Foto: J.X.
El delito mayor del hombre
es haber nacido.
Pedro Calderón de la Barca, La vida es sueño
El cuerpo del delito,
en este maldito caso,
es, por supuesto, un amor.
Aparecido el cuerpo,
atado a las tinieblas del espíritu,
el delito mortal es haber nacido y haber mal amado.
Haber caído,
un deseo tras otro,
en la maldición del amor y el desamor.
El delito de haber conocido el amor, y, sin embargo, haberlo dilapidado en las apuestas organizadas por el deseo clandestino, efímero.
La suerte de tenerlo y, al mismo tiempo, la mala suerte o el desamor de apostarlo todo en juegos de azar, y perder.
Una travesía extraviada por malos sueños, que se convierten en deudas de amor, impagables.
Delito de amor, sin perdón.









.jpg)
