miércoles, 18 de febrero de 2026

DESCORAZONAR

 Foto: J.X.    


TECLEANDO SINÓNIMOS PARA DESCIFRAR

LA CLAVE QUE PROVOCÓ

LA DESTRUCCIÓN EN UNA ESQUINA


Ahora, después de teclear,

el personaje deletrea

la palabra descorazonar:


(De des- y corazón.)

    1. tr. Desanimar, acobardar, amilanar. (U. t. c. prnl.)


2. Sinónimos:

    • Desanimar, desalentar, desmoralizar, abatir, desolar, desesperanzar, deprimir, bajonear, achorcholar, decepcionar, amedrentar, acoquinar, acobardar, anonadar, intimidar.

    3. Antinómicos:

    • Animar, alentar.

4. (Tr.) Arrancar, quitar, sacar el corazón.*

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El solitario,

destruido en una esquina,

cerró el libro,

sin acabar de encontrar

la clave de su destrucción.

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*Basado en el Diccionario de la RAE.




domingo, 15 de febrero de 2026

DESDE EL SÓTANO

 Foto: J.X.


Hubo un tiempo

en que peregrinaba

de sótano en sótano,

en busca de una encrucijada

que ofreciera lluvia a la desnudez.

Sin embargo, en los sótanos

sólo había aguas estancadas.

Imposible limpiar, en esas aguas,

heridas de cuerpo y alma.

Así, pues, hubo un tiempo

en que temía

embarrar la piel de otro ser, 

sus adentros.


sábado, 14 de febrero de 2026

HISTORIAS BREVES



Había amado.

Por desamor,

por muerte,

dejó de amar.

De vez en cuando,

imaginaba

y

deseaba.

Pero jamás

volvió a amar.

martes, 10 de febrero de 2026

LAS CALLES DEL VÍA CRUCIS

 Foto: J.X.


Sin que la gente se diera cuenta,

él oficiaba un vía crucis personal

por las calles de la ciudad.

Iba de una calle a otra,

en peregrinación,

casi siempre por las mismas calles.

Se paraba frente al escaparate

de esta o aquella tienda,

como si fueran lugares sagrados:

los pasos del calvario

que recorre,

en secreto,

su vía crucis callejero.

Entonces, ahí parado,

delante de cada escaparate,

musitaba en silencio

unas palabras de contrición.

Eran oraciones breves

aprendidas de su tía abuela,

que las inventaba,

lejos de los dioses,

cuyo principio era siempre el mismo:

A ti, amada o amado, me encomiendo.

Oraciones

dedicadas a algunas personas muertas

que lo ayudaban,

con su custodia,

a derretir

el peso

de la cadena de hielo

que llevaba dentro.

Cada palabra rezada,

cada verso,

era una forma de castigo,

pero también de reparación.

Un cargo de muerte

a su vida,

trastocada por amor.


Estas cosas pasan

cuando cuerpo y alma

son un lío continuo,

marionetas de una falacia.


martes, 27 de enero de 2026

TIENE LOS LABIOS CORTADOS POR EL FRÍO

 Foto: J.X.


Cuando no estés,

estarás en mí.

Cuando yo no esté,

estarás en mí también,

y yo estaré en ti,

aunque ambos

ya no estemos

en ese amor en que estamos,

pese a todo,

queriéndonos así.


Su ausencia

ocupa todo el espacio.

Cada vez quedan menos palabras

para decirla,

para nombrarla.

Aunque estaba lejos, y muerta,

podía tocarla, viva.


No escribir es la muerte.

Escribir,

como diría el poeta Juan Luis Panero,

es una forma, 

uno de los

juegos para aplazar la muerte.

Y, asimismo,

una forma de vivirte,

a ti, escondida tan lejos.


Tiene los labios

cortados por el frío.

Con la lengua y los dientes,

se arranca un trocito de piel,

que la boca no escupe,

sino que duda sobre la punta de la lengua.

Ahora se desliza labios adentro,

de modo que,

mediante ese trocito de piel,

él percibe el sabor

del beso de aquella muerte.


domingo, 18 de enero de 2026

EN BUSCA DEL VACÍO

 Foto: J.X.


Cuenta la leyenda,

que no amaba a las mujeres,

ni tampoco a los hombres,

a los cuales aborrecía.

Se cuenta que, de niño,

se había encantado

de una niña y de otro niño.

La leyenda no dice

enamorado”,

sino “encantado”.

Y cuenta, además,

que ya de niño

fue violentado por fuera,

y agredido, muy adentro.

"Tienes

ojos de Bambi

mordido por perros de caza",

maldecían ellos.

"Tienes

ojos de Cenicienta",

maldecían ellas.

Al crecer,

el niño nunca entendió

la palabra amor.

Y en cuanto al deseo,

sólo sentía

curiosidad malsana

por averiguar y palpar

la soledad

de los escondrijos,

vacíos,

enmascarados de hojas,

de algunas hadas furtivas del barrio.

Sólo deseaba

esconder su propio vacío

-no de hombre, ni de niño,

sino de muerto errante-,

en el lejano y frondoso

bosque de esos vacíos.


No cuenta la leyenda,

pero sí comentan algunos del vecindario,

que un día,

quien había imaginado tanto

los vacíos,

fue arrojado a un barranco

desde un automóvil,

con un disparo en la cabeza,

por deudas de no se sabe qué.

Su cuerpo, al caer,

rebotaba en las piedras del barranco,

ensangrentando las escasas flores

y el vacío infinito.


Esta es, pues, la historia del amigo

que no pudo serlo.

Que hizo, entre broncas y silencios,

su vía crucis personal,

que era su manera de andar a solas

por los límites de la humanidad,

intentando ser ese amigo

que estaba destinado a no serlo.

Ya en su infancia

le advirtieron

que “sería de poca vida

y mucho encantamiento”.

El hada furtiva del barrio

que siempre lo había protegido,

como su ángel custodio,

un día fue acorralada,

mordida y despedazada

por los perros de caza del barrio,

y lo dejó solo en la tierra,

para siempre, 

hasta que por deudas lo mataron. 


Desangrado, al inicio del camino,

a los veinte años,

por una deuda.

Desangrado, al cabo de los años,

al final del camino,

por otras deudas.


Al final del camino,

una luz intermitente,

una débil luz

que se enciende y se apaga.


sábado, 17 de enero de 2026

EL LAMENTO

 Foto: J.X. 


De la tierra,

asciende un lamento.

No es el lamento de la novia muerta.

Tampoco es mi lamento.

Es el lamento,

que sube de la tierra.

viernes, 2 de enero de 2026

LA HERIDA DEL SILENCIO

 Foto: J.X.


Incrustada bajo la piel,

entre las costillas,

ninguna mirada

podía verla.

Era imperceptible,

invisible

al ojo humano.

Una herida,

en el costado izquierdo,

bajo la piel.

La herida del silencio,

incurable,

la herida de la inocencia,

que seguía ahí,

alargándose en el tiempo,

desde el amor de la infancia

hasta el amor maculado.

La herida,

disimulada bajo la piel,

se extiende

en busca de la palabra expiatoria,

silencio retorciéndose

en el vacío del abandono.


martes, 30 de diciembre de 2025

EN EL NOMBRE DEL DOLOR

 Foto: J.X.  



Con demasiada inocencia

en los ojos,

muy pronto fue perseguido

aquel niño

por una jauría

de miradas equívocas,

manos peligrosas

y palabras incomprensibles,

en colas y butacas

de cines de barrio,

en calles y playas.

No contaremos nada más,

salvo el dolor,

la soledad aterradora,

desoladora,

del inicio.

Decirlo, sí,

el escueto dolor,

sin contarlo en detalle.


Pasados los años,

en uno de los caminos de perdición,

encontró un atajo desértico,

sin hombres ni mujeres.

Un atajo abrupto donde

reposar y expiar

la inocencia vulnerada.

Expiación del dolor.

Sin dioses ni demonios,

ni otros seres inventados.

La expiación del dolor

por haber sido tan inocente,

extraviándose al cruzar

calles y playas,

en el principio,

en el inicio del camino.


Un día, de súbito,

apareció ella,

que también andaba extraviada

entre las piedras.

Una aparición en medio del camino.

Fue entonces,

desde ese atajo escarpado,

que empezó a desangrarse la culpa,

comenzó a fluir la sangre purificadora,

la jubilosa sangre del amor,

sin un porqué.

Hasta que un atardecer,

ya al final del atajo,

ella se levantó de la cama,

le dio un beso,

como ausente,

abrió la puerta de la habitación

y abandonó el Hospital,

coronada de flores,

se adentró en el mar

y jamás regresó.


A ti, me encomiendo.

domingo, 28 de diciembre de 2025

PARTE MÉDICO

 Foto: J.X.



Aquel día por la tarde,

se levantó de la cama,

abrió la puerta,

salió del Hospital,

y ya no volvió.

Dejó su cuerpo

con los ojos muy abiertos.

No sabemos qué fue

lo último que vio.

Alguien le cerró los párpados

y le dio un beso.

Detuvo la mano

sobre la parte del cuerpo

que la había matado.


domingo, 21 de diciembre de 2025

PLEGARIA DERRAMADA COMO ENSALMO AL BORDE DEL VACÍO

 Foto: J.X.


Malvivía a oscuras.

Apagaba las luces de casa

para no ver en ningún espejo

el rostro desfigurado,

los labios despellejados,

aquella mirada fija, impenetrable,

que llevaba dentro,

como un sepulcro vacío

colmado de esencias

cuya custodia

le había sido destinada

para que, en tiempos remotos,

hubiera memoria

del aroma de todas las flores,

que la novia muerta

había recogido de los bosques

para perfumar los escondrijos

en que él y otros y otras como él

se tambalean

y malviven

con un lirio quemado en la mano.


sábado, 20 de diciembre de 2025

AMOR DISPONIBLE

Marioneta y foto: J.X.



Un primer amor

se introdujo en su cuerpo,

como un cuchillo afilado,

y lo fue despedazando

por dentro,

pieza a pieza,

hasta devorarlo.

Con el cuerpo vacío,

continuó, sin embargo,

andando, a tientas.

Medio muerto, medio vivo,

llegó hasta otro cuerpo,

que lo alimentó

y lo cuidó,

con una clase de amor

y un aroma sanador

de otros bosques,

de otros mares.

Y dejó de parecer una marioneta

de ojos grandes,

mal alimentada,

deshilachada,

de segunda mano.

Ahora, él, la marioneta,

estaría rellena de amor disponible,

como otros seres humanos.


jueves, 18 de diciembre de 2025

LA DANZA EN EL BOSQUE

 Foto: J.X.


Entraba en un bar,

escogía una mesa

con vistas a la calle,

miraba a la gente que pasaba,

y esperaba.

Creía que un día,

a través de los cristales,

vería pasar a la novia muerta.

O a alguien

que se le asemejara

y le trajera noticias

de ella.

Algún mensaje

que le indicara

en qué lugar se reunían

los animales del bosque,

cuyo canto hacía danzar

a la novia muerta.

Bailaba

con las plantas y los árboles,

mientras esperaba

a su pareja de baile,

el novio muerto. 


A ti, me encomiendo.


miércoles, 10 de diciembre de 2025

EL NOVIAZGO DE LOS RESUCITADOS

 Foto: J. X.





Cuentan los del lugar

que un invierno

fueron visitados

por una pareja

de viejos artistas

que, en plena calle,

representaban escenas

de noviazgos,

en “pasos o entremeses”

propios del teatro picaresco.

Prevalecían en su repertorio

las representaciones de escenas

de noviazgos polémicos, inverosímiles,

dada la edad de los dos artistas

y su fragilidad.

De todos modos,

en su vida diaria,

pese a la burla de los aldeanos,

ambos seguían paseando

juntos, de la mano,

por las callejuelas

de aquel lugar apartado,

olvidado tras altas montañas.

Seguramente,

ya no hacían el amor,

ni nada de eso,

murmuraban algunos.

Ellos, los novios resucitados,

sin hacerles caso,

continuaban arriba y abajo

observando los escaparates

de las escasas tiendas de aquel lugar.

Paseando,

"con mis manos en tu cintura",

como recuerda Adamo en algún bar.

Habían muerto varias veces,

pero el dolor no los remataba,

y volvían a aparecer,

aquí o allá,

en este o aquel lugar,

con sus representaciones

de otros mundos.

Una niña y un niño

los miraban con ternura

desde una ventana,

maravillados,

al verlos pasar

tan sonrientes y ajenos,

danzarines,

con aquellos cuerpos

despellejados

por la vida

y

la muerte,

y despellejados otra vez

sobre el escenario

o la tabla redonda

del teatro callejero.

La novia

lucía una larga melena

de cabellos blancos y rizados,

y danzaba

como una dama del lago,

una Ginebra espectral,

muerta y resucitada.

Mientras que el novio,

un Lancelot

con ojos y pestañas

de unicornio triste,

iniciaba pasos de baile

al modo de un caballero artúrico,

muerto y resucitado.

Una noche se fueron del lugar

y nunca más volvieron.


En un bosque ignoto,

debajo de un montón de hojas

de otoño y piedras musgosas,

yacían dos esqueletos,

abrazados,

sin nombre.

Ramas de jazmín crecían alrededor.