lunes, 6 de diciembre de 2021

LAS COSTURAS

Foto: J.X.

Otro hueco, otro vacío, costuras de urgencia.

Un vacío cuyas costuras, mal zurcidas, se abren un poco para que entren, arrastrándose, pedazos de corazón que vienen de lejos, sangrando.

Otro hueco, otro vacío, otra muerte.

Esta muerte no sube por la escalera y llama a la puerta.

Se ha modernizado, la muerte, y te manda un mail: “Una amiga se ha escapado de la habitación de un hospital y se ha ido a buscar a la novia muerta, a su amiga de la infancia, para compartir las últimas flores.”

Son las muertes que ocupan tu memoria, la memoria acuchillada de un fugitivo resistente, ¿hasta cuándo?, emboscado en los callejones más solitarios en cuyas aceras florecen las últimas flores.


domingo, 5 de diciembre de 2021

SIN LUGAR

 Foto: J.X.

Era aquí. Era allí. Y allá.

Y más allá.

No hay un solo espacio libre. Todos los lugares están ocupados por ella, por la ausencia.

En casa y fuera de casa, en las calles, entre los gatos y los perros vagabundos, en los bares, en los jardines, en los bosques, entre los árboles, entre las plantas y las flores, en los ríos, en el mar, entre las olas, en la arena de las playas, en el cielo, entre las nubes, entre los pájaros, todos los espacios, todos los lugares están ocupados, perfumados por ella, la ausencia.

Con ese penetrante e infinito olor de ausencia, te has quedado sin lugar en todos los lugares.

miércoles, 1 de diciembre de 2021

PESOS CONTRARIOS

Foto: J.X.

A lo largo de los años fue aumentando la carga del peso vivo y del peso muerto que le doblaba la espalda y le hacía andar por las márgenes de los caminos, inclinándole al vacío cuando pasaba rozando precipicios.

El peso vivo lo cargaba a la luz del día, era el peso natural, propio de la vida cotidiana.

El peso muerto, por el contrario, era nocturno, el peso prohibido, de contenido marginal, y lo cargaba como si fuera un furtivo de la noche.

El peso muerto se acumulaba en la espalda izquierda, que recae sobre el corazón, desgarrándolo, mientras que el peso vivo se apoyaba al otro lado de la espalda, el lado derecho de la vida normal.

Él sabía que debía liberarse cuanto antes del peso muerto, que se había ido incrementado tanto que ya se hacía imposible seguir soportándolo y compartiéndolo con el peso vivo, con ese peso que cargaba a la luz del día, en la vida cotidiana.

Su vida dependía de ello. Si no echaba el peso muerto de su espalda y lo tiraba lejos, a un lado del camino, éste, el peso muerto, lo arrojaría a él, abocándolo al precipicio sin contemplaciones, como hacen todos los pesos furtivos que vienen de la noche. Era cuestión de vida o muerte.

Lo sabían hasta las últimas flores, las más tristes del bosque.

martes, 30 de noviembre de 2021

RESERVADO EL DERECHO DE ADMISIÓN

 Foto: J.X.

El dueño del bar se dirigió a él, que estaba de pie en la barra, y le dijo: “Ya te lo advertí ayer y hoy te lo vuelvo a decir por última vez. No quiero verte por aquí. Tienes mal aspecto. No me gusta tu cara.”

Él guardaba silencio.

Un cliente añadió: “El jefe tiene razón. Haces mala cara, pareces un muerto. Tienes cara de muerto.”

Salió del bar, sin responder y sin dar ningún portazo.

Esta vez, cuando llegó a casa, no pensó en suicidarse -como solía hacer siempre que le agobiaba la dificultad de vivir-, sino que trasplantó un geranio de flores amarillas en una de las macetas del balcón de su casa. Una maceta bajo cuya tierra había sepultado un “montón de amarillo”, un pajarillo de plumas amarillas. 

Desde que murió quien le acompañó a lo largo de muchos años, había perdido toda esperanza.


II

Un día de invierno volvió al bar (llevaba una flor marchita en el ojal de su abrigo) y dijo: “No son los vivos, sino los muertos quienes me ayudan a sobrevivir. Son ellos quienes me ponen flores marchitas en los ojales del abrigo y la chaqueta al llegar a destinos equivocados, perfumando mi ropa y mi espíritu.” Guiñó un ojo, dejó un papel con unos versos sobre la barra del bar, y se fue para no volver.

El papel decía:

Vivir, sin ti, es más que morir.

Acabar, morir contigo, es vivir de la muerte,

con las últimas flores,  junto a ti.

Ambos muertos en un amor sin fin. 


lunes, 29 de noviembre de 2021

SUBEN Y BAJAN POR LA ESCALERA

I

Salir del infierno, subir la escalera y no mirar hacia atrás.

Pero, ¿cómo evitar mirar hacia atrás?

¿Y salir a dónde, cuando las casas son un infierno y la calle otro infierno, un infierno peor?

Vayas adonde vayas, llevarás al infierno contigo.

Es la vida.


II

Cerraba los ojos al descorrer las cortinas del balcón y de la ventana.

No quería ver lo que sucedía.

No quería saber quiénes eran ni qué hacían los vecinos de las casas de enfrente, construidas cerca de la suya en aquella calle tan estrecha de un viejo barrio de la ciudad.


III

Suben y bajan.

Sigilosos, los funcionarios de la muerte suben y bajan por la escalera de casa. 

No llaman a la puerta, tan solo la rozan, como indicando que saben que estás dentro, vivo aún, pero sin voz casi, malherido por los cuchillos de la ausencia.

Espían en la escalera, suben y bajan.

miércoles, 24 de noviembre de 2021

CON EL ALMA EN UN CALLEJÓN SIN SALIDA

Foto: J.X.

La vida, día a día, le recubría de hielo la piel.

Una vez que toda la piel era ya puro hielo, éste se introdujo en su cuerpo, a través de las costillas, y una punta de hielo se extendió hasta clavarse en el corazón

El hielo, que venía de la piel, no quería detenerse ahí, quería llegar más lejos, y ahora perforaba el corazón en busca del alma.

El alma se ocultaba en vano en la sangre amorosa de las entrañas, y al final fue alcanzada por varias puntas de hielo que la acorralaron.

El poema no puede ir más allá, no puede decir más, por falta de palabras que vengan del alma acorralada por el hielo.

Cuando se sentía perdido, con la vida extraviada y el alma colgando de un hilo, escribía cosas así en las paredes húmedas de un callejón sin salida.

No podía vivir solo, ni podía vivir con nadie.

Cuando acudía al consultorio médico y le recomendaban alguna prueba analítica importante, por ejemplo, una colonoscopia, una ecografía o una  biopsia, decía que sí, y luego, unos días antes de la prueba, daba cualquier excusa para anular la cita: era su forma de suicidio encubierto.

Tal era el estado de fragilidad y abandono en que le había dejado la novia muerta.

Algunos vecinos murmuraban que en el rostro de él, en los rasgos físicos de aquel vecino tan esquivo, ya se reflejaba que venía de la muerte.

Él también conocía las últimas flores, cuyo néctar es de sangre amorosa.


domingo, 21 de noviembre de 2021

EL BESO DE LA DESPEDIDA

Foto: J.X.

Nunca más aquella voz, aquella mirada, nunca más, aquel afán de recorrer los caminos y atravesar todos los bosques, mirar los árboles y todas las flores, todos los pájaros, todas las piedras y musgos del bosque, todos los colores del cielo, todas las nubes y todos los ríos, nunca más.  

Nunca más el contacto de unos labios vivos y unos labios muertos. El último beso, un beso morado, como una violeta solitaria que se va deshojando en la habitación de un hospital.

Pero es un beso, aún, después de bajarle los párpados.

Lo peor viene después, cuando ella se queda sola, cierras la puerta y sales de la muerte, solo también, con un beso medio vivo y medio muerto en los labios.

Cuando ya nada es posible. Ni un beso medio muerto.

Salir de la muerte para entrar de nuevo en la vida, malográndola a tu pesar, resentido con ella, con la vida, con todo lo vivo que te recuerda a la muerte que llevas clavada muy adentro. 

No se puede salir de la muerte, incólume, y recomenzar la vida como si un tiempo de duelo hubiera curado la más profunda herida, aquel beso medio vivo, medio muerto, aquel beso malherido, incurable.

Todos los cuentos tienen la última página rota: el beso amoroso no pudo despertar a la durmiente hechizada, y Blancanieves muere en una recóndita morada del bosque, rodeada de árboles y el canto triste de los pájaros que entonan la despedida, mientras el beso medio vivo, medio muerto, se va río abajo con el alma de la durmiente hechizada, que el beso amoroso no pudo despertar. 

Pero en la vida hay besos más muertos aún que este último beso, dado antes de cerrar la puerta, salir de la muerte y bajar las escaleras blancas, abrir otra puerta y cruzar la calle del frío, donde todo está oscuro y desolado, buscando un contenedor para la ropa y los zapatos que se han quedado vacíos de cuerpo.

Un beso medio vivo, medio muerto, como un desgarro de pétalos marchitos que se desprenden de la flor muerta y caen bajo la lluvia, al precipicio, oliendo a flor todavía.

sábado, 20 de noviembre de 2021

LA DIFICULTAD DE VIVIR

 Foto: J.X.

¿Por qué le costaba tanto vivir?

Cada paso era como una herida.

Una herida cicatrizada que se abría de nuevo, a cada paso que daba.

Tras él, un reguero de sangre. Eran sus huellas. La memoria de su vida.

Cuando de joven fue ingresado en un hospital, hubo una enfermera de la Cruz Roja que lo identificó enseguida. “Era el sangrante”.

Tal vez la enfermera no imaginó que sus palabras eran ya todo un pronóstico. Casi una profecía para el resto de la existencia del sangrante. De esa vida que le costaba tanto vivirla, que a cada paso sangraba más. Hasta morir.

Su compañera, antes de irse de casa y abandonar la ciudad, dejó una nota que decía: "La vida sale manchada de sangre y acaba siempre ensangrentada, como un amor fracasado". 

Jamás podré olvidar esta nota escrita por la compañera de un amigo de la infancia, el sangrante. 

Jamás podré olvidarla. Jamás podré olvidarte.

martes, 16 de noviembre de 2021

EN EL FONDO DEL MAR

Foto: J.X.

El fondo del mar está lleno de enamoradas y enamorados muertos.

Enamorados de la vida, embarcaron en la balsa del sueño, pero la muerte los desengañó y los hundió.

Ella lo daba todo por él, la ilusión de otra vida, de otro mundo. Y él lo daba todo por ella, la vida, la ilusión.

En el fondo del mar, esparcidos como ramilletes de flores marchitas, los enamorados muertos se abrazan y se separan, se unen y se desatan como ramos marchitos, empujados y deshechos por las aguas profundas del fondo del mar.

El corazón sangra recostado en una piedra cubierta de algas, mientras el alma intenta desembarazarse de una red de coral y ascender del fondo del mar hacia un horizonte remoto, a donde no llegan ni las almas.

Un horizonte inalcanzable, salpicado, sin embargo, misteriosamente, por la sangre que gotea sobre una piedra cubierta de algas, en el fondo del mar.


sábado, 13 de noviembre de 2021

AMOR ENCHARCADO

 Foto: J.X.

No pueden más, pero siguen.

Malheridos, se arrastran.

Rotos, apedazados, agujereados, troceados con tijeras oxidadas, y cosidos al azar.

Otra vez descuartizados casi, y vueltos a coser, esta vez por una mano amorosa.

No piden que nadie les quiera ni les compadezca.

Se acabaron las palabras, sobran los gestos, el silencio es otro residuo.

Son el corazón y el alma, que no pueden más. Pero siguen, como un enamorado acuchillado de noche por el fracaso, clavado en el muro de piedra de la realidad, esperando en vano aún horas y horas, bajo la lluvia. Un corte, reventará las venas hinchadas de amor muerto, que se desparramará por el brazo, goteando y enrojeciendo el charco de lluvia al pie del muro.

Sin embargo, el enamorado crucificado en el muro de piedra, haciendo un esfuerzo más, podrá aún desclavarse del muro. Se caerá junto al charco, se levantará del suelo, maltrecho, y empapará el pañuelo con los restos de amor muerto que se han derramado por el brazo.

Como si recogiera en el pañuelo los pétalos rojos mojados y rasgados por la lluvia, que no quiere que los demás vean mañana al pie del muro, en el charco de la espera.

(Los más realistas opinan que murió consumido, encharcado en sangre, no por desamor exclusivamente, sino de pura fragilidad y miedo a la vida desde su infancia.)

jueves, 11 de noviembre de 2021

INTENTO DE FUGA

Foto: J.X.

Intentó fugarse.

Quería escapar.

Huir de todo y de todos.

Escapar de la primera y de la última cita, de la primera y de la última desesperación, de todos los vacíos.

Huir de todos los trabajos, de todos los accidentes.

Escapar de todos los compromisos y obligaciones, de todas las enfermedades, de todos los problemas domésticos, de todas las casas y de todas las calles.

Intentó fugarse, huir de los vivos y de los muertos.

Desaparecer en un bosque, confundido como un árbol más.

Desaparecer allá lejos, donde el mar se ilumina de noche.

Desaparecer en el desierto, escondido en un oasis o en un espejismo.

Desaparecer en la gruta secreta de una montaña.

Fugarse, huir de todas las cárceles, de todos los laberintos, del ruido ensordecedor de las voces, de todas las voces

Pero al fin cayó en su intento de fuga.

No podía escapar de sí mismo.

Se tambaleó, cayó en la calle y murió en una acera, aplastado por toda la tristeza del mundo.

Tenía una flor en el bolsillo y un papel entre las manos, con un nombre escrito y un pequeño corazón dibujado en lápiz de color. 

Una flor y un nombre amoroso era lo único que llevaba consigo en la huida, las únicas dos cosas de las que no quería escapar en su intento de fuga.


miércoles, 10 de noviembre de 2021

UNA VIDA Y LOS DADOS FALSOS

Cayó agarrado a la última palabra.

Como se agarró a la cola, podemos decir que cayó agarrado a la cola de la última palabra.

Una palabra, la última, que es puro silencio, después de tantas palabras y entrechocar de dados falsos.

Poco más podemos añadir, salvo la falta de ruido al caer.

El silencio de la caída, de su caída, agarrado a la cola de la última palabra.

Un gota de sangre y una flor marchita alrededor.

Sin dados falsos.

(Antes de caer con la última palabra, había escrito en una libreta, entre cromos pegados y dibujos:  "Los dos niños enamorados se amaron más allá de la muerte, en las grutas de todos los bosques, a escondidas de los vivos que los habían condenado.") 

domingo, 7 de noviembre de 2021

EL COMIENZO

Foto: J.X.

Todo cambia y todo comienza de nuevo el día en que la persona que vive a tu lado quiere morir porque su cuerpo no puede seguir sus pasos, no puede ir con ella a través de los bosques, de los ríos y el mar.

Ambos empezáis a caminar más por el vacío del otro lado que por las calles de éste.

Día a día, noche tras noche, dando la mano a la persona que vive contigo y quiere morir, bajáis y subís del otro lado.

Un paso tras otro, interminables pasos, hacia allí, hacia allá, cruzáis el límite, hacia ningún lugar, donde se acumula todo lo vivido, todo lo perdido.

Y nadie se cuidará de las flores, excepto el basurero contratado para que vaya al otro lado a recoger las últimas flores.

Sin embargo, hoy aún podéis regresar a este lado.

Es solo el comienzo.

Pero un día ella se soltará de tu mano, se irá al otro lado y tú regresarás solo a esta calle, a esta casa. 

Entonces comenzará la soledad del cuerpo y el alma, y el terror de vivir, merodeando por las esquinas del vacío, con todas las calles desérticas, a oscuras, sin saber qué hacer, palpando ausencias en un largo entramado de paredes blancas, en busca de una luz.

Toda la tristeza del mundo acumulada en la punta de los zapatos, en los dedos de los pies, que no dejan de extraviarse de un lugar a otro.

lunes, 1 de noviembre de 2021

COMO UNA REINA

Foto: J.X. 

No pudo vivir ni morir como hubiese querido.

Soñaba: ambos desnudos y de la mano adentrándose en el mar, una noche de luna llena, muriendo abrazados mientras se hunden entre restos de naufragios.

Él la abandonó y se casó con una extranjera.

Ella anda aún callejeando por el barrio, ganándose la mala vida en las aceras.

Y aunque su día a día consiste en arrastrar los pies por las calles, viviendo de cualquier modo, dice que morirá como una reina.

Una noche se adentrará en el mar, desnuda y majestuosa como una reina. Aunque destronada y sola, la acompañará un séquito de peces rojos con escamas de oro y plata.

Coronada de algas, llevará un ramo de coral en las manos la reina ahogada.

Algunos murmuraban que ella era mi verdadera madre, y no aquella extranjera con la que se casó mi padre, comentaba la vendedora de flores, "flores para las novias muertas", como escribía en una pizarra de su kiosco, reivindicando la memoria y las flores para "todas las novias muertas de la tierra", añadía otras veces en la misma pizarra.

domingo, 31 de octubre de 2021

CUANDO LA SANGRE SE DERRAMA EN EL MAR

 Foto: J.X.

¿Qué hacer, cómo moverse y hablar cuando la pena agujerea el corazón, lo atraviesa, pero el alma no está al otro lado del agujero?

Escapar pronunciando un nombre, el más querido.

Huir con cada letra de ese nombre, fluir con la sangre que se derrama y desaparece entre las flores hundidas en el mar. Entre las flores ahogadas, con todos los náufragos desesperados, con todos los ahogados de amor.


sábado, 30 de octubre de 2021

SIN PALABRAS PARA VIVIR

Foto: J.X.

No tiene ni una palabra buena que llevarse a la boca desde hace tiempo.

Así no se puede vivir.

Ya está bien de bromas pesadas, decía una y otra vez.

Esto no es vida.

¿A qué viene tanta desolación, tanto agobio, sin llamar antes a la puerta?

¿Por qué hay que hacer tanto ruido para vivir?

¿Qué significa todo esto? Abriendo y cerrando malos recuerdos, días mortales acuchillando la piel, el corazón.

Tanto grito para nada.

Tanta penuria, tanto abandono, tanta esclavitud. Sin palabras para vivir.

Ramos de flores ardiendo en las esquinas, por todos los rincones.

Tanto desamor reptando en silencio, desembocando en las alcantarillas.

Amor desangrándose en las papeleras solitarias de los cementerios.

Ya no tiene ni una palabra buena que llevarse a la boca, y se da de bruces contra un amor que se desangra en la papelera de un callejón.

viernes, 29 de octubre de 2021

MÁS MUERTO QUE VIVO

 Foto: J.X.

En su infancia se arrodillaba en la cama y rezaba para que Dios no le matara antes de celebrar la próxima Navidad, o la llegada de los Reyes Magos y su maravillosa cabalgata, así como otras festividades cargada de ilusiones y regalos.

Ya de niño, pues, algunas vísperas de fiestas mágicas se sentía más muerto que vivo, y suplicaba ayuda al cielo para vivir otro día más.

Y así fue transcurriendo toda su vida, cayendo y levantándose, ahora de pie, ahora de rodillas. Entre enamoramientos que lo hacían sobrevivir y fracasos que lo derribaban al suelo, haciéndole sentir más muerto que vivo.

Más tarde, ya no había cielo ni Dios a quien rogar, ni nadie a su lado, y todos los días eran víspera de más soledad, como un condenado sin redención, encadenado al vacío.


miércoles, 27 de octubre de 2021

EL MISTERIO DE VIVIR

 Foto: J.X.

No sabremos nunca si murió de tristeza y de arrepentimiento por haber amado demasiado, o por no amar bastante.

Los amigos mejor informados opinan que, en un principio, en su juventud, amó demasiado a quien lo abandonó, y que después, con los años, no amó lo suficiente a quien lo arriesgó todo por él y le quiso el resto de su vida, hasta el sacrificio.

Acaso tampoco él tenga toda la culpa, sino la maldita vida y la maldita muerte, o, dicho de un modo más poético, el misterio de vivir, que destroza a su antojo a los seres vivientes como él, extraviados del mundo que avanzan y retroceden por cuevas y laberintos.

Perdidos, tristes, sin amparo, sangrando más de la cuenta desde el principio.

De la infancia a la vejez, de la inocencia a la culpa y a veces el remordimiento, del amor al odio, de la razón humanitaria al crimen político, del sueño a la locura.

Es la vida, nada más.

Hay heridas tan abiertas y profundas en la memoria que se ramifican por todo el cuerpo, alcanzan el corazón y llegan hasta el alma. Solo la muerte podrá cerrarla.

Maldita vida, maldita muerte.




martes, 26 de octubre de 2021

A POCOS PASOS DE LA SALA DE ESPERA

Foto: J.X.

Del horror al desamparo hay un breve y estrecho pasadizo.

En cuanto uno se da cuenta, ya lo ha recorrido y se encuentra en una sala de espera, totalmente desvalido.

No extiende una mano. Es inútil.

Es la sala de espera del infierno terrenal que a todos nos acoge.

Aunque te arrepientas -de lo que sea-, no hay nadie, ni aquí ni allá, que te pueda dispensar el perdón, la esperanza.

Vivir es así, a la intemperie, sin excusa ni perdón que te lancen un salvavidas.

La trampa es la vida. La sala de espera, el desamparo.

Morir, a pesar de todo, es la única salida, la definitiva salvación, aunque sea ilusoria. El reposo es verdadero.

Sin más reclamaciones por lo vivido y lo no vivido.

La novia muerta no espera al novio que va muriendo. No puede esperarlo.

Pero será el reposo de ambos. Con las últimas flores.


lunes, 25 de octubre de 2021

LAS INFIDELIDADES DE LA MUERTE

 Foto: J.X.

Esperaba a diario en una esquina.

Aquella misma esquina en que esperó en vano a una de sus primeras novias.

Pero ahora ya no esperaba a ninguna novia infiel, ni a nadie de este mundo.

¿A quién esperaba, pues?

Tenía una cita con la muerte, aunque ya tardaba más de la cuenta en acudir a la cita, respondía si alguien le preguntaba.

Ésta no te será infiel como una de aquellas novias, tarde o temprano se presentará, es sólo cuestión de tiempo, añadía uno, bromeando a medias.

La maldita muerte es infiel y caprichosa. Mata a quienes desean vivir, y se demora con quienes prefieren morir, se quejaba otro.

Digan lo que digan, es el desamparo, y todos cojeamos de amor, advierte uno que pasa por la otra acera.

domingo, 24 de octubre de 2021

HERIDAS DE AMOR IMPOSIBLE

 Foto: J.X.

Malheridos de amor imposible, dos novios ruedan por el abismo.

Atraviesan el fondo, abismo abajo, y desembocan más allá, en las profundidades del mar, hasta llegar al último escondite de la muerte, donde los dos novios se abrazan.

Dos novios malheridos de amor, que fueron rechazados por la vida. Dos novios muertos que ruedan por el abismo y llegan al mar.

Dos novios que se abrazan en la muerte, en el último escondite de la muerte.

Esta es la historia de la novia y del novio muertos, que desaparecieron abrazados en las profundidades del mar, escondidos entre los peces, en un bosque de algas y naufragios.


viernes, 22 de octubre de 2021

LA CITA FINAL

Foto: J.X.

La última frase: Piensa en mí. Unas lágrimas que no se pueden ver, derramadas entre las diez letras. La última palabra, rota en varios trozos. Un vacío detrás de la última sílaba. El último susurro. El último gesto. La última mirada. El último espanto. Todo se acurruca en el último silencio, que se aleja. La mano le cierra los ojos. El último beso, solitario, labios muertos. La última piel, solitaria para siempre. Las últimas flores de la ventana.

La última vez.

Cierras los ojos. Ya no la verás más.

Abres la puerta, sales de la muerte, bajas la escalera blanca de los extraviados, ya estás en la calle.

Se desangran los días vividos, gotean sobre un círculo del suelo, en un rincón, y empapan la memoria. 

La sangre abre un surco en el mar y se pierde en el horizonte.

Comienzan las otras flores, la otra muerte.


jueves, 21 de octubre de 2021

EN APUROS

Foto: J.X.

Cuando estés en apuros y ya no puedas decirlo. Cuando ya no puedas hablar, no te acurruques en casa, entre cuatro paredes demasiado vistas.

Sal a la calle, con el silencio a cuestas, mira hacia arriba y cuenta las nubes. Admíralas. No te defraudarán.

Y si las nubes se han fusionado y está nublado, distingue en el cielo un gris de otro, ponte las manos en los bolsillos y toca el amuleto que te dio una adivina, generosa y delicada con tu infancia. No lo olvides nunca: te lo dio con amor a cambio de nada.

Guarda la memoria de esas buenas personas que no envenenaban la vida.

Y ama las flores maltratadas en las papeleras de la ciudad.

Recuerda todo esto..., cuando estés en apuros y no puedas hablar.


miércoles, 20 de octubre de 2021

EL MOMENTO

 Foto: J.X.

Llega un momento en la vida en que debes pararte.

Es ya tiempo de atender al trabajo que la tristeza está haciendo en ti.

Iluminar y ordenar la ferocidad o la placidez de las heridas (también suele haber heridas plácidas en las esquinas de la desolación).

Acudir al trabajo de la tristeza, sin un horario fijo ni un límite determinado. Pactar con ella los horarios de luz y tinieblas.

El cuerpo será la oficina que amenace ruina y donde se experimente el método de trabajo de la tristeza.

En el alma, en lo que resta de ella, se ocultan las últimas flores.

Están esperando. No te preocupes. No te abandonarán.


martes, 19 de octubre de 2021

CORTARLO

Foto: J.X.

Córtalo. No digas nada más.

Simplemente, córtalo.

No añadas ni una sola palabra más.

Córtalo, y que el silencio hiera y revele la herida de este vacío, sin sonido.

No digas ni hagas nada más. Hay que cortarlo.

Como si estuvieras muerto.

Córtalo, y que sangre con las últimas flores.

Que ellas, las últimas flores, hagan signos por ti, como si estuvieras muerto, y todo el mundo se amara a tu alrededor en un sueño, y te sonrieran, delicados, mientras se derrama la sangre de lo cortado.


lunes, 18 de octubre de 2021

MUERTOS DE TRISTEZA

 Foto: J.X.

Nadie se lo explicaba, nadie entendía cómo había podido alcanzar aquella plenitud amorosa, pese al desastre de su vida.

Cómo pudo alcanzarla desde su propio aniquilamiento.

De ahí su tristeza posterior, sin duda..., cuando sucedió lo irremediable, aquel silencio, aquella muerte.

Esa tristeza que no se acaba nunca. Interminable.

Por eso decimos a veces que estamos muertos de tristeza.

Porque también los difuntos están desconsolados, tristes por el olvido en que se les tiene, tan tristes como los vivos, aunque no puedan decirlo, aunque no puedan llorarlo.

La muerte no acaba con la tristeza infinita.

Los días en que el difunto no está triste gracias al aroma de unas flores, lo está quien se duele y lo llora.

Pero siempre es la tristeza.

La tristeza de los muertos bebe el néctar de las últimas flores, de todas las últimas flores que los vivos les enraman en el sueño que junta las sangres.


domingo, 17 de octubre de 2021

SUPLICATORIO DENEGADO

 Dibujo: Judith Xifré, El ramo marchito

Por favor, suplicó, quiero ser feliz, sin sufrir.

Todo el mundo lo oyó. En vano.

Continuaron arrojando desgracias sobre él, mal y bien empaquetadas, pero más punzantes cada vez.

Lo hacían por divertirse, por capricho, como distracción de sus vidas aburridas.

Una mañana lo encontraron tumbado en la cama, derramándosele por el brazo unos hilillos de sangre que semejaban las ramitas de un ramo marchito.

Al enterrarlo, acudió al cementerio solo una novia que también lo había abandonado en otro tiempo, y lloró. Se había enamorado y había querido a aquella desgracia de ser desnudo, que pedía ser feliz sin sufrir. Ella no pudo soportar aquella enorme carga de inocencia. Hoy lloraba por él con las últimas flores.


sábado, 16 de octubre de 2021

DE UN LUGAR A OTRO DE LA VIDA

Foto: J.X.

No se fiaba de los vivos y confiaba en los muertos.

Tal vez por eso no se sentía cómodo en ningún lugar, entre los vivos.

Iba de un rincón a otro de las casas, de los bares. Cambiaba de sitio una y otra vez, pero todo era en vano, pura incomodidad. No había ningún lugar que fuera cómodo para él.

No quería hablar con nadie, no quería estar con nadie, ni siquiera en silencio. Si le preguntaban por la causa de tanto mutismo, se limitaba a decir que tenía el corazón mal embastado y el alma hecha jirones: imposible hablar en tal estado de fragilidad interior.

Sin embargo, había un vacío, un espacio yermo en su cuerpo, entre el corazón y el alma, donde crecían unas flores.

Unas flores desconocidas para los vivos, cuyo aroma a menta refrescaba el silencio de su boca y lo hacía más cómodo para él y para los demás, aunque apenas abriera la boca. Por fin, algo de comodidad en su vida, como si fuera un silencio mentolado, diría alguien bromista.

Toda su vida fue como un niño que necesitaba amar y ser amado sin hacer daño, sin dominio ni maltratos, sin humillaciones ni abandonos. Pero las contradicciones de la vida le dañaron, y él a su vez también dañó. No soportaba vivir con tanto daño. Un día le revelaron que en el trato con los muertos se puede amar sin hacer daño, le ofrecieron un ramo de flores desconocidas y lo invitaron a irse con ellos. Se amarían a escondidas de los vivos, en refugios de flores cuyos pétalos olían a menta.



viernes, 15 de octubre de 2021

EN UN LUGAR REMOTO

 Foto: J.X.

Cuentan que una mujer difunta le hirió de muerte.

Por lo común, son los vivos quienes matan. Pero también se han dado casos extraordinarios, a lo largo de la historia y en lugares remotos, en que un muerto o, en este caso, una muerta enamorada, se adentraba en el sueño de un ser vivo que la había humillado y ofendido al convivir con ella.

Una vez dentro, la muerta le cortaba el corazón con los cuchillos oxidados de la memoria, infectándole cuerpo y alma. Acabó con él entre las diez y las once de la noche (la hora preferida para matar de amor, según cuentan).

En este caso extraordinario, ocurrido en un lugar remoto, cuentan que la historia fue así, tal como la cuentan: un amante, que había amado poco en vida, más tarde moriría de amor por esa misma mujer que murió por falta de delicadeza. 


miércoles, 13 de octubre de 2021

UNA HISTORIA DE AMOR EXTRAORDINARIA

 Foto: J.X.

Entra en el bar, se sube a una silla con una botella de cerveza en la mano, y comunica a los presentes que sigue estando vivo.

Pese a tener el corazón magullado, casi muerto, puede seguir hablándonos, dice, porque tiene un trozo de alma vivo. El resto del alma lo perdió de mala manera por las calles oscuras de la vida y el amor, pero aún le queda un trozo vivo de alma.

Con ese trozo de alma puede entrar aquí, en este bar, pedir una cerveza, subirse a una silla y declarar su historia de amor, esa historia que le dejó el corazón magullado, casi muerto.

Pero hoy no quiere explicar nada más.

La historia de amor dice que nos la contará otro día. Ya se sabe que las declaraciones de amor se hacen esperar, y más cuando son extraordinarias, añade, misterioso.

Pero antes de que llegue ese día, hay que hacer una advertencia amarga, trágica, añade, doblemente misterioso: morir de amor no compensa a nadie, ni al ser querido que ha muerto, ni a quien muere de amor por él. 

Otra advertencia: es muy duro morir o intentar morir de amor, lo advierte un suicida frustrado en varias ocasiones. Lo salvaban tantas veces como intentaba morir por un amor imposible.