma tullida me pesa en el lado izquierdo, y otras, me pesa en el lado derecho.

Incluso hay días en que el corazón puede equilibrar el peso tullido del alma en los pies, y entonces ambos se mantienen firmes, sin cojear. Pero esto no suele durar mucho tiempo, máximo tres o cuatro días, y después uno de los dos pies ya vuelve a cojear bajo el peso del alma tullida.

domingo, 4 de julio de 2021

LA VENDEDORA DE FLORES

 Foto: J.X.

Pasa una vendedora de flores, que canta:

Flores para los amores muertos.

Vendo flores para el amor y la muerte.

El amor, que da vida -si tienes suerte-,

tarde o temprano acabará matándote.

La intromisión de otro amor,

o la dureza de la vida cotidiana

y sus extravíos,

o la avaricia de la muerte,

que roba y acumula en su dominio

amores vivos que ella despedaza.

El amor, que da vida,

acabará dando muerte.

Vendo flores para el amor y la muerte,

vendo flores para los amores muertos.


sábado, 3 de julio de 2021

REENCUENTRO

Foto: J.X. 

Al llegar, se ha bajado la mascarilla contra la pandemia, pues temía que no le reconocieran las novias y novios del lugar.

Una de la novias, al verle acercarse, ha anunciado: “¡Ahí viene de nuevo el visitante con el ramo de las dos flores blancas, en una mano, y en la otra, la bolsa con una botella y las dos copas de champán. Avisad a la novia que se prepare para el brindis a la sombra de los cipreses!”.

Un día, acodados en la barra del bar, me confesó que nunca había conocido a nadie de trato tan delicado como los habitantes de aquel lugar, las novias y los novios muertos.

viernes, 2 de julio de 2021

EXPIACIÓN POR UN AMOR MUERTO

Foto: J.X.

“No busquen más”, dijo. “Fui yo quien lo hizo. Quien mató aquel amor y su delicadeza”, confesaba públicamente, en medio de la calle.

Ya pueden apedrearme, lapídenme por favor con las piedras más afiladas que encuentren para descuartizar al desamor”, sentenciaba él mismo. Aguantaba a pie firme en mitad de la calle, se desabrochaba la camisa y mostraba una parte del torso desnudo, muy delgado, con el alma asomando entre las costillas, por el costado del corazón. Esperaba el ataque mortífero, justiciero, de las piedras.

La gente pasaba por su lado sin hacerle caso. Aunque algunos se paraban un instante meneando la cabeza, en señal de locura, otros, la mayoría, se alejaban deprisa con una sonrisa irónica.

El supuesto criminal, pues, se quedaba otra día más sin castigo público, por aquel delito de amor que él, confesaba, había cometido por falta de delicadeza.


miércoles, 30 de junio de 2021

OTRA CLASE DE LIMOSNA

 Foto: J.X.

Sentado en el suelo de una calle, no pedía limosna de monedas, sino una caridad de alma sobrante, un fragmento de alma recién abandonada en el bosque, lavada por la lluvia.

Un trozo de alma nueva o de segunda mano, pero limpia, que pudiera sostenerse al lado del corazón, substituyendo a su alma agujereada. Los coletazos de la tristeza lo habían despeñado por el abismo, chocando el alma con rocas punzantes que la habían dejado maltrecha y agujereada por todas partes.

(Idealizan los menos fatalistas que, parece ascender, primero hay que caer, el alma debe aprender a caer y a levantarse.)

Pero no había manera de conseguir un sobrante, una caridad, una limosna de alma lavada y regenerada por la lluvia de los bosques, que se ajustara al lado de su corazón, tan gastado por las calles y maldiciones de la ciudad.

lunes, 28 de junio de 2021

UNA EXTRAÑA MALDICIÓN

Foto: J.X.

Una extraña maldición lo devoraba, se lo comía vivo en un banquete nocturno interminable, con los miembros expuestos y cortados sobre una larga mesa, cuyo mantel, empapado en sangre, goteaba día y noche, desde la infancia.

Las gotas de sangre, al caer al suelo, repetían una y otra vez el sonido de una frase, siempre la misma: Donde un día te esperaban, ya no te espera nadie.

sábado, 26 de junio de 2021

UN ESCALOFRÍO CADA NOCHE

 Foto: J.X.

Un escalofrío recorre la espalda del mundo, rezaba cada noche, antes de acostarse, con el alma magullada.

Su alma se agazapaba donde podía. Se agarraba a un clavo ardiendo. Pero el clavo se rompió por la mitad.

El alma, agazapada, recibió un golpe de hierro al rojo vivo.

Todo se desmoronaba, hecho ceniza.

Amores muertos clavados en la esquinas.

Con un ramo de flores marchitas acudió a la última cita.

Alrededor, todo era estremecimiento, escalofrío.

viernes, 25 de junio de 2021

A SU PESAR

 Foto: J.X.

Un enamorado vagabundo preguntaba a los desconocidos: “Si una noche me arrojara a las aguas del puerto y alguien me salvara, ¿quién me prestaría ropa seca para seguir vagabundeando?”

Le preocupaba esto, y también no disponer de un bolso adecuado de viaje por si un día habían de trasladarlo al Hospital. Aunque tampoco tenía a nadie que pudiera guardarle el bolso, en caso de necesidad.

Nunca celebraba los aniversarios, ni mucho menos los cumpleaños. Nació a su pesar, decía.

Y vivió a su pesar.

Estuvo bien considerado en su trabajo, y fue premiado, pero se enamoró demasiado y las cosas se torcieron: la belleza se transformó en una máscara de muerte. Se lo había jugado todo a una carta y perdió. Dejó el trabajo. Había fracasado en el amor, pero seguía enamorado, a su pesar.

La realidad le castigó con dureza. Malvivió y se extravió a su pesar.

Murió en la calle, no a su pesar, sino a gusto y agradecido por haber llegado al final del pesar, lejos del puerto y con la ropa seca, pero sin el bolso.

Nadie lo encontró a faltar, ni a él ni al bolso, y descansó.

jueves, 24 de junio de 2021

TENTACIÓN

Foto: J.X.

Colgando de un hilo, cortejaba a la muerte.

De varias formas cortejaba a la muerte.

Una de ellas, pasear al borde de los acantilados, por donde a veces se arrojaban los enamorados ensangrentados por la vida. Miraba al vacío, lo miraba hasta el fondo, con una extraña sonrisa, entre irónica y triste, cómplice del desastre amoroso que sepultaban aquellas piedras del vacío, recubiertas de musgo y flores marchitas.

Otra forma de cortejar a la muerte era adentrarse en el mar y cerrar los ojos. Pero siempre regresaba a la playa, aunque apenas sabía nadar. Flotaba en el agua y se movía como un desecho de cloaca, o como el pecio astillado de un naufragio, o como un amor recién muerto, que las olas devolvían una y otra vez a la playa, por si alguien lo esperaba, como si fuera un ramo de flores con ceniza, mal incinerado.

lunes, 21 de junio de 2021

BIOGRAFÍA BREVE DEL DOLOR

Foto: J.X. 

Acostumbrado a repeler sombras y zancadillas en cada esquina, la realidad, sin embargo, se le escabulle, y, una calle más allá, ya le ataca a traición por la espalda, con golpes letales en el corazón.

Contar todo lo demás con más detalle, todo lo que sucede después de los golpes, ya sería un relato que aquí no es necesario. El dolor, en estos casos, requiere pocas o ninguna palabra, brevedad de exclamación, quejido que anuncia un resto de naufragio, un silencio de muerte.


sábado, 19 de junio de 2021

A RASTRAS

 Foto: J.X.

(Texto basado en la historia de un vagabundo que decía que era un cuerpo sin alma desde que alguien murió a su lado y se la arrebató.)

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A trompicones, un alma avanza por el sendero de un bosque. Arrastra la pierna rota de un cuerpo.

Otras almas van y vienen por el mismo sendero, pero no tiran ya de miembros rotos de ningún cuerpo.

Se acercan al alma arrastradora y la ayudan a tirar de aquel resto humano, de la pierna rota de un cuerpo. Hacen lo que pueden.

No hablan. Algunas lloran mientras arrastran. Todas disimulan un agujero mal cosido.

A rastras, aquel resto humano levanta polvo del sendero. Un reguero de desconsuelo se encharca al caer la última sangre sobre el polvo.

lunes, 14 de junio de 2021

LA PERSIANA DEL BALCÓN

 Foto: J.X.

Tenía miedo a todo.

Antes, en verano, bajaba la persiana sobre la barandilla del balcón, como si fuera una cortina, para defenderse del sol y proyectar sombra entre las plantas y flores, y separarse de los vecinos de enfrente. Pero ya no lo hacía. Le obsesionaba que la persiana se cayera balcón abajo y matara a alguien. Temía los siniestros y accidentes domésticos.

Temía no saber irse de este mundo. Una vez le comentó a un amigo íntimo uno de sus sueños: soñaba que desaparecía una noche de verbena, adentrándose en el mar, vestido (zapatos y calcetines en la arena, con una nota de despedida dentro de un zapato), como si él también participara en la fiesta nocturna de los humanos en la playa, que gritaban y saltaban como locos, ignorando que representaban la danza de la muerte que él necesitaba aquella noche como ceremonia para desaparecer en el mar. Pero era un sueño, y él temía no saber irse de este mundo.

Temía al amor, a la soledad, al dolor, a la vida. Temía a la gente, que te traiciona a la menor ocasión, y a la sociedad, que te anima cuando eres niño, para rechazarte luego e introducirte, vapuleado y humillado,  a su entramado de prostitución, hasta que te destruye por inservible, inútil, como un producto caducado de carne embuchada.  

Tenía miedo de todo, de todo, excepto de la muerte.

Por lo tanto, se dijo un día, cierra la boca y cállate. No abras la boca, no te lamentes más, no hables más, y cállate. Como si ya estuvieras en el dominio callado de la muerte. En su silencio.

Como una persiana desvencijada, abandonada entre macetas rotas y flores que han sido golpeadas en la caída de la persiana a la calle.


domingo, 13 de junio de 2021

UNA LEYENDA

Foto: J.X.

Desde que le contaron la leyenda de las novias muertas (que se comunicaban, a través de las flores del bosque, con los novios viudos que todavía las cortejaban desde la vida), buscaba la colaboración de la flores silvestres como mediación para comunicarse con los amores muertos.

Decía esta leyenda que las flores silvestres, mediante las raíces, podían rastrear el camino subterráneo por donde transitaba la tristeza coja de un amor difunto. Era la tristeza coja de aquellas novias muertas cuyo amor había dejado de vivir en este mundo.

Y él iba de un bosque a otro, en busca esas flores que le comunicaran con la tristeza coja de los amores muertos.

viernes, 11 de junio de 2021

CUESTIÓN DE TALLAS

Entró en la tienda de ropa y pidió una talla de camisa y de pantalón que se adaptara a la talla de su alma, pues la del cuerpo variaba a capricho de la del alma. Ahora ambas se encogían cada vez más, como una prenda de algodón mal lavada, explicó.

Mientras se probaba tallas diferentes de camisas y pantalones, se preguntó, dudando: ¿encoge una prenda de algodón mal lavada?

Todas las tallas le venían grandes. Sin asombrarse (las dependientas de aquella tienda estaban acostumbradas a cualquier rareza o deformidad de los clientes), le recomendaron una talla mínima.

Acabó adquiriendo una talla infantil.

Salió de la tienda sintiéndose como aquel niño delgadito de su infancia. Pero él sabía que no sólo estaba delgado: estaba consumido por los extravíos del alma. Ni infancia, ni pureza, ni delgadez. Con la senda perdida, extraviado en la oscuridad palpaba cristales rotos que le cortaban el cuerpo y el alma, reduciéndolos.

Otra vez estrenaba una talla infantil, pero ahora sin aquella inocencia. Desangrándose entre cristales rotos.


jueves, 10 de junio de 2021

LA MIRADA

Mira lo que ella miraba, pero él no ve lo que está mirando. Ni lo que ella veía.

Mira sin mirar, sin ver.

Lo que mira, se mueve, está vivo (unos peces en el estanque de un jardín), pero lo que realmente ve no está ahí, ha muerto.

Tiene la mirada muerta sobre algo que vive y se mueve. Resiste y sigue mirando, pese a la muerte que nubla su mirada y no le deja ver.

Todo es transfiguración y ausencia, que hacen juegos de manos con el estanque y los peces.

Hay sombras que sangran en una pared del jardín. La muerte viene de una grieta, que se derrama y se apodera de su alma.

lunes, 7 de junio de 2021

RECUERDA

Foto: J.X.

No tengas miedo de recordar, no temas a los recuerdos.

Escoge uno al azar. Disecciónalo, ábrelo por la mitad, o, haciéndole una cruz, divídelo en cuatro partes.

Deja que el resto menos dañado del alma lo recubra y succione el veneno que alguna de las cuatro partes pueda contener.

Porque hay recuerdos tan cargados de vida que, por culpa de una muerte, pueden transformarse en virulentos, en punzantes, al evocarlos, o por una imagen inesperada al abrir un cajón o un armario.

Sanada la parte envenenada del recuerdo, no temas volver a recordarlo.

Mientras te quede un resto de alma, podrás ir sanando las partes envenenadas de los recuerdos.

domingo, 6 de junio de 2021

TARJETA POSTAL

 Foto: J.X.


Desde el bosque de los espíritus le llega un sobre con una tarjeta postal: es la fotografía de un prado con amapolas, árboles al fondo y un cielo blanco.

Quien firma la postal es el espíritu que, al menor descuido, resbala con las flores.

Los espíritus carecen de peso, se dirá. Pero este espíritu, en su vida mundana, ya temía pisar las flores, y cuando pasaba cerca de algunas en el campo, o las veía arrojadas al suelo bajo una papelera, resbalaba hacia el otro lado por temor a un descuido y pisarlas. Y desde entonces, aunque ahora no se mueva pisando el suelo, sigue resbalando hacia el otro lado cuando pasa al lado de unas flores. De ahí que se le conozca en el bosque como el espíritu que resbala con las flores.

Es este espíritu quien le recuerda que hace unos días que no se cita con la novia muerta, y todos, allá, espíritus, novias y novios muertos, encuentran a faltar su pequeño ramo de las dos flores. Y le dice que no debe sentir la partida de ella como un abandono. Si ella, que había sido tan vital, quería morir, no era por despecho, ni por las desviaciones y caídas en el largo camino de perdición, ni para dejarlo solo en medio de la furia y la locura de este mundo, sino porque ella ya no estaba en condiciones de poder vivir con un mínimo de esperanza.

Él le responde con una nota muy breve anunciándole que pronto les hará una visita (prefiere no comentar nada sobre el abandono). El problema, dice, es que hay días que le avergüenza salir a la calle con el cuerpo tan enlutado por las sombras que se desgajan del alma.


viernes, 4 de junio de 2021

EL PESO

 Foto: J.X.

Demasiado tarde para hablar, demasiado tarde para confesar, demasiado tarde para amar.

No era creyente, ni confiaba en las palabras, ni creía en la justicia humana.

Demasiado tarde para todo.

Demasiado tarde para hablar, repetía.

Ya no había nadie cerca, nadie en quien confiar. Nada que decir, más allá de las cuatro o cinco palabras de cortesía que intercambiaba haciendo un esfuerzo.

No sabemos qué es lo que debía confesar, lo que quería hablar.

Tanto silencio era un peso insoportable.

Sin abrir más el corazón ni la boca, murió solo, en el silencio frío de una habitación de Hospital.

Todas las palabras pendientes y las flores marchitas derramaron una lágrima por él al caer juntos en el abismo. No había nadie más allí cerca.


jueves, 3 de junio de 2021

UN VÍA CRUCIS CALLEJERO

 Foto: J.X.

Iba siempre demasiado abrigado, como si así tratara de ocultar mejor sus heridas. Al no mostrarlas en público, en carne viva, se sentía más seguro para salir a la calle y comenzar de nuevo a pedir perdón.

Tanto en la calle como en las tiendas y bares que frecuentaba, pedía perdón a menudo, de repente, sin venir a cuento.

Rogaba a conocidos y desconocidos que le perdonaran por lo que había hecho. Sin embargo, nadie sabía qué era lo que había hecho. Unos lo miraban con estupefacción. Otros, que ya lo conocían del barrio, no le hacían el menor caso y sonreían. Él, a su vez, había perdido la memoria de lo sucedido y era incapaz de explicarlo.

Pero, fuera lo que fuese lo ocurrido y que él ya no recordaba, seguía pidiendo perdón merodeando por las calles y entrando a bares y tiendas, dirigiéndose a conocidos y desconocidos.

Por favor, perdónenme”, suplicaba, bajando la cabeza, como si fuera un extraño que se pone a la cola de un Vía Crucis callejero.


miércoles, 2 de junio de 2021

PREGUNTAS

Foto: J.X.

¿Quién da más trabajo, el cuerpo o el alma?, me pregunta.

Antes de que yo pueda dar una respuesta (tampoco sé muy bien qué decir), él mismo se responde: ambos, primero cada uno por su cuenta y luego a la par, dan un trabajo descomunal. Cuando no es el cuerpo quien se descarría en la vida cotidiana y funciona mal, es el alma la que va a destajo, como enloquecida, desenmascarando culpas y penas de los extravíos, en un intento sobrehumano por reconciliarse con la bondad y la belleza, con la inocencia y con la infancia perdidas.

Pedimos una cerveza, y añade: Cuando el cuerpo (la energía física) es asaltado por la voracidad del abismo y cae profundamente herido, también el alma es sometida y arrastrada a hundirse en la profundidad de las heridas.

Lo mismo ocurre al revés: Cuando el alma (la energía espiritual) cae la primera, malherida de amor, o medio muerta por las agresiones de la realidad, también arrastra consigo al cuerpo, y éste se desparrama ensangrentado por la tierra. Uno arrastra al otro, sea cual sea el primero en caer, en ser crucificado.

¿De esa lucha a vida o muerte, pueden surgir las ganas de vivir o las ganas de morirse de una vez por todas?

¿Crees que algo puede sobrevivir a tanta destrucción?, ésta es la última pregunta -añade al final.

Y en silencio, sin más preguntas ni respuestas, apuramos el cáliz de la cerveza, como una expiación.


martes, 1 de junio de 2021

UNA BUFANDA PARA EL VAGABUNDO

Foto: J.X. 

Por favor, una bufanda para la boca y el alma, pedía el vagabundo.

Prefería el invierno y abrigarse de arriba abajo.

Abrigar bien todo el cuerpo, sin olvidar capucha y bufanda. Ésta, la bufanda, cubriendo el cuello y la boca, es fundamental para el cuerpo y para no dejar que la miseria de dentro se transparente, decía.

La boca bien tapada para no resfriarse, como le decía su madre al salir del cine los sábados de invierno. Qué tardes de película, de ilusión.

Han pasado los años, y ahora en su vida no hay películas ni ilusión. Pero igualmente hay que taparse la boca, cerrarla bien y hablar lo menos posible. Mantener boca y alma cerradas bajo los pliegues de una bufanda, al abrigo del mal tiempo y de las miradas. 

Como la fantasía de un invernadero donde no se marchitaran nunca las flores de las novias muertas -imaginaba recordando sus días de joven poeta enamorado.

El problema es siempre en verano, cuando no hay modo de taparse la boca sin que la gente se escandalice. Ignoran que el calor y la boca abierta profanan los sueños, decía.

Por favor, una bufanda para la boca y el alma, pedía el vagabundo.


lunes, 31 de mayo de 2021

LEJOS, MUY LEJOS

 Foto: J.X.

La ausencia te acoge y te da la mano.

Te lleva de palabra en palabra, de calle en calle, de la mano, como si fueras un niño que se ha extraviado en el bosque, o que se ha perdido entre la muchedumbre de la ciudad.

Extraviado, perdido, la ausencia te lleva de la mano.

Pero no sabes a dónde vais, a dónde te conduce.

Ella no habla, y tú no preguntas, ni te resistes a lo desconocido. Te da lo mismo cualquier destino. O ninguno.

Como un niño perdido, extraviado en un bosque, o malherido entre la muchedumbre de una ciudad, y acogido por la ausencia, que le da la mano y se lo lleva lejos, muy lejos de aquí.

domingo, 30 de mayo de 2021

EN SACO ROTO

 Foto: J.X.

Sólo le quedan tres o cuatro palabras a las que agarrarse por la cola.

Lo conducen de una calle a otra, como si fuera un saco roto que ha ido perdiendo lo que llevaba de la vida, un peso muerto mal cerrado.

Vida caída en saco roto, cuyo destino es el vertedero de flores marchitas y objetos inútiles, abandonados, que hay detrás de las últimas casas de la ciudad, extramuros.

sábado, 29 de mayo de 2021

LA SIMULACIÓN

Foto: J.X.

Cuando salimos del bar me contó que hacía tiempo que había muerto de amor, pero que simulaba vivir, que aún estaba vivo, porque nadie quería certificar su muerte por amor. 

Lo suplicó en las administraciones, aquí y allá, pero todo fue en vano. Los funcionarios le respondían que no era tan fácil morirse oficialmente. Que no era real, por mucho que él afirmara su muerte, y que más bien parecía una broma de mal gusto ir a comunicar una muerte así, hacerse el muerto de amor, pero seguir viviendo e incordiando en las oficinas administrativas de la vida.

Así, pues, tenía que simular que vivía y morir otra vez, de lo que fuera, de cualquier enfermedad, de cualquier accidente, pero no de amor.

De otro modo, era imposible morirse y que te entregaran en manos de pompas fúnebres, a fin de conseguir el preciado certificado de defunción, y que te dejaran en paz, muerto de amor.

Esperaba con verdadera ansia e ilusión que, por fin, lo consideraran un muerto cualquiera y borraran su nombre de la lista de los vivos, para siempre.


viernes, 28 de mayo de 2021

UNA PREGUNTA DELICADA

 Foto: J.X.

Iba de una tienda a otra del barrio preguntando si la habían visto pasar. La buscaba y no la encontraba.

Por la calle se acercaba a los vecinos y les preguntaba también si la habían visto pasar. La buscaba y no la encontraba por ninguna parte. Ha salido de casa hace unos días y aún no ha vuelto, añadía.

Una tarde se me acercó y me preguntó lo mismo, varias veces: si la había visto por la calle, o en alguna tienda..., si había visto pasar a su novia, a la novia muerta.

jueves, 27 de mayo de 2021

CUANDO MUERE EL AMOR

Foto: J.X.

Cuando muere el amor, de cualquier golpe de muerte, cuando muere el amor, en el lugar del corazón -una vez derramadas la ausencia y la tristeza hasta la última gota y desecadas junto al abismo-, en el lugar del corazón se enrosca un trozo gélido de desierto, como una serpiente congelada, que no late, sino que repta y va dando tumbos y escalofríos de un lugar a otro del cuerpo desértico, sin sentir y sin sentido, a merced del vacío nocturno. 

No hay palabras. No hay nada que decir. No hay consuelo, sino un vacío oscuro, desalmado, que, luego de derramar y desecar la ausencia y la tristeza, se revuelve a coletazos, con violencia, y te desangra con su cola afilada, en el lugar del corazón, cuando muere el amor.

De noche, en el lugar del corazón, en ese trozo abandonado de desierto, crecen malas hierbas que atan y amordazan las flores, enclaustran e inutilizan los días. Cometen toda clase de fechorías contra la vida, y no dejan flor sin marchitar. Aprovechando el frío nocturno del abandono, que se ha enroscado muy adentro, en el lugar del corazón, dejan un silencio escarbado, yermo, un vacío oscuro cuyo peso es de piedra helada, partida a trozos.

Cuando muere el amor, todo se marchita y muere, todo es muerte, un vaivén absurdo y desolador, un vacío de muerte en el lugar del corazón.

(No sé qué opinarían sobre este tema los dos espíritus amigos: el espíritu que resbala con las flores y el espíritu que bebe cervezas del tiempo (no frías). Cuando vengan de allá, del bosque de los espíritus, a visitarme, les preguntaré qué piensan sobre la muerte del amor en este mundo.)


miércoles, 26 de mayo de 2021

LA SOMBRA DE LAS PALABRAS

Foto: J.X. 

Hay palabras que tienen su sombra, su propio silencio.

¿Qué se esconde tras la sombra, enmascarándose y ensombreciendo las palabras?

¿Qué huye del sonido y se oculta en la sombra, en el interior del silencio de las palabras?

Lo indecible, lo impronunciable, aquello que no puede decirse.

La soledad. Esto que no puede nombrarse constituye la soledad, el aislamiento en que pervive lo más íntimo. Las palabras solitarias.

¿Y si nos arriesgamos a decirlas? ¿Cruzar las sombras y atravesar los silencios, y decirlo todo, sin sombras ni silencios en las palabras?

El peligro será el castigo a que pueden someterte las otras palabras, aquellas que se sienten deslumbradas y escandalizadas por tanta desnudez. Las palabras corrientes, las que se dicen.

Para esquivar este peligro, la palabra permanece en la sombra, como si estuviera encubierta o encarcelada. Como un sonido delincuente que no puede hablar, que no puede confesar, y se hace sombra, silencio.

Junto a la sombra de esta palabra, que no puede ser libre y decirse, no hay otra palabra, ni otro silencio, sino el perfume de una flor marchita que embruja a las otras palabras, a las palabras corrientes, y desaparecen en la sombra.

Toda la tristeza, toda la desolación de una vida cabe en la sombra de una de esas palabras.

Hasta que mueren en la propia sombra, desconocidas.


martes, 25 de mayo de 2021

LA EXTRAÑEZA

Foto: J.X.
Con el semblante y la voz cada vez más extraños, el otro día, cuando nos encontramos en el bar, me dijo que iba a la iglesia a descansar, no a rezar. Porque él no podía rezar. Ninguna plegaria podría mediar en su caso.

No sabía qué decir y le hice una pregunta absurda: le pregunté si creía en el infierno.

Me respondió que el infierno ya estaba dentro de él, en este mundo. Y añadió, con el semblante y la voz cada vez más extraños: “Su muerte sí que es mi castigo. Su muerte es mi castigo”.

¿Su muerte? Me recordó que él también tiene una novia muerta, y que, en este mundo infernal, no puede haber, para él,  un castigo peor que la muerte de ella. Éste era el castigo a su culpa, el peor castigo.

No quería hablar más, me dio la mano y se fue del bar, casi corriendo, o más bien huyendo de los recuerdos demasiado dolorosos y de las palabras.


Una vez solo, anduve merodeando por las calles, al azar, diciéndome en voz baja, como si alguien estuviera a mi lado: cada vez más extraño todo, cada vez más extraños los otros, uno mismo, las casas, las calles, todo.

Con pocas palabras él dice su extrañeza, yo digo mi extrañeza.

La extrañeza de uno mismo, de todo, del mundo entero.

Cada vez más extraños, y cada vez con menos palabras.

Las palabras, también, cada vez más extrañas, innombrables. Que no pueden ser dichas. Porque las palabras tienen sus silencios, sus propias sombras.

La vida y la culpa. La vida y la muerte.

La extrañeza.


lunes, 24 de mayo de 2021

OTRA VEZ, OTRA VEZ LA VIDA

 Foto: J.X.

Pon una mano en el corazón.

Pon la otra mano en una flor.

E intenta vivir. Si te dejan...

Y si no te dejan, inténtalo de nuevo,

aunque tengas el corazón más herido

y una flor marchita.

Recupera tu infancia, extrae el barro

que se ha pegado a la inocencia,

encharcándola al borde del precipicio.

Al fin y al cabo, todos caeremos por el precipicio.

No tengas miedo.

Vuelve a poner la mano en el corazón, herido,

y pon la otra mano en la flor marchita,

e intenta vivir otra vez.

Otra vez, otra vez la vida.