Foto: J.X, Leyendo un poema en una masía de Olius.
Se
le cayó el alma al suelo, entre los pies,
y tardó mucho en recogerla,
herida por los cuatro costados.
Tarea casi imposible
coser las heridas abiertas
-que nunca se cierran ni se curan del todo-,
recuperarla
y acogerla bajo la piel,
dentro del cuerpo.
Ambos
-cuerpo y alma-,
embrujados por los destellos
del tesoro custodiado
bajo otra piel.
Todo esto ocurre
cuando el alma se rompe
y cae al suelo, entre los pies,
como el tallo seco, roto,
de una flor marchita hace tiempo.
Todo esto acaece, sin miramientos,
cuando tienes
el alma por los suelos.








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