domingo, 19 de septiembre de 2021

TUBO DE PASTA DENTÍFRICA

Foto: J.X.

El tubo de pasta dental que ella trajo en su neceser de hospital, ahora él se lo guarda en el bolsillo para devolverlo a casa y poder besar después a la novia muerta.

Besará esos restos de pasta dentífrica conservados en el tubo retorcido, ligeramente retorcido, presionado con suavidad por el azul venoso de las manos frágiles, transparentes, casi cristal, de la novia muerta.

SANGRE EN LA CALLE

 Foto: J.X.

Sangre en la acera, en la calle.

No son gotas de mi sangre. La mía la he perdido en otros lugares. La he derramado en otras calles, en otras casas.

Sangre de un cuerpo indefenso. Gotas de sangre de un alma desvalida, atacada, caída.

El mundo es todo sangre derramada.

Perdida gota a gota, escurrida de los brazos, de las piernas, de las entrañas, venas abiertas, sangre derramada, infinita.

sábado, 18 de septiembre de 2021

CAMPANAS DE BODA EN EL CEMENTERIO

Foto: J.X.

Acompañado de música barroca, ha tenido lugar en un sitio recoleto del cementerio, sin visitantes de aquí ni turistas accidentales, un casamiento, un matrimonio entre una novia y un novio muertos.

Un amigo solitario de los novios, el único testigo de la boda, ha llevado una botella de champán y tres copas de cava para hacer un brindis bajo los cipreses, en la denominada Isla II del cementerio.

Donde ambos ya descansan después de la ceremonia y del brindis con este amigo solitario que ha hecho de testigo, mientras sonaban campanas de boda en el cementerio.

viernes, 17 de septiembre de 2021

QUEDA ALGO MÁS

Foto: J.X. 

¿Aún no te has caído de la penúltima sílaba de la última palabra?

Ya no te queda más que una sílaba, la última, para aplazar la caída.

No es así. Me quedan, en realidad, las últimas flores de la novia muerta, que me sostienen sobre el vacío.

Son las últimas flores del balcón, que están a mi lado desde el primer día que sobrevivimos al desastre, a la tristeza, escapando al vacío que muere en la calle.

sábado, 11 de septiembre de 2021

EL LARGO APRENDIZAJE DEL QUERER

 Foto: J.X.

Fatigada, muy gastada por la vida, explicaba que venía de un extravío amoroso.

Siendo joven, lo había apostado todo a un amor.

Pero al cabo de unos pocos meses aquella apuesta arruinó su juventud para siempre.

Tenía un tesoro de amor oculto que, al abrirlo por vez primera, se desparramó por el suelo y fue engullido por las tinieblas. Desde aquel primer día, ya no supo abrir nunca más ese tesoro de amor que ocultaba y que se desparramaba y se perdía al abrirlo. Se extraviaba su amor, se extraviaba ella.

Creía que se iría recuperando mediante el sueño y la imaginación artística, pero la recuperación real se llevó a cabo mediante una operación quirúrgica de urgencias, a vida o muerte, una noche de invierno.

Una vez curada, sin embargo, con las dificultades del día a día, volvió a recaer. Había tenido una recuperación breve, efímera, como todo en su vida.

Por fortuna, el amor de una persona la salvó del extravío callejero, de la perdición definitiva. Ella creyó que podría corresponder. Lo intentó, pero fue en vano. Volvió a callejear, a perderse en sus extravíos, hiriendo mortalmente a quien estaba a su lado, la cual, queriéndola pese a todo, se enfrentaba a la ruina, a la decadencia de aquel amor.

Ella no sabía corresponder. No podía volver a querer: había desparramado para siempre su tesoro de amor en una puesta arriesgada, en su juventud. Ni siquiera restos amorosos le quedaban de aquella puesta. Lo había perdido todo. Confesaba a una amiga que a veces se sentía como una puta barata de los barrios bajos, como una muñeca manoseada y destripada por groseras manos. 

Sin embargo, quien estaba a su lado aguantó (pese a estar malherida de amor), la mantuvo enlazada con la vida, con el futuro, no dejó que se extraviara para siempre calle abajo, la agarró de un brazo y, una vez más, la salvó de caer hasta el fondo del precipicio.

Ambas -ella y quien estaba junto a ella- recuperaron la dirección de su destino, un lugar de luz en el horizonte. Dejaron atrás, por fin, todos los atajos que conducían al camino de perdición, y envejecieron juntas en un claro del bosque.

Pasado el tiempo, quien estaba a su lado murió, y ella, sola, desamparada, pasó el resto de su vida declarando su amor a quien ya no estaba a su lado, a la ausente. Esas declaraciones de amor la protegerían de extraviarse y perderse de nuevo por los callejones de la ciudad, lejos del lugar de luz que habían encontrado.

Sobreviviría, pues, y caminaría al lado del vacío, hasta que llegara al destino final, donde buscaría a su amada en un claro del bosque. Ahora ya sabía querer y podía ofrecer flores y brindar con su amada muerta, sin extraviarse. Para ellas dos, la cita no era demasiado tarde, aunque sí lo fuera para el común de las gentes, que no sabían convivir con las novias muertas. 

viernes, 10 de septiembre de 2021

EL CASINO DE LOS ÁNGELES CAÍDOS

Foto: J.X.

Ya lo advertía el más anciano del lugar:

“En esta vida hay amores en que te juegas la piel con los ángeles caídos en el Casino de la Perdición, y nunca ganarás.

Sin tregua, te vacían los bolsillos y te despellejan el cuerpo y el alma.

Hasta reducirte a un despojo amoroso."


martes, 7 de septiembre de 2021

ESCRITO EN UNA PARED HÚMEDA: "15 DÍAS MÁS"

 Títere y foto: J.X.

Necesito 15 días más. Concededme 15 días para declarar mi amor. Los restos que me quedan de este amor.

Luego, ya estaré preparada para morir y me podréis matar a vuestro gusto.

Pero necesito esos 15 días para declarar mi amor, los restos de este amor.”

Cuenta la leyenda que la muerte negoció con las autoridades civiles y religiosas, dispuesta a cumplir el plazo requerido por la solicitante, calificada de vagabunda y extraviada.

De este modo, pudo añadir 15 días más, entre caídas y recaídas, para acercarse a él y declararle esos restos de amor. Hasta el último día. Entonces le acarició los brazos descarnados y le dio un beso, momento que aprovechó la muerte para sellar los labios de ambos, raptarlos y llevárselos.

Al pie de la cama hospitalaria, se movían unas flores, reptaban entre los pliegues de la sábana.

Eran las últimas flores para una novia y un novio muertos.


domingo, 5 de septiembre de 2021

EL INFIERNO

Foto: J.X.

El infierno no son los demás. El infierno es seguir viviendo.

Seguir viviendo, después de la muerte.

Después de conocer, de vivir la muerte. La muerte de otra vida.

Seguir viviendo después de la muerte de otra vida. Después de verla morir. La última mirada, verla morir, la última mirada, la última, la mirada.


viernes, 3 de septiembre de 2021

PENITENTE POR CASTIGO DE AMOR

Foto: J.X.

Por castigo de amor iba de una escalera a otra, con el fin de redimirse pidiendo encarecidamente disculpas por haberse enamorado alguna vez (lo que convenimos en llamar “amores efímeros”, ya sean platónicos, a distancia, o furtivos, con más cercanía) de esta o aquella vecina, casada, soltera o viuda.

¿Cuándo y quién lo juzgó y castigó como “reo de amores efímeros”? ¿Un marido vengativo? ¿Una prima católica o una hermana protestante? ¿La presidenta de una Comunidad de Propietarios? ¿O la devoción a una amante muerta (no efímera)?

Jamás lo sabremos. Pero el castigo de amor estaba ahí, cumpliéndose sagradamente de escalera en escalera, yendo el reo de un piso a otro con su culpa, con su castigo de amor, pulsando el timbre de los pisos, muchas veces llamando en vano con la esperanza de que se abriera una puerta a su condena fatídica.

De esta forma se redimía por haber mantenido enamoramientos efímeros demasiadas veces (no por haber amado, que es cuestión más larga en el tiempo y profunda, determinó quien ejercía la función de juez).


miércoles, 1 de septiembre de 2021

OTRAS CARTAS BREVES DE AMOR

Foto: J.X.

Abre la ventana y ve entre las macetas de flores un trozo de papel, muy apretujado, como una bola arrugada, con algunas puntas quemadas. Contiene un mensaje que dice: “Hola, un saludo, piensa en mí, te quiere...”

(Lo que nadie sabe es que él mismo es quien se envía estos mensajes, que deja en la ventana cada noche. También se envía correos desde el móvil de la novia muerta, que conserva y mantiene actualizado, para recibir cartas breves de amor y saludos cariñosos de parte de ella.

Como si esos trozos de papel en la ventana y los mensajes del móvil fueran flores abiertas cuyo perfume se expandiera entre la vida y la muerte, y reavivara así aquel amor muerto oficialmente.

Lo que no sabremos nunca es por qué algunas puntas de aquellos trozos de papel están quemadas. ¿Las quema él mismo? ¿Tal vez el sello de un espíritu nocturno? ¿O una ofrenda?)


domingo, 29 de agosto de 2021

"RESPIRA. NO RESPIRES"

Foto: J.X. 

No respires”, nos decía nuestra madre cuando en invierno salíamos del cine de barrio los sábados por la noche, tapados con bufanda y capucha, generalmente confeccionadas a mano por las propias madres.

“No respires”, se decía uno para morir mejor, después del abandono de una novia o del fracaso de los primeros trabajos.

“No respira”, diagnostican en el hospital cuando dejas de respirar por última vez, y te vas para siempre de este maldito y bello mundo.

“Ya no respira. Descanse en paz”, entonan algunos, olvidando que ya no necesitas, a diferencia de antes, ni descanso ni sentir paz alguna.

“¡Tanto respirar, y es que no se enteran!,”, exclamaba un vagabundo, que iba dejando de respirar abrazado a su perro fiel.

Ahora se abre en la oscuridad un camino infinito de flores, con destellos de luz más allá, acaso el anuncio del destino final del camino de las flores, y de la vida y de la muerte, cuando la respiración se detiene en una exclamación de silencio, como un asombro o un espanto inaudible en los ojos (quien lo haya contemplado una vez, no lo olvidará jamás).

Y todo el ser se transformará en otra flor, en otro resto de luz en el camino de la oscuridad, mientras vuelve a sangrar, aquí, un corazón abandonado.

jueves, 26 de agosto de 2021

LAS 4 PUNTAS

 Foto: J.X.

Aisladas.

Una en cada punta.

No se trata de personas, pero sí de seres vivos.

4 puntas.

Una ausencia en cada punta.

4 ausencias.

Una en cada punta, solitarias.

4 flores, una en cada ojal.

4 ausencias, con una flor en el ojal de cada ausencia.

Un aroma. Pero viene de la parte de afuera.

Ese aroma que viene del exterior y llega hasta ahí, entre las 4 puntas, quizá sea, por el olor, de un ramo marchito arrojado a una papelera, un ramo que los seres humanos rechazan y abandonan después de alguna celebración, acostumbrados como están a rechazar y abandonar a los otros seres vivos (flores, animales, personas...), cuando se marchitan, cuando envejecen, incluso antes.

Pero no lo sabremos nunca. No sabremos si es el aroma de un ramo marchito.

Atascada el alma, detenidos, atados de pies y manos, marcados por las gotas de sangre que gotean de las 4 puntas.


lunes, 23 de agosto de 2021

LA CARCOMA

Foto: J.X.

Tenía la mitad del alma carcomida.

Por la carcoma de los días más tristes.

Sin embargo, en la otra mitad del alma, se ocultaba el resto de un ramo de flores marchitas, que florecían cada otoño, como si fueran las última flores que vuelven a revivir después del verano.


domingo, 22 de agosto de 2021

EN LA CALLE DE LOS ARBUSTOS

Foto: J.X. 


En la Calle de los Arbustos, se reconocen enseguida.

Los solitarios que arrastran un pesar, se reconocen de lejos, se adivinan unos a otros, en la Calle de los Arbustos.

Acaso por la manera de andar, inclinando un hombro.

Tal vez, a medida que se aproximan entre sí, ya sea de noche o de día, por la forma en que miran y se sonríen, tristes, como si hubieran olvidado el ramo de flores más importante de su vida.

Unas gotas de sangre señalan la falta de orientación en el asfalto, como si todos hubiesen muerto unos días antes de la boda, en la Calle de los Arbustos, donde se reconocen.

sábado, 21 de agosto de 2021

JUNTABA LAS MANOS COMO UNA "MANTIS RELIGIOSA"

 Foto: J.X.

Su piso, de 70 metros cuadrados, se convirtió poco a poco en su pequeño claustro de cartuja, donde imperaba un silencio trapense.

Allí, dando vueltas y vueltas alrededor del claustro, juntando las manos como una mantis religiosa atrapada en una inmensa telaraña, contemplaba las plantas y las flores del balcón y la ventana, así como la fuente y los árboles del claustro imaginario, como si rezara e intentara en vano redimirse.

No se prosternaba, no se arrodillaba nunca delante de ninguna imagen. Siempre de pie, dando vueltas inútiles. A veces imaginaba que sus pies eran como las aspas rotas de un viejo molino derruido.

Tiempo atrás, desesperado, se entregaba a cualquier sombra que ofreciese unos minutos de aparente descanso, de falso sosiego. Merodeando por calles desconocidas -cuanto más lejos y misteriosas, mejor-, se dejaba caer, exhausto, bajo la protección efímera de una sombra cualquiera.

Por eso, por todo eso, daba vueltas infinitas en el pequeño claustro trapense de su vivienda, suplicando el perdón por el delito de haber vivido, y por haberlo hecho demasiado al margen de la vida en común.

Juntaba las manos como una mantis religiosa. Sin fe, pero con una silenciosa devoción, como si rezara al vacío.

viernes, 20 de agosto de 2021

BOLSILLOS DE DOBLE FONDO

Foto.J.X.


Tenía dos bolsillos secretos en la chaqueta, de doble fondo.

En uno de los bolsillos llevaba una incierta cantidad de amor.

En el otro, había una incierta cantidad de esperanza.

Nunca supo calcular qué cantidad de amor, ni cuánta esperanza ocultaba en los bolsillos secretos.

El paso del tiempo gastó y agujereó la tela de los dos bolsillos de la chaqueta. De modo que buena parte de las cantidades de amor y esperanza que guardaban, se fueron escurriendo por los agujeros de los bolsillos mientras vagaba por calles oscuras, húmedas, por callejuelas de mala muerte.

No siempre es recomendable ni previsor hacer confeccionar bolsillos de doble fondo en chaquetas o abrigos, ya le había advertido una amiga modista.

Porque es posible que, sin darte cuenta, la falsa seguridad del doble fondo te haga perder todo el amor y la esperanza que eran tuyos, y te encuentres solo en la calle, con las manos vacías. Sin saber qué hacer con tanta ausencia alrededor, con los bolsillos y las manos agujereadas. Como así fue.

Doble fondo. Como el doble fondo que la muerte cose en un órgano del cuerpo, y lo va gastando con el filo ineluctable de los días y las noches, hasta formar un agujero por donde se derrama la sangre y se escapa el alma.


miércoles, 18 de agosto de 2021

SUBIDAS Y BAJADAS POR LA VIDA Y LA MUERTE

 Foto: J.X.

Se escabulle, se oculta, sale corriendo, huye a lo lejos, de pronto aparece, se acerca, se pone delante de él, le hace unas señas y sonríe, ahora se va, vuelve a esconderse, se escapa de nuevo y desaparece. Es una aparición. Alguien. No sabe quién es. Aún.

Una de la señas parece indicar un suceso amoroso. Como si quisiera evocar un amor perdido.

¿Un espíritu del bosque en representación de las novias muertas? ¿Un mensajero de los amores perdidos, que viene del otro lado y trae buenas noticias para novias y novios solitarios, que merodean extraviados por sendas oscuras de la tierra?

Perplejidad, silencio, desolación.

Mientras tanto, las últimas flores, al marchitarse, perfuman la huida y muerte de dos niños enamorados.

lunes, 16 de agosto de 2021

COMO UN INSECTO

 Foto: J.X.

Como esos mosquitos que son atraídos fatalmente por el olor del vino y que terminan por caer y ahogarse en un vaso de vino, así andaba ella, merodeando con su pena de un bar a otro, sin casa ni destino, excepto las casas de los demás, lejanas siempre de su camino.

Pero sin caer del todo ni ahogarse, a diferencia de aquellos mosquitos, en un vaso de cerveza: su alma aún flotaba en la espuma de la cerveza, como gateando en un charco, panza arriba, panza abajo. Pobres almas, cómo gatean, aturdidas, por los charcos del mundo.

domingo, 15 de agosto de 2021

GRAFFITI ESCRITO EN UNA PARED

Foto: J.X.

Era de noche.

Arrodillado en una acera

de una calle solitaria,

escribió este graffiti:

Todo el amor del mundo,

toda la tristeza del mundo,

cabe en un trozo de pared callejera,

o en el espacio íntimo de este poema

y su fracaso redentor.


viernes, 13 de agosto de 2021

CONDENADA A MUERTE POR NO SABER AMAR

Foto: J.X.

Condenada a pena de muerte desde hacía cuatro años -a garrote vil-, el día de la aplicación de la condena, un viernes por la tarde, fue aplazada en el último instante por una llamada telefónica, "hasta una próxima revisión del caso", le comunicaron al director del centro penitenciario.

Cuenta la leyenda que estaba condenada a pena de muerte por delito de amor, agravado por  extravíos en callejuelas de mala vida y mala muerte que había sufrido a lo largo de su vida. Muchas veces amaba  demasiado, de una forma exagerada; otras veces, como contrapartida, ya fuera por desengaño o temiendo lo peor, apenas amaba o no amaba en absoluto. En resumen, la sentencia la condenaba "por delito de amor, por no saber amar".

Fue denunciada por unos vecinos, y detenida cuando andaba por una callejuela de la ciudad, en uno de sus extravíos.

Contra la acusación de no saber amar, ella argumentaba -o mejor dicho, su abogado defensor- que desde la infancia estaba poseída por una maldición, que no la dejaba amar como debe amarse, como ama la gente normal en nuestro mundo, es decir, sin amar demasiado.

No había podido comenzar a redimirse y aceptar el dolor de la culpa, como le exigía el código moral de aquella sociedad, hasta que no ingresó en prisión. En realidad, argumentaba su abogado, a ella no le importaba morir por amor y extravío ("por no saber amar", repetía el abogado), y hubiera preferido acabar de una vez con el cuello roto por el garrote vil, como tantas otras de sus compañeras de prisión, que tampoco habían sabido amar como debía amarse en aquella sociedad.

(Cuenta la leyenda que, en algunas cárceles de mujeres, las flores subían hasta las ventanas y se enroscaban a los barrotes, hasta que una de las mujeres era ejecutada y las flores comenzaban a marchitarse.) 

Según cuenta la misma leyenda, sólo un hombre fue ejecutado "por no saber amar", entre tantas mujeres ejecutadas "por amar demasiado".

lunes, 9 de agosto de 2021

UNA FRASE ALARGADA

 Foto: J.X.

Dicen que era un tipo raro, que dejaba papeles escritos en los buzones de los vecinos, generalmente cosas poéticas que nadie entendía.

Sí que les extrañaba mucho que utilizara la misma frase del día anterior, pero añadiéndole una, dos o tres palabras, no más.

Era, pues, el mismo texto siempre, aunque renovado, o, mejor dicho, alargado con nuevas palabras que añadía día a día.

La psicóloga de la escalera opinaba que cada palabra añadida era como un salvavidas, que le servía para no colgarse con el cinturón o la cuerda de la frase del día anterior. Alargar la frase -diagnosticaba la psicóloga- era también una forma de alargar su vida, y lo confirmaba además la necesidad que tenía de comunicar ese esfuerzo vital a los vecinos, enviándoles por escrito la frase alargada. Pura supervivencia.

(Un tiempo después, la psicóloga, a causa de un amor imposible, se arrojó una noche por el balcón de su casa.

Y ya no pudo leer la siguiente frase alargada de aquel vecino tan raro, que sigue vivo y coleando, sobreviviendo a base de palabras añadidas a una frase que ya ocupa varias decenas de páginas, que, por cierto, ya nadie lee y tiran directamente al cubo de la basura.)


sábado, 7 de agosto de 2021

DOS PALOS EN LAS ARENAS MOVEDIZAS

 Foto: J.X.

Una muchedumbre de palabras resentidas y cuentas pendientes, blandiendo antorchas encendidas, cuerdas y cuchillos, consiguen capturarlo en medio de la noche: quieren ajusticiarlo, no sólo por lo que hizo y  dejó de hacer, sino por la pretensión además de intentar justificarse y redimirse con nuevas palabras. No quieren escucharlo más: lo amordazan. 

Le ajustarán las cuentas atándolo a dos palos, como si lo crucificaran en una improvisada cruz de maderos. Después, lo arrojarán a una ciénaga de arenas movedizas.

Para que se hunda en lo más hondo y nadie guarde memoria de su paso por la Tierra.

Sin embargo, alguien, compasivo, le ha puesto un ramo de flores marchitas entre los pies mal atados.

Aunque marchitas, las flores perfumarán los pies de su bajeza atada, crucificada, que se redimirá, ahora sí, ensangrentando los dos palos que se hundirán lentamente en las arenas movedizas.

Cuentan los más viejos del lugar, que apareció una novia muerta entre las flores marchitas, cortó las ataduras de pies y brazos, le dio la mano al sangrante y se lo llevó más allá de la ciénaga de arenas movedizas.


viernes, 6 de agosto de 2021

DESDE EL PRIMER DÍA DEL ABANDONO

 Foto: J.X.

Desde el abandono, desde que empezó el abandono, había días que necesitaba llorar.

Pero las lágrimas se le quedaban heladas antes de asomar a los párpados. Ahí, sin cruzar el límite de los párpados, se helaban y volvían a bajar ojos adentro, acumulando cada vez mayor cantidad de frío en el alma.

Esto venía sucediendo desde el abandono.

Las lágrimas se helaban y crecía el frío en el alma desde el primer día del abandono.

Como decía él mismo, tenía un alboroto de lágrimas heladas en el alma, un alboroto de frío.


miércoles, 4 de agosto de 2021

POR CORREO CERTIFICADO

 Foto: J.X.

Hay muertes que llegan por correo certificado.

Éstas te conceden un plazo de tortura, de agonía. Como una muerte a plazos.

Otras, sin previo aviso, te liquidan de golpe. Como un ajuste de cuentas de la muerte.

Mejor estas últimas, de repente, sin certificar la muerte dentro de un plazo de tortura, de días de agonía.

Dos clases, dos penas de muerte.

Las flores esperan a ambas, cuando hay flores, porque no siempre, al final del destino, hay ramos de flores. Las últimas flores.


martes, 3 de agosto de 2021

CUANDO SE ALARGA LA TRISTEZA

Foto: J.X. 

La tristeza se alarga, y no hay modo de cortarla.

Se extiende más y más, se introduce por todas partes, socava los caminos y ocupa todo el espacio.

Horada el corazón e invade todo el cuerpo.

El alma, medio muerta, se arrastra por debajo, intenta salir, escapar, pero todo el espacio está bloqueado, ocupado por la tristeza, que se alarga y se alarga, y no hay modo de cortarla.

domingo, 1 de agosto de 2021

CAER DE RODILLAS

 Foto: J.X.

Se arrodillaba.

Iba a una iglesia y se arrodillaba.

No sabía por qué. No era creyente, no tenía fe, pero se arrodillaba, sin un porqué.

Algunos decían que se arrodillaba por desesperación. Nada más.

Se arrodillaba.

Sin esperanza, caía de rodillas.

Era eso: caer de rodillas,

mientras a su alrededor ardían las últimas flores.

sábado, 31 de julio de 2021

EL ROBO DE UNA RAMA FLORIDA

Foto: J.X. 

Hoy, sábado, ha ido a visitarla.

El hombre del kiosco de las flores no estaba. Suele abrir sábados y domingos, pero como es verano debe estar de vacaciones.

En los jardincillos que hay dentro de la Isla II, ha cortado una rama seca, florida, y se la ha ofrecido a la novia muerta.

Más que un robo de flor, ha sido como un préstamo florido, un rapto de flor por un amor difunto.

viernes, 30 de julio de 2021

LAS FLORES DEL BALCÓN Y LA VENTANA

 Foto: J.X.

La vida había dejado de ser aquel escenario en donde él perfeccionaba sus ejercicios, aquellos saltos mortales de una página en blanco a otra.

Ya no se hacía el muerto rodeado de palabras y de flores marchitas.

Ahora, más muerto que vivo, paseaba con la novia muerta. Pero nadie lo sabía, nadie podía verlos.

Así pues, no tenía ningún motivo para seguir haciéndose el vivo.

Excepto las flores, las últimas flores. Aquellas macetas de flores y plantas del balcón y la ventana de su casa.

Las cuidaba, las regaba, las trataba con delicadeza. Si él faltaba, ¿quién las cuidaría? Vivía solo y no tenía a nadie que pudiera ayudar a las flores, cuidarlas con delicadeza.

Por ellas, pues, por esas últimas flores, debía continuar viviendo aún. Para cuidar las últimas flores de la novia muerta.

miércoles, 28 de julio de 2021

MODOS DE TRISTEZA

 J.X.

Hay quienes andan extraviados por la vida y tienen un ojo más triste que el otro.

Y hay quienes cierran los ojos para que no se les vea tan desvalidos, pero cojean de tristeza.

En suma: es la tristeza.


lunes, 26 de julio de 2021

CON UN HOMBRO INCLINADO

 Foto: J.X.

En una mano llevaba un puñado de tristeza, y en la otra mano, un puñado de amor.

Estuvo mucho tiempo sin abrir ninguna de las dos manos.

Cuando andaba por la calle procuraba mantener hombros, brazos y manos a un mismo nivel, sin inclinarlos más a un lado que al otro.

Pero, a la edad de trece años, trabajaba como aprendiz y debía cargar con pesados paquetes: unos, cuando el destino de los paquetes era nacional, hasta una Estafeta de Correos; y otros, los más pesados, con destino a delegaciones extranjeras, había que entregarlos a una Agencia de Transportes. A causa de la carga de estos paquetes, su cuerpo, aún en crecimiento, se fue desviando cada vez más hacia el costado derecho.

Desviación física de la espalda que le duró de por vida. Por tal motivo, mientras andaba, tenía que rectificar la postura para andar con el hombro derecho más erguido y mantener brazos y manos a un mismo nivel. Pero le resultaba difícil, andar así, erguido, todo el rato, y, cuando se descuidaba, el hombro derecho ya se inclinaba otra vez hacia ese lado.

De tal modo, que, en ese vaivén, no podía evitarse que también se bambolearan de un lado a otro, tanto el puñado de tristeza que encerraba una mano, como el puñado de amor que guardaba la otra, colisionando de vez en cuando en plena calle.

Era entonces, al colisionar ambas, cuando el puñado de tristeza se escapaba de la mano que la encerraba y subía a los ojos. El amor, mientras tanto, seguía resguardado en la otra mano.

(Más allá de la mitad del camino, ensayaba en la cama la postura del muerto, con los hombros bien rectos, para ser digno del amor de su novia, la novia muerta.)


domingo, 25 de julio de 2021

PREGUNTAS SIN RESPUESTA AL BORDE DEL ABISMO

 Foto: J.X.

El hombre del bar me cuenta que uno de los espíritus del bosque le hizo la siguiente revelación: “El peso del alma se aligera cuando la sangre amorosa se vierte en la sangre envenenada, la absorbe, la renueva y, al cabo de cinco noches, también la convierte en sangre amorosa.”

Si eres cautivo y estás enamorado de un amor muerto, no será nada fácil mantener el equilibrio en la cuerda floja del abismo y llegar el otro extremo, donde tal vez pretenda rescatarte un amor vivo. Pero todo será en vano. Nadie puede disolver el perfume de las flores marchitas de un amor muerto y rescatarte de ese enamoramiento abrazado a la ceniza (otros dirían “posesión maldita”), añadió el hombre del bar.

Al salir del bar, mientras volvía solo a casa, me preguntaba: ¿Pero dónde está la sangre amorosa? ¿Dónde se oculta? ¿Y cómo cruzar el vacío de amor que se abre entre la muerte y la vida, y no precipitarse al fondo del abismo?