Foto: J.X.
Aunque no aparezca escrito
en ninguno de los versos,
decirlo, invocarlo,
sin citarlo.
Para que viva en el poema.
Para hacerlo vivir,
sin escribirlo, sin nombrarlo,
pero diciéndolo.
II
Hay seres bondadosos y bellos,
que, sin decir su nombre,
sólo con su presencia,
con su mirada y su voz,
inspiran belleza y bondad
en otros seres,
originando, acaso,
una sensación de amor,
el posible amor humano.
Nada que ver con aquel mandato
mítico: “Creced, y multiplicaos”,
puro instinto generativo
de supervivencia
de todas las especies.
Ah, y el mal,
mientras tanto,
¿por dónde anda...
tramando,
con voluntad de poder
y
voluntad de posesión,
el secuestro del poema?







.jpg)

