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sábado, 15 de noviembre de 2014
viernes, 12 de junio de 2009
martes, 3 de febrero de 2009
KAFKA EN LA PARED
Fotografías: Matilda Sagan, Kafka en la pared


Grafitti de Kafka en la pared
YouTube - Ballad of Frankie Lee and Judas Priest. Bob Dylan
Por distintas calles de los barrios bajos de Barcelona aparece una imagen de Kafka, que nos mira a los ojos, perplejo. Al día siguiente, si buscas otra vez la imagen que viste ayer, verás que ésta ha desaparecido del lugar, pero si continúas andando cuatro calles más, la hallarás incrustada en la pared de otra casa, mirándote a los ojos con la misma perplejidad.
Parece ser que el motivo de la desaparición de Kafka, huyendo de una vieja pared a otra, no se debe exclusivamente a los servicios municipales que limpian los grafittis de las paredes.
De momento, se ignora la estrategia de limpieza a seguir para lograr que desaparezca de una vez por siempre esta imagen furtiva.
El cronista de los barrios bajos
Grafitti de Kafka en la pared
YouTube - Ballad of Frankie Lee and Judas Priest. Bob Dylan
Por distintas calles de los barrios bajos de Barcelona aparece una imagen de Kafka, que nos mira a los ojos, perplejo. Al día siguiente, si buscas otra vez la imagen que viste ayer, verás que ésta ha desaparecido del lugar, pero si continúas andando cuatro calles más, la hallarás incrustada en la pared de otra casa, mirándote a los ojos con la misma perplejidad.
Parece ser que el motivo de la desaparición de Kafka, huyendo de una vieja pared a otra, no se debe exclusivamente a los servicios municipales que limpian los grafittis de las paredes.
De momento, se ignora la estrategia de limpieza a seguir para lograr que desaparezca de una vez por siempre esta imagen furtiva.
El cronista de los barrios bajos
miércoles, 17 de diciembre de 2008
55 DÍAS EN PEKÍN
Ilustración de Wang Yuanqi (s. XVII)


Ilustración de Yuan Yao (s. XVIII)


(trad. Guojian Chen y Xiaohui Chen, Ed. Tran, Madrid, 2006)
RECOMENDADO PARA LOS POETAS OCCIDENTALES QUE, ESTAS NAVIDADES, DESPUÉS DE LA SOBREMESA, AL CALOR DEL HOGAR, ADOLEZCAN DE INCONTINENCIA VERBAL
ASOCIACIÓN PORTUARIA DE TRES AMIGOS DE EZRA POUND


Ilustración de Yuan Yao (s. XVIII)


(trad. Guojian Chen y Xiaohui Chen, Ed. Tran, Madrid, 2006)
RECOMENDADO PARA LOS POETAS OCCIDENTALES QUE, ESTAS NAVIDADES, DESPUÉS DE LA SOBREMESA, AL CALOR DEL HOGAR, ADOLEZCAN DE INCONTINENCIA VERBAL
ASOCIACIÓN PORTUARIA DE TRES AMIGOS DE EZRA POUND
jueves, 4 de diciembre de 2008
Caprichos de Diciembre con Pink Floyd y Alicia
Juguete de madera (1916), diseñado por J. Palau Oller


J.Tenniel
YouTube - Alice in Psychadelialand - Pt. 1.5
De narices, hipos y otros resfriados clásicos
Tras la pausa de Pausanias (los sabios me han enseñado a hablar así por isología), dice Aristodemo que tenía que hablar Aristófanes, pero le ocurrió que, bien fuera por hartazgo o por alguna otra cosa, un hipo le hervía en el estómago impidiéndole hablar. Aristófanes se dirigió entonces a Eryxímaco, el médico, que ocupaba el lugar siguiente al suyo:
Eryxímaco -le dijo-, tú que eres una persona de bien, párame este hipo o habla en mi lugar mientras yo me lo detengo.
–Ambas cosas haré –dijo Eryxímaco-, yo hablaré en tu lugar y tú en el mío cuando se te haya pasado el hipo. Mientras yo hablo, contén la respiración algún tiempo y el hipo desaparecerá; si no se te pasa, haz gárgaras con agua; y si el hipo es tan fuerte que persiste, coge algo con que puedas hacerte cosquillas en la nariz y estornuda: si lo haces una o dos veces, el hipo desaparecerá por más tenaz que sea.
–Habla, pues, tú ahora –repuso Aristófanes; yo haré lo que tú me has dicho.
Platón, El banquete
(trad. Manuel Sacristán, Icaria Literaria, Barcelona, 1982)
....................................
Mis emociones eran una mezcla de desesperación y deleite. De nuevo hubiera querido saber quién había estornudado la víspera.
Dije:
-Por favor, entregue a Su Majestad esta contestación y ayúdeme a reparar el daño que se ha hecho.
Un simple estornudo podría desmentir
a alguien cuyo amor fuera escaso,
pero es realmente triste que la que quiere
de verdad sufra por algo tan trivial.
Según se sabe la maldición del dios Shiki es atroz.
Aun después de mandada la respuesta, me sentía muy desdichada y seguía preguntándome quién era el que había estornudado.
Sei Shonagon, El libro de la almohada
(trad. J.L. Borges y M. Kodama, Alianza Ed., Madrid, 2004)
.....................................
Otro bolsillo lo llevaba lleno de euforbio pulverizado muy sutilmente, y lo metía en un pañuelo para sonarse las narices, muy bonito y fino, que había hurtado a la bella lencera de palacio al tiempo que le quitaba del seno un piojo que él mismo había puesto alli. Y cuando se hallaba en compañía de algunas señoras, poníase a hablar de ropa blanca y les metía la mano por el escote.
-¿Es obra de Flandes o de Hainaut? –les preguntaba.
Y sacando el pañuelo-: Ved qué obra tan fina. ¿Es de Frontignan o de Fuenterrabía?
Y movía el pañuelo cerca de la nariz de la dama, el cual hacíale estornudar cuatro horas seguidas. Durante ese tiempo él ventoseaba como un rocín, y la mujeres, riéndose, le decían:
-¡Cómo! ¿Peéis, Panurgo?
-No, señora –respondía éste-. Doy los acordes de contrapunto a la música que vos tocáis con la nariz.
Rabelais, Gargantúa y Pantagruel
(trad. T. Suero/J.M. Claramunda, Ed. Plaza y Janés, Barcelona, 1989)
.....................................
PROCURA ENMENDAR EL ABUSO DE LAS ALABANZAS DE LOS POETAS
(Fragmento)
¡Qué preciosos son los dientes,
y qué cuitadas las muelas,
que nunca en ellas gastaron
los amantes una perla!
No empobrecieran más presto
Si labraran, los poetas,
de algún nácar las narices,
de algún marfil las orejas.
¿En qué pecaron los codos,
que ninguno los requiebra?
De sienes y de quijadas
nadie que escribe se acuerda.
(...)
Hortelanos de faciones,
¿qué sabor queréis que tenga
una mujer ensalada,
toda de plantas y yerbas?
Francisco de Quevedo
..................................
Defino la nariz como sigue, -suplicando de antemano a mis lectores, hombres o mujeres, de cualquier edad, condición y naturaleza que sean, que por amor de Dios y por la salvación de sus almas, se guarden contra las tentaciones del Malo y contra sus sugerencias, y no le permitan meter, con las artes y argucias que sea, en sus mentes otras ideas que las que yo pongo en mi definición. -Pues por la palabra Nariz, a lo largo de todo este capítulo sobre narices, y en cualquier otro lugar del libro donde aparezca la palabra Nariz, -declaro que por este término entiendo una nariz, nada más y nada menos.
Laurence Sterne, Tristram Shandy
(trad. A.Mª. Aznar, Ed. Planeta, Barcelona, 1976)
.....................................
Con el objeto de producir digestiones artificiales, comprimieron carne en una ampolleta que contenía jugo gástrico de pato, y la llevaron bajo las axilas durante quince días, sin otro resultado que infectar sus cuerpos.
Se los vio correr a lo largo del camino principal, vestidos con ropas mojadas, bajo el ardor del sol. Era para verificar si la sed se aplaca mediante la aplicación de agua sobre la epidermis. Volvieron jadeando y acatarrados.
Flaubert, Bouvard y Pécuchet
(trad. Aurora Bernárdez, Barral Ed., Barcelona, 1973)
El sofista caprichoso


J.Tenniel
YouTube - Alice in Psychadelialand - Pt. 1.5
De narices, hipos y otros resfriados clásicos
Tras la pausa de Pausanias (los sabios me han enseñado a hablar así por isología), dice Aristodemo que tenía que hablar Aristófanes, pero le ocurrió que, bien fuera por hartazgo o por alguna otra cosa, un hipo le hervía en el estómago impidiéndole hablar. Aristófanes se dirigió entonces a Eryxímaco, el médico, que ocupaba el lugar siguiente al suyo:
Eryxímaco -le dijo-, tú que eres una persona de bien, párame este hipo o habla en mi lugar mientras yo me lo detengo.
–Ambas cosas haré –dijo Eryxímaco-, yo hablaré en tu lugar y tú en el mío cuando se te haya pasado el hipo. Mientras yo hablo, contén la respiración algún tiempo y el hipo desaparecerá; si no se te pasa, haz gárgaras con agua; y si el hipo es tan fuerte que persiste, coge algo con que puedas hacerte cosquillas en la nariz y estornuda: si lo haces una o dos veces, el hipo desaparecerá por más tenaz que sea.
–Habla, pues, tú ahora –repuso Aristófanes; yo haré lo que tú me has dicho.
Platón, El banquete
(trad. Manuel Sacristán, Icaria Literaria, Barcelona, 1982)
....................................
Mis emociones eran una mezcla de desesperación y deleite. De nuevo hubiera querido saber quién había estornudado la víspera.
Dije:
-Por favor, entregue a Su Majestad esta contestación y ayúdeme a reparar el daño que se ha hecho.
Un simple estornudo podría desmentir
a alguien cuyo amor fuera escaso,
pero es realmente triste que la que quiere
de verdad sufra por algo tan trivial.
Según se sabe la maldición del dios Shiki es atroz.
Aun después de mandada la respuesta, me sentía muy desdichada y seguía preguntándome quién era el que había estornudado.
Sei Shonagon, El libro de la almohada
(trad. J.L. Borges y M. Kodama, Alianza Ed., Madrid, 2004)
.....................................
Otro bolsillo lo llevaba lleno de euforbio pulverizado muy sutilmente, y lo metía en un pañuelo para sonarse las narices, muy bonito y fino, que había hurtado a la bella lencera de palacio al tiempo que le quitaba del seno un piojo que él mismo había puesto alli. Y cuando se hallaba en compañía de algunas señoras, poníase a hablar de ropa blanca y les metía la mano por el escote.
-¿Es obra de Flandes o de Hainaut? –les preguntaba.
Y sacando el pañuelo-: Ved qué obra tan fina. ¿Es de Frontignan o de Fuenterrabía?
Y movía el pañuelo cerca de la nariz de la dama, el cual hacíale estornudar cuatro horas seguidas. Durante ese tiempo él ventoseaba como un rocín, y la mujeres, riéndose, le decían:
-¡Cómo! ¿Peéis, Panurgo?
-No, señora –respondía éste-. Doy los acordes de contrapunto a la música que vos tocáis con la nariz.
Rabelais, Gargantúa y Pantagruel
(trad. T. Suero/J.M. Claramunda, Ed. Plaza y Janés, Barcelona, 1989)
.....................................
PROCURA ENMENDAR EL ABUSO DE LAS ALABANZAS DE LOS POETAS
(Fragmento)
¡Qué preciosos son los dientes,
y qué cuitadas las muelas,
que nunca en ellas gastaron
los amantes una perla!
No empobrecieran más presto
Si labraran, los poetas,
de algún nácar las narices,
de algún marfil las orejas.
¿En qué pecaron los codos,
que ninguno los requiebra?
De sienes y de quijadas
nadie que escribe se acuerda.
(...)
Hortelanos de faciones,
¿qué sabor queréis que tenga
una mujer ensalada,
toda de plantas y yerbas?
Francisco de Quevedo
..................................
Defino la nariz como sigue, -suplicando de antemano a mis lectores, hombres o mujeres, de cualquier edad, condición y naturaleza que sean, que por amor de Dios y por la salvación de sus almas, se guarden contra las tentaciones del Malo y contra sus sugerencias, y no le permitan meter, con las artes y argucias que sea, en sus mentes otras ideas que las que yo pongo en mi definición. -Pues por la palabra Nariz, a lo largo de todo este capítulo sobre narices, y en cualquier otro lugar del libro donde aparezca la palabra Nariz, -declaro que por este término entiendo una nariz, nada más y nada menos.
Laurence Sterne, Tristram Shandy
(trad. A.Mª. Aznar, Ed. Planeta, Barcelona, 1976)
.....................................
Con el objeto de producir digestiones artificiales, comprimieron carne en una ampolleta que contenía jugo gástrico de pato, y la llevaron bajo las axilas durante quince días, sin otro resultado que infectar sus cuerpos.
Se los vio correr a lo largo del camino principal, vestidos con ropas mojadas, bajo el ardor del sol. Era para verificar si la sed se aplaca mediante la aplicación de agua sobre la epidermis. Volvieron jadeando y acatarrados.
Flaubert, Bouvard y Pécuchet
(trad. Aurora Bernárdez, Barral Ed., Barcelona, 1973)
El sofista caprichoso
miércoles, 3 de diciembre de 2008
EJEMPLOS Y BURLAS DE AMOR
Bruno Schulz, El libro idólatra


Hopper, Soir blue
Tot es niens. (Todo es nada).
Guilhem de Peitieu (el conde-duque trovador)
Esta segunda parte se divide en dos; pues en una hablo de los ojos, que son principio del amor, y en la segunda digo de la boca, que es la meta del amor. Y a fin de que se disipe en esto cualquier vicioso pensamiento, recuerde quien nos lee, que más arriba está escrito cómo el saludo de esta mujer, el cual era operación de su boca, fue la meta de mis deseos mientras lo pude recibir.
Dante, Vita Nuova, comentario a la canción del cap. XIX
“Ya, señor Durandarte, carísimo primo mío, ya hice lo que me mandasteis en el aciago día de nuestra pérdida: yo os saqué el corazón lo mejor que pude, sin que os dejase una mínima parte en el pecho; yo le limpié con un pañizuelo de puntas; yo partí con él de carrera para Francia, habiéndoos primero puesto en el seno de la tierra, con tantas lágrimas, que fueron bastantes a lavarme las manos y limpiarme con ellas la sangre que tenían de haberos andado en las entrañas; y, por más señas, primo de mi alma, en el primer lugar que topé saliendo de Roncesvalles eché un poco de sal en vuestro corazón, porque no oliese mal, y fuese, si no fresco, a lo menos amojamado, a la presencia de la señora Belerma.”
Cervantes, Don Quijote en la Cueva de Montesinos
Todas las cartas de amor son
ridículas.
No serían cartas de amor si no fuesen
ridículas.
Fernando Pessoa (Álvaro de Campos)
Cuando ve a un hombre y a una mujer paseando por alguna avenida de plátanos, siente que su cuerpo se hiende en dos de abajo arriba, y cada una de las nuevas porciones va a abrazar a uno de los paseantes; pero es sólo una alucinación, y pronto la razón recobra su dominio. Éste es el motivo por el cual no se hace presente ni entre los hombres ni entre las mujeres, pues su pudor exagerado, que ha nacido con la idea de que es tan sólo un monstruo, le impide otorgar su simpatía abrasadora a quienquiera que sea.
Lautréamont, Los Cantos de Maldoror, II
Existe un mutilado, no de un combate sino de un abrazo, no de la guerra sino de la paz. Perdió el rostro en el amor y no en el odio. Lo perdió en el curso normal de la vida y no en un accidente. Lo perdió en el orden de la naturaleza y no en el desorden de los hombres.
César Vallejo, Poemas en prosa
Què hi puc fer jo, Francesca, què haig de dir, si amb els ulls aclucats ja sé el que escrius:
-No m’omplis més de flors: ja no t’estimo.
(Qué puedo hacer yo, Francisca, qué he de decirte, si con los ojos cerrados ya sé lo que escribes:
-No me traigas más flores: ya no te quiero.)
J.V. Foix, Darrer comunicat
“’L’amor em fa fàstic!”
(“El amor me asquea”.)
Primera frase de la novela Aloma, de Mercè Rodoreda
-Desde los tiempo de James Joyce sabemos –dijo- que la mayor aventura de nuestra vida es la falta de aventuras. Ulises, que luchó en Troya y volvió por los mares capitaneando su propia nave, y que tenia en cada isla una amante, no, no es ésa nuestra vida. La Odisea, de Homero, se trasladó a nuestro interior. Se interiorizó. Las islas, el mar, las sirenas que nos seducen, Itaca que nos llama de regreso, ésas son hoy las voces de nuestro interior.
Milan Kundera, El libro de la risa y el olvido


Hopper, Soir blue
Tot es niens. (Todo es nada).
Guilhem de Peitieu (el conde-duque trovador)
Esta segunda parte se divide en dos; pues en una hablo de los ojos, que son principio del amor, y en la segunda digo de la boca, que es la meta del amor. Y a fin de que se disipe en esto cualquier vicioso pensamiento, recuerde quien nos lee, que más arriba está escrito cómo el saludo de esta mujer, el cual era operación de su boca, fue la meta de mis deseos mientras lo pude recibir.
Dante, Vita Nuova, comentario a la canción del cap. XIX
“Ya, señor Durandarte, carísimo primo mío, ya hice lo que me mandasteis en el aciago día de nuestra pérdida: yo os saqué el corazón lo mejor que pude, sin que os dejase una mínima parte en el pecho; yo le limpié con un pañizuelo de puntas; yo partí con él de carrera para Francia, habiéndoos primero puesto en el seno de la tierra, con tantas lágrimas, que fueron bastantes a lavarme las manos y limpiarme con ellas la sangre que tenían de haberos andado en las entrañas; y, por más señas, primo de mi alma, en el primer lugar que topé saliendo de Roncesvalles eché un poco de sal en vuestro corazón, porque no oliese mal, y fuese, si no fresco, a lo menos amojamado, a la presencia de la señora Belerma.”
Cervantes, Don Quijote en la Cueva de Montesinos
Todas las cartas de amor son
ridículas.
No serían cartas de amor si no fuesen
ridículas.
Fernando Pessoa (Álvaro de Campos)
Cuando ve a un hombre y a una mujer paseando por alguna avenida de plátanos, siente que su cuerpo se hiende en dos de abajo arriba, y cada una de las nuevas porciones va a abrazar a uno de los paseantes; pero es sólo una alucinación, y pronto la razón recobra su dominio. Éste es el motivo por el cual no se hace presente ni entre los hombres ni entre las mujeres, pues su pudor exagerado, que ha nacido con la idea de que es tan sólo un monstruo, le impide otorgar su simpatía abrasadora a quienquiera que sea.
Lautréamont, Los Cantos de Maldoror, II
Existe un mutilado, no de un combate sino de un abrazo, no de la guerra sino de la paz. Perdió el rostro en el amor y no en el odio. Lo perdió en el curso normal de la vida y no en un accidente. Lo perdió en el orden de la naturaleza y no en el desorden de los hombres.
César Vallejo, Poemas en prosa
Què hi puc fer jo, Francesca, què haig de dir, si amb els ulls aclucats ja sé el que escrius:
-No m’omplis més de flors: ja no t’estimo.
(Qué puedo hacer yo, Francisca, qué he de decirte, si con los ojos cerrados ya sé lo que escribes:
-No me traigas más flores: ya no te quiero.)
J.V. Foix, Darrer comunicat
“’L’amor em fa fàstic!”
(“El amor me asquea”.)
Primera frase de la novela Aloma, de Mercè Rodoreda
-Desde los tiempo de James Joyce sabemos –dijo- que la mayor aventura de nuestra vida es la falta de aventuras. Ulises, que luchó en Troya y volvió por los mares capitaneando su propia nave, y que tenia en cada isla una amante, no, no es ésa nuestra vida. La Odisea, de Homero, se trasladó a nuestro interior. Se interiorizó. Las islas, el mar, las sirenas que nos seducen, Itaca que nos llama de regreso, ésas son hoy las voces de nuestro interior.
Milan Kundera, El libro de la risa y el olvido
Un anticuario de la calle Baños Nuevos
domingo, 30 de noviembre de 2008
EL GABINETE DEL DR. CALIGARI
James Joyce, Ulises
Apollinaire, Caligrama
YouTube - John Lee Hooker and Bonnie Raitt play "I'm In The Mood"
Dr. Caligari
Apollinaire, Caligrama
YouTube - John Lee Hooker and Bonnie Raitt play "I'm In The Mood"
Dr. Caligari
- Bob Dylan- "Three Angels"-MIRANDO A LOS TRAPECISTAS
Balthus, Mujer joven en un parque

YouTube - Bob Dylan "Three Angels"
Tres ángeles por encima de la calle,
cada uno tocando una trompeta,
vestidos con túnicas verdes y con alas prominentes,
llevan allí desde la mañana de Navidad.
El tipo más lanzado de Montana pasa como una exhalación,
luego una mujer con un brillante vestido color naranja,
una furgoneta de alquiler, un camión sin ruedas,
el autobús de la Décima Avenida rumbo al oeste.
Los perros y los pichones alzan el vuelo y revolotean,
un hombre con una placa pasa dando saltitos,
tres compañeros que se arrastran de vuelta a su trabajo,
nadie se detiene a preguntar por qué.
El camión del pan se para frente a la valla
donde los ángeles permanecen sobre sus pértigas,
el conductor mira con disimulo tratando de encontrar un rostro
en este mundo de hormigón lleno de almas.
Los ángeles tocan sus trompetas todo el día,
toda la tierra en marcha parece pasar de largo.
Pero, ¿escucha alguien la música que tocan?
¿Lo intenta alguien siquiera?
Bob Dylan, Tres ángeles
(trad. Carlos Álvarez, Canciones/2, Espiral/Ed. Fundamentos, Madrid, 1985)
Un fan sin blog

YouTube - Bob Dylan "Three Angels"
Tres ángeles por encima de la calle,
cada uno tocando una trompeta,
vestidos con túnicas verdes y con alas prominentes,
llevan allí desde la mañana de Navidad.
El tipo más lanzado de Montana pasa como una exhalación,
luego una mujer con un brillante vestido color naranja,
una furgoneta de alquiler, un camión sin ruedas,
el autobús de la Décima Avenida rumbo al oeste.
Los perros y los pichones alzan el vuelo y revolotean,
un hombre con una placa pasa dando saltitos,
tres compañeros que se arrastran de vuelta a su trabajo,
nadie se detiene a preguntar por qué.
El camión del pan se para frente a la valla
donde los ángeles permanecen sobre sus pértigas,
el conductor mira con disimulo tratando de encontrar un rostro
en este mundo de hormigón lleno de almas.
Los ángeles tocan sus trompetas todo el día,
toda la tierra en marcha parece pasar de largo.
Pero, ¿escucha alguien la música que tocan?
¿Lo intenta alguien siquiera?
Bob Dylan, Tres ángeles
(trad. Carlos Álvarez, Canciones/2, Espiral/Ed. Fundamentos, Madrid, 1985)
Un fan sin blog
viernes, 28 de noviembre de 2008
ATRAVESANDO EL CICLO MÁGICO DE JUAN-EDUARDO CIRLOT
Joan Ponç, (Dau al set, 1951)


Artículo de J.E. Cirlot en el "Correo de las Artes"( nº. 10, 1958)

Cardona Torrandell, Los amantes
CICLO DE BRONWYN, III
(Fragmento)
Y en realidad, esos pasos que se oyen, esa voz que resuena, esa actividad que se cumple, no son los de un ser terreno. Pero no hay que temer; casi nunca ese extranjero sabe que lo es. Y cuando lo sabe, no tiene ningún medio a su disposición para comunicarlo verdadera y efectivamente.
La olas sin espuma viniendo lentamente
desde la eternidad repitiendo sin ruido
lo nunca.
¿Son de formas distintas? ¿Qué son formas?
¿Son las revelaciones de otra imagen?
Un cielo se separa de este cielo:
las voces de unos ojos que vienen de lo gris.
*
DEBAJO DE ESTA TIERRA.
*
La torre con dos labios.
Tu cuerpo destrozado por las hojas aún verdes.
Y son tantas las piedras.
*
Son tantas las estrellas que nadie las oiría
entre las llamas negras que defienden la noche,
cuando todo son manos que buscan por el mar
las ramas de tu nombre.
*
Las ramas azuladas que propagan lo no.
¿Son los miembros humanos el centro de este mundo?
¿Lo son todo, acaso?
*
Hablaba de tu cuerpo de dedos y de manos
o tocaba en tu frente los milenios de luz.
Y las rosas se abrían dividiendo despacio
la nieve desolada del abismo marino.
Las almas son aún un polvo más oscuro,
una luz más violeta
en el dolmen doliente al que me abrazo.
*
“Los árboles descienden, ¿no los ves?”
Siempre estoy como echado en el musgo más húmedo,
como calladamente preguntando a la tierra;
como si hubiera sido después de que la sombra
me arrebató de un mundo en que no existes.
*
He podido escarbar bajo la hierba
y tocar las heridas, las hierbas de tu nombre.
Y he sollozado muerto por los campos marinos
bajo las aves blancas de la nada desnuda.
*
Oigo los movimientos de los entrelazados,
el avance tan lento con que las espirales
alumbran su condena de tan sólo estar siempre
intentando elevarse contra la altura inútil.
*
A veces, son las cruces
que vacilan, se agrietan.
O repiten los nombres grabados en las losas,
en las heladas losas verdes ya tan pálidas.
*
Si puedes,
mira cómo me envuelvo con los cabellos blancos de mi espíritu
contra el yerto alfabeto que recita tu nombre,
Bronwyn.
*
ASPIRACIÓN AL OTRO CIELO.


Artículo de J.E. Cirlot en el "Correo de las Artes"( nº. 10, 1958)

Cardona Torrandell, Los amantes
CICLO DE BRONWYN, III
(Fragmento)
Y en realidad, esos pasos que se oyen, esa voz que resuena, esa actividad que se cumple, no son los de un ser terreno. Pero no hay que temer; casi nunca ese extranjero sabe que lo es. Y cuando lo sabe, no tiene ningún medio a su disposición para comunicarlo verdadera y efectivamente.
La olas sin espuma viniendo lentamente
desde la eternidad repitiendo sin ruido
lo nunca.
¿Son de formas distintas? ¿Qué son formas?
¿Son las revelaciones de otra imagen?
Un cielo se separa de este cielo:
las voces de unos ojos que vienen de lo gris.
*
DEBAJO DE ESTA TIERRA.
*
La torre con dos labios.
Tu cuerpo destrozado por las hojas aún verdes.
Y son tantas las piedras.
*
Son tantas las estrellas que nadie las oiría
entre las llamas negras que defienden la noche,
cuando todo son manos que buscan por el mar
las ramas de tu nombre.
*
Las ramas azuladas que propagan lo no.
¿Son los miembros humanos el centro de este mundo?
¿Lo son todo, acaso?
*
Hablaba de tu cuerpo de dedos y de manos
o tocaba en tu frente los milenios de luz.
Y las rosas se abrían dividiendo despacio
la nieve desolada del abismo marino.
Las almas son aún un polvo más oscuro,
una luz más violeta
en el dolmen doliente al que me abrazo.
*
“Los árboles descienden, ¿no los ves?”
Siempre estoy como echado en el musgo más húmedo,
como calladamente preguntando a la tierra;
como si hubiera sido después de que la sombra
me arrebató de un mundo en que no existes.
*
He podido escarbar bajo la hierba
y tocar las heridas, las hierbas de tu nombre.
Y he sollozado muerto por los campos marinos
bajo las aves blancas de la nada desnuda.
*
Oigo los movimientos de los entrelazados,
el avance tan lento con que las espirales
alumbran su condena de tan sólo estar siempre
intentando elevarse contra la altura inútil.
*
A veces, son las cruces
que vacilan, se agrietan.
O repiten los nombres grabados en las losas,
en las heladas losas verdes ya tan pálidas.
*
Si puedes,
mira cómo me envuelvo con los cabellos blancos de mi espíritu
contra el yerto alfabeto que recita tu nombre,
Bronwyn.
*
ASPIRACIÓN AL OTRO CIELO.
Juan-Eduardo Cirlot, Poesía, 1966-1972
(Ed. Nacional, Madrid, 1974)
AT
miércoles, 26 de noviembre de 2008
lunes, 24 de noviembre de 2008
sábado, 22 de noviembre de 2008
PASEANDO CON LOVECRAFT
Tarifas de corrección
H.P. Lovecraft

Caspar David Friedrich
ANÉCDOTAS DE LA VIDA DE LOVECRAFT
De este modo, Lovecraft se convirtió en escritor para otros... La mayor parte de su trabajo de “revisión” consistía meramente en corregir errores de máquina, de puntuación y de ortografía, con alguna mejora de estilo. Pero a veces, cuando un relato despertaba su imaginación, reescribía el texto entero, utilizando sus propias ideas. Sus tarifas al principio solían ser más o menos de un octavo de centavo por palabra.
(...)
Por último, una tienda de restos de fábrica le vendió un traje marrón decoroso, con un pantalón extra por 11,95 dólares. Arthur Leeds le había enseñado muchas argucias, como recurrir a tiendas de restos de fábrica, o comprar un sombrero de paja a final de temporada, por casi nada.
Lovecraft se sintió encantado de que la patrona del 169 de Clinton Street, Mrs. Burns, fuera inglesa. Le gustó menos cuando se enteró de que tenía la británica costumbre de tener baja la calefacción de la casa. También solía apagar el calentador del agua durante las horas en que muy poca gente se baña o se afeita. Y cuando Lovecraft se compró una estufa eléctrica, le prohibió utilizar el aparato porque subían demasiado los recibos de la luz.
Así que el tiritante Lovecraft se dispuso a comprar una estufa de petróleo. Por la actividad que desplegó en la elección, compra e instalación de la estufa, uno podía creer que estaba construyendo una nave espacial. Cuando tuvo ya la estufa, no obstante, le sirvió al menos para calentarse las latas de judías, de estofado y de espagueti.
De abril hasta julio, Lovecraft estuvo preocupado con los ratones. Puso cepos y cogió varios. Cuando cogía uno, lo arrojaba con cepo y todo:
Desde que te escribí he atrapado dos “invasores” más, en cada caso me he deshecho del cepo también. Total, cuestan cinco centavos los dos y no tienes que ocuparte de los detalles repulsivos, ¡cuando puedes ahorrártelos a 2 ½ centavos por cada experiencia!
Sprague de Camp, Lovecraft
(trad. Fco. Torres Oliver, Ed. Alfaguara, Madrid, 1978)
UN POEMA DE LOVECRAFT
LA VENTANA
La casa era vieja, con alas caprichosamente enmarañadas
cuya disposición nadie conocía a ciencia cierta,
y en una pequeña estancia hacia la parte trasera
había una extraña ventana cegada con piedra antigua.
Allí, en una infancia atormentada por los sueños, solía ir
siempre solo cuando reinaba la noche vaga y negra,
apartando telarañas con una curiosa falta de miedo
y sintiéndome cada vez más maravillado.
Más tarde, llevaría allí a los albañiles
para descubrir qué vista habían rehuido mis lejanos antepasados.
Pero cuando perforaron la piedra entró impetuosa
una ráfaga de aire del vacío ignoto que se abría al otro lado.
Entonces huyeron..., pero yo me asomé y encontré desplegados
todos los mundos salvajes que me había revelado mis sueños.
H.P. Lovecraft, Hongos de Yuggoth, y otro poemas
(trad. J.A. Santos/S. Tribaldos, Ed. Valdemar, Madrid, 1994)
Nota. Lovecraft escribió centenares de artículos y cartas, y corrigió y reescribió innumerables artículos y relatos para un círculo de periodistas y novelistas aficionados. Éstos publicaban en periódicos y revistas no profesionales, pero que tenían sus propias asociaciones rivales como la “National Amateur Press Association”, la “United Amateur Press Association”, la” Providence Amateur Press Club”, cada una de las cuales disponía de su periódico o revista. También Lovecraft fundó su propia revista, “The Conservative". Pese a sus necesidades económicas, Lovecraft se consideraba un escritor de condición pura, aristocráticamente “amateur”, y enviaba gustosamente sus prosas y poemas a esas publicaciones, e incluso a veces –como buen caballero- se olvidaba de cobrar sus honorarios como corrector de estilo de los otros autores aficionados. En ciertas ocasiones corregía tanto el texto, que devolvía a su autor un relato nuevo, completamente distinto. Otra de sus manías, era visitar siempre las ruinas y cementerios de los pueblos y ciudades que visitaba, en busca de vestigios que dieran vida póstuma a sus relatos. Asimismo, en caso de mudanza, se llevaba siempre consigo los muebles de su infancia, de madera noble, los arrastraba de una vivienda a otra con los consabidos problemas de traslado y espacio. Se casó con Sonia Greene, modista pero también escritora amateur afiliada al "Blue Pencil Club", asociación neoyorkina de periodistas aficionados. Sin embargo, se dice que Lovecraft en realidad casi siempre hizo vida de soltero.
Como curiosidad bibliográfica, decir que la Ed. Seix Barral publicó en 1967 la novela de Lovecraft, "En las montañas de la locura", traducida por el escritor cubano Calvert Casey, que se suicidaría dos años después ( autor de "Memorias de una isla" y "Notas de un simulador", Montesinos Ed.).
AT
martes, 18 de noviembre de 2008
jueves, 13 de noviembre de 2008
CÉSAR VALLEJO, O LA SOMBRERERÍA ESTÁ EN AQUELLA ESQUINA
César Vallejo
Opisso, Sastrería Padró
Todas las cosas llevan su sombrero. Todos los animales llevan su sombrero. Los vegetales llevan también el suyo. No hay en este mundo nada ni nadie que no lleve la cabeza cubierta. Aunque los hombres se quiten el sombrero, siempre queda la cabeza cubierta de algo que podríamos llamar el sombrero innato, natural y tácito de cada persona.
Desde el punto de vista del hombre, los sombreros se clasifican en sombreros naturales y sombreros artificiales. Se llama sombrero natural aquel que nace con cada persona y que le es inseparable aun después de la muerte. En el esqueleto, la presencia del sombrero natural y tácito es palpable. Se llama sombrero artificial aquel que se adquiere en las sombrererías y del cual podemos separarnos momentánea o eternamente. En el esqueleto, la falta de este sombrero artificial es, asimismo, evidente.
......................................................................
Conozco a un hombre que dormía con sus brazos. Un día se los amputaron y quedó despierto para siempre.
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Un médico afirma que para fruncir el entrecejo se necesita poner en juego sesenta y cuatro músculos, mientras que para reír son suficientes trece músculos. El dolor es, por consiguiente, más deportivo que la alegría.
César Vallejo, Contra el secreto profesional
Jugador de Billar
Opisso, Sastrería Padró
Todas las cosas llevan su sombrero. Todos los animales llevan su sombrero. Los vegetales llevan también el suyo. No hay en este mundo nada ni nadie que no lleve la cabeza cubierta. Aunque los hombres se quiten el sombrero, siempre queda la cabeza cubierta de algo que podríamos llamar el sombrero innato, natural y tácito de cada persona.
Desde el punto de vista del hombre, los sombreros se clasifican en sombreros naturales y sombreros artificiales. Se llama sombrero natural aquel que nace con cada persona y que le es inseparable aun después de la muerte. En el esqueleto, la presencia del sombrero natural y tácito es palpable. Se llama sombrero artificial aquel que se adquiere en las sombrererías y del cual podemos separarnos momentánea o eternamente. En el esqueleto, la falta de este sombrero artificial es, asimismo, evidente.
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Conozco a un hombre que dormía con sus brazos. Un día se los amputaron y quedó despierto para siempre.
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Un médico afirma que para fruncir el entrecejo se necesita poner en juego sesenta y cuatro músculos, mientras que para reír son suficientes trece músculos. El dolor es, por consiguiente, más deportivo que la alegría.
César Vallejo, Contra el secreto profesional
Jugador de Billar
miércoles, 12 de noviembre de 2008
sábado, 8 de noviembre de 2008
CURSILLO SOBRE EL NUEVO CAPITALISMO

YouTube - Georges Brassens-Il n'ya pas d'amour heureux (English Sub.)
SE NOTIFICA QUE EN BREVE SE INICIARÁ EL CURSILLO SOBRE
“LA REFUNDACIÓN DEL NUEVO CAPITALISMO MUNDIAL”,
IMPARTIDO POR LOS REPRESENTANTES DE MEDIO MUNDO.
EL OTRO MEDIO MUNDO, RECIBIRÁ NOTICIAS CONCISAS POR VÍA SATÉLITE AL DÍA SIGUIENTE DE LA CLAUSURA DEL CURSILLO.
ROGAMOS SE ABSTENGAN DE ASISTIR LOS DELEGADOS DE LA MASA ASALARIADA POR FALTA DE SILLAS TAPIZADAS Y RECAMADAS EN PIEL. A QUIEN PRESENTE LAS OPORTUNAS Y JUSTIFICADAS RECLAMACIONES, LE SERÁ ENTREGADO UN EJEMPLAR MINIADO DE LA NOVELA
“EL CASTILLO”, DEL ILUSTRE DR. FRANZ KAFKA.
EL Departamento de Control del Sano Juicio
Texto descubierto por El Espadachín Enmascarado
viernes, 7 de noviembre de 2008
GARCÍA LORCA EN EL HOSTAL DE LOS MUERTOS
García Lorca con su sobrina
SE HA ENCONTRADO AL FIN UN HUESO DE LA MANO DEL ESQUELETO DEL CADÁVER DEL CUERPO DEL ESPÍRITU DE GARCÍA LORCA
Se ruega llamar por teléfono para confirmar asistencia (aforo limitado) al vernissage con servicio de fotografía que se celebrará el próximo miércoles, a las 19.30, en el salón principal del nuevo Hostal de los Muertos, donde será expuesto el citado descubrimiento.
La Dirección
Se servirá una copa en el transcurso del acto
...............
Yo.
Con el hueco blanquísimo de un caballo.
Rodeado de espectadores que tienen hormigas en las palabras.
Federico García Lorca, Nocturno del hueco
(del libro Poeta en Nueva York)
Corresponsal de El Cronista Desterrado
miércoles, 5 de noviembre de 2008
EL DUENDE - FEDERICO GARCÍA LORCA-LEONARD COHEN

YouTube - FEDERICO GARCIA LORCA Leonard Cohen
Hyeronymus Bosch, El Jardín de las Delicias (detalle del panel central)
Para buscar al duende no hay mapa ni ejercicio. Sólo se sabe que quema la sangre como un tópico de vidrios, que agota, que rechaza toda la dulce geometría aprendida, que rompe los estilos, que hace que Goya, maestro en los grises, en los platas y en los rosas de la mejor pintura inglesa, pinte con las rodillas y los puños con horribles negros de betún; o que desnuda a Mosén Cinto Verdaguer con el frío de los Pirineos, o lleva a Jorge Manrique a esperar a la muerte en el páramo de Ocaña, o viste con un traje verde de saltimbanqui el cuerpo delicado de Rimbaud, o pone ojos de pez muerto al conde Lautréamont en la madrugada del boulevard.
Federico García Lorca, Teoría y juego del duende
(Prosa, Alianza Ed. Madrid, 1969)
AT
ARTAUD & A. PIZARNIK & L.Mª PANERO

YouTube - Un Día Con Leopoldo María Panero (1/3)
Egon Schiele, Desnudo masculino de pie con paño rojo en las caderas
ARTAUD SEGÚN ALEJANDRA PIZARNIK
¿Qué fue Baudelaire?
¿Qué fueron Edgar Poe, Nietzsche, Gerard de Nerval?
Cuerpos
que comieron,
digirieron,
durmieron,
roncaron una vez por noche,
cagaron
entre 25 y 30.000 veces,
y frente a 30 o 40.000 comidas,
40 mil sueños,
40 mil ronquidos,
40 (mil) bocas amargas y agrias al despertar,
tienen que presentar unos 50 poemas.
Verdaderamente no basta
y el equilibrio entre la producción mágica
y la producción automática está
muy lejos de ser mantenido,
está absolutamente roto.
Pero la realidad humana, Pierre Löeb, no es eso.
Somos 50 poemas,
el resto no somos nosotros
sino la nada que nos reviste,
se ríe de nosotros primero,
vive de nosotros después.
Ahora bien, está nada no es nada.
Antonin Artaud, El tiempo donde el hombre era un árbol (fragmento).
(Textos, trad. Alejandra Pizarnik y A.López Crespo, Ed. Aquarius, Buenos Aires, 1974)
AT
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