Foto: J.X.
Se puede matar a golpes,
o a disgustos.
Queriendo o sin querer.
Pero lo cierto,
es que también se puede
matar a disgustos.
Cuando eres joven
porque eres joven,
y es ley de vida,
argumentan los expertos.
Cuando eres mayor,
porque eres mayor,
y también es ley de vida,
argumentan los mismos.
Pero es bien cierto
que se puede matar a disgustos.
Ni aquí ni allí,
nadie es inocente.
Puedes matar por desamor
o por amor,
por dominio,
por maldad.
Cada uno destruye,
cada uno,
a su manera,
mata lo que odia,
mata lo que ama,
escribía el prisionero
Oscar Wilde
en su balada.
Un día, sin embargo,
se rebelarán las raíces,
y se hundirán tan profundas,
hasta el límite del fondo
de la tierra,
que rescatarán a los amores muertos,
y los llevarán de nuevo a la tierra,
a una tierra desconocida y amorosa,
donde la muerte
no tendrá dominio,
vaticinaba Dylan Thomas.





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