¡Y
algunos dicen que no es necesaria la ley contra la violencia
machista!, comentan en el bar.
No,
señoras y señores, como siempre ha dicho mi cuñado y confirma VOX,
es necesaria una ley que nos proteja a todos contra la violencia, no
sólo a las mujeres, replica la cuñada del dentista.
Vaya,
vaya, ¿no será que su cuñado, el dentista, ha perdido la muela del
juicio y no se ha enterado?, pregunta el humorista.
¿Qué son las
"muelas del juicio"?, pregunta la hija pequeña de una
vecina.
"Las
muelas de juicio retenidas son los terceros molares que se ubican en
la parte posterior de la boca y que no tienen suficiente espacio para
emerger o desarrollarse normalmente. Las muelas de juicio retenidas
son las últimas muelas adultas que aparecen en la boca (erupcionan).
La mayoría de las personas tiene cuatro muelas de juicio en la parte
posterior de la boca", lee en Internet la sobrina de la
peluquera.
Pues eso: el cuñado dentista debe de tener las muelas
del juicio retenidas, apunta la nieta del anarquista.
No
sólo las muelas del juicio, bromea la vidente.
Cuando
era joven escribí una elegía a las muelas del juicio perdidas de
una novia, explica el poeta romántico del barrio.
¿Y
fue por eso que lo abandonó?, pregunta la hija de la
bibliotecaria.
¡Un respeto, que los poetas sólo son abandonados
por las musas!, exclama el humorista.
Ya
decía yo..., añade la vecina taxista, que está otra vez en
huelga.
Taxistas oficiales persiguiendo a taxistas infiltrados,
apunta el periodista en paro.
¿No
será otra estrategia del comisario fabricante de cintas grabadas?,
pregunta el politólogo.
Ahora
voy en patinete, dice la hermana del informático.
Ojalá
vengan todos, taxistas y no taxistas, con patinete o bicicleta, a
tomarse el carajillo aquí, pregona la dueña del bar.
Recuerden
todos: ¡Mujeres asesinadas, no muertas!, exclama la sobrina de la
peluquera.
Viñeta: Enrique Herreros