PENSIÓN ULISES
Habitaciones
miércoles, 8 de julio de 2026
miércoles, 1 de julio de 2026
EL REPUDIO DE LAS PALABRAS
Fotografía: J.X.
Érase una vez un poeta
que fue repudiado por sus propias palabras.
Esas mismas palabras que, juntadas,
mal medidas en verso,
estaban forzadas a decir,
por mediación metafórica,
lo contrario de lo que decían en el poema.
Así, pues, todo era símbolo, fabulación,
excepto un resto amoroso, contrahecho,
que andaba por ahí,
de esquina en esquina,
sin venderse al mejor postor malhechor,
a pesar de su deterioro y baratura.
Moriría de silencio,
repudiado por las palabras.
Ellas, las palabras, se rebelaron contra el poema
y se vengaron del poeta que las había sometido
a decir lo que no querían decir.
Hay palabras que dan vida,
vitalizan y van más allá de la sombra.
Hay otras, o a veces las mismas,
que no pueden sostenerse en pie,
fatigadas, y se desangran con las sílabas abiertas,
y pierden el sentido.
Hay otras más, aún,
que te agarran del brazo
al borde del abismo,
y te hacen andar, a tientas, pero erguido,
en el laberinto de la desolación.
La voluntad y el deseo,
resquemados por el abuso,
semejan caracoles
rehuyendo, contraídos, el pedernal,
el dominio de las piedras encendidas.
Las palabras reclaman
el perjuicio causado.
No citan nombres
de los perjudicados.
Ni señalan qué intimidades
fueron reveladas, traicionadas.
Pero reclaman el perjuicio causado.
Amotinadas,
las palabras hacen arrodillarse
a quien todo lo sacrificó
por crear un mundo de ficción,
un mundo paralelo que le diera cobijo.
Denunciado por ir contra la realidad,
ignoramos cuál fue la sentencia,
aparte de hacérsela escuchar arrodillado.
Acudo al lugar de la cita.
La esquina de siempre, junto al mar.
No hay nadie.
Espero.
No vienes.
Esperaré.
La espalda apoyada contra un muro gris.
Espero sin esperar.
lunes, 29 de junio de 2026
LA TRAVESÍA DEL DESIERTO
Fotografía: J.X.
I
El viejo trovador
atraviesa el desierto,
con un saco roto
a la espalda,
repleto de canciones muertas
que
va perdiendo por el camino.
II
Las tentaciones de una aparición,
en un espejismo del desierto,
quieren confortar el peso muerto
que el viejo trovador
lleva dentro, en el saco roto.
Una imagen lo embauca
mezclando pócimas del desierto.
III
No es el beso,
aún
-le advierte la bruja
de los mal enamorados.
De todos modos,
si escribes
un verso tras otro,
dedicados a la vida,
el poema compuesto
besará a quien,
labio contra labio,
pronuncie,
de cada verso,
las palabras.
Si las deja entrar,
labios adentro,
sacudiendo el vacío,
la vida
recibirá la intromisión
y el consuelo
de las sílabas delicadas,
sea cual sea
la dureza de la travesía
por el desierto
de
tu cuerpo dolido.
IV
Sólo entonces,
con el sonido de las palabras,
habladas, escritas
o imaginadas,
besarás aquello que nunca
podrías besar de otro modo
-según pronostica
la bruja de los mal enamorados.
V
El viejo trovador,
ya de regreso,
atraviesa otra vez el desierto,
con un ramo de flores dentro
del cuerpo,
depositado en su costado izquierdo,
junto a la novia muerta,
que siempre espera
volver a casa,
dando la mano al viejo trovador.
jueves, 25 de junio de 2026
HIGOS Y FLORES DE CACTUS
Fotografía: J.X.
No sólo no quiere
desprenderse de aquel peso,
sino que está dispuesto
a incrementarlo.
Crecerá a cada instante
el peso de la novia muerta
que arrastra y lleva dentro.
Aunque, para resistir,
imagine,
en lengua trovadoresca,
mil y una fabulaciones
del deseo.
El destino
será un camino
de higos de espino,
clavándose en los pies,
en las manos,
en todo el cuerpo,
hasta dejarlo martirizado,
fugitiva el alma.
(Variación)
Todo es perverso.
No hay nadie a quién reclamar
por las adversidades de la vida.
Exhausto,
murió
con la piel desgarrada
por los higos espinosos
y las flores de cactus.
Puesto en fila a la cola
de los penitentes,
por haber dicho unas palabras
en vez de otras.
Y haberlo denominado poesía.
miércoles, 17 de junio de 2026
DEJANDO ATRÁS LA CUEVA DEL TESORO
Grabado de Judith Xifré (Homenaje a Matisse)
1
Cerrada a cal y canto
la cueva mágica del tesoro,
el vagabundo errante
prosigue su camino,
por el bosque,
desbrozando la hojarasca
que se amontona
sobre los enigmas
del cuerpo y el alma.
2
Desafiando a la realidad,
entre los senderos de la vida
y los senderos de la muerte,
escoge el camino de en medio,
que no es ni vida ni muerte,
sino memoria de amor herido
y supervivencia.
sábado, 6 de junio de 2026
EL DESÁNIMO
Foto: J.X.
Vivía en el desánimo.
Iba por las calles
maquinalmente,
sin ánimo.
Abatido,
perplejo.
Pero vivir y querer maquinalmente,
era también una forma,
una otra forma de vivir
y estimar,
aunque fuera en el desánimo,
en la postración.
Perder el ánimo,
perder la facultad de la orientación,
de saber por dónde hay que ir,
o qué hacer.
Andar, así, desalentado.
Después de escuchar aquellas palabras,
ya no tuvo ánimos para hablar.
Restó con la boca abierta.
Sin voz.
Había perdido,
lo habían averiguado todo:
que su voz
era una voz descubierta.
Que se había quedado sin voz.
Porque ahora ya no se trataba
de mantener en equilibrio una palabra
en la punta de la lengua, dubitativa,
y no decirla.
Ahora, tenía
el alma boquiabierta.
Cuando el cuerpo
se derrama piernas abajo,
el alma ya no puede sostener,
por más tiempo,
el peso de la sangre.
Y cae,
y se derrama también
piernas abajo,
hacia el fondo
de la eternidad,
malgastada.
martes, 2 de junio de 2026
EL ÚLTIMO VALS
Pere Gastó, Retrato de Judith Xifré
Tal vez sea éste
el último poema,
en tierra limítrofe.
Agarrarse a un clavo ardiendo,
cada día.
Agarrado a una palabra,
a otra palabra,
hasta el final,
hasta el último poema.
viernes, 29 de mayo de 2026
El ORFEO DE BARRIO BUSCA EN VANO A SU EURÍDICE DE BARRIO
Foto: J.X.
I
Un Orfeo de barrio
cruza otra vez la tierra limítrofe,
y traspasa el corazón de las tinieblas.
Observa que unos restos de luz
permanecen en las flores que ardieron en este lugar,
pero sin alcanzar a iluminar el otro lado,
el lugar donde la Eurídice de barrio
desapareció.
Ambos,
el Orfeo de barrio
y la Eurídice de barrio,
prosiguen buscándose en vano
en esta tierra de cenizas,
en este inframundo.
El Orfeo de barrio
alarga la canción
para que ella,
Eurídice de barrio,
reviva.
Pero no es consuelo
ese canto, ni milagroso.
No hay sonido alguno
que pueda enmascarar
la ausencia, la muerte,
más abajo
del corazón de las tinieblas.
II
Colgado en la cruz de papel
del poema,
el Orfeo de barrio
repasa las tentaciones
que malgastaron el amor.
Al mismo tiempo
que lo anuncia,
duda
del propósito de enmienda,
y decide
no contar nada más.
Es anunciación
de aquello
que no se encarnará
en el poema.
Los exorcistas,
sin ángeles caídos a la vista,
sin ángeles caídos al oído,
se quedaron sin palabras,
con la boca abierta.
III
Te presiento.
Al extender la mano,
con los dedos abiertos,
sobre el cristal de la ventana,
te presiento.
Sin embargo,
no encuentro el rastro de tu cuerpo,
y en vano, con mis canciones,
me encomiendo a tu alma.
No sé dónde,
en qué lugar profundo del bosque,
entre qué raíces,
podríamos encontrarnos.
Toda la tristeza de la tierra
se derrama en estos versos,
arrasadas las raíces
hasta lo más hondo.
Desclávame, querida ausente,
las garras de agujas de coser
que me clavan a esta cruz de papel,
y que, sin ti, me atormentan.
Subamos la escalera,
vayamos a casa,
y no miremos atrás,
no miremos.
IV
Cuando empezamos
a bajar y subir
del inframundo,
desbaratando ataduras
y raíces,
al cabo de poco tiempo
era ya como si lo hiciéramos
por la escalera de nuestra casa,
acostumbrados al paliativo del dolor.
Las plantas y flores
de balcones y ventanas
se iban apagando,
como nosotros mismos
en la oscuridad de la escalera.
No hay canto
que pueda consolar.
Enmascararé la ausencia,
pondré un antifaz
a la voz de la novia muerta.
jueves, 28 de mayo de 2026
DEJAR DE ESCRIBIR (Poemas publicados en la Revista Café Montaigne)
Foto: J.X.
I
Esta mañana viviré
para decir
que dejo de escribir,
que no te escribiré
aquello que deseaba hablar contigo,
y de lo cual
tan sólo anunciaré
las primeras palabras.
Infinita, la desoladora ausencia de ti.
II
VOLVER A ESCRIBIRLO
Quería desaparecer.
Ser succionado
por la tierra de un bosque,
por otro cuerpo,
o por el mar,
succionado hasta el fondo,
hasta el final.
Dejar de escribir
la inocencia,
el amor,
el fracaso.
Dejar de escribir
la culpa,
el desamor,
la dificultad de vivir.
Dejar de escribir
el perdón imposible,
la redención,
la muerte.
Dejar
de escribir,
de una vez por todas,
y, pese a todo,
vivir,
y volver a escribirlo.
III
ADIVINAR
EL SUEÑO
Dar
forma
a otro poema
-clavo al rojo vivo-,
donde agarrar
el agujero del alma,
en que, tal vez, resulte
al fin,
cero flamante,
círculo o circo luminoso.
El poema,
limpieza interior
del cuerpo.
El poema,
“clínica y lavajes”
del alma.
Purificación necesaria,
agradecida,
aunque vana talvez.
Soñar,
y no decir
aquello que sueñas.
Enardecer, sin embargo,
la deliciosa sospecha
que alguien (no sabemos quién)
lo adivina,
y entra por la rendija
de tu sueño.
Ver, juntos,
cómo se funde
el tiempo de la soledad mal vivida.
La encarnación y la ceniza del poema.
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Poemas publicados en: https://cafemontaigne.com/tre.../escalera-de-palabras/admin/
miércoles, 20 de mayo de 2026
EL CANTANTE POSEÍDO
Foto: J.X.
Un día, mi amigo el cantante,
me confesó que tenía, muy adentro,
un pequeño diablo,
un ser endemoniado,
al cual había matado
a fuerza de sacrificios.
(No contaba, jamás,
a qué sacrificios
se refería.)
De vez en cuando, sin embargo,
este ser demoníaco,
muerto a manos de él
y sepultado dentro de sí,
resucitaba,
por obra y gracia del azar,
y le obligaba a hacer
“fechorías de higo en rama”,
como él lo llamaba, poetizando
los avatares de la piel.
En realidad, se trataba
de enamoramientos breves,
o de seducciones efímeras,
que él consideraba
que lo ensuciaban por dentro,
poseyéndolo en cuerpo y alma,
devorándolo,
con el objetivo de alimentar
a ese ser endemoniado
y mantenerlo, dentro, resucitado.
Por mucho que se lavara,
enjabonándose,
frotándose de arriba a bajo,
decía que se sentía sucio.
Sucio, embrutecido,
de la cabeza
a la cintura,
del corazón a los pies,
y, descendiendo,
bajando, bajando,
de los pies
al alma,
y del alma
al vacío.
domingo, 10 de mayo de 2026
DOS COMPOSICIONES POÉTICAS (Publicado en la revista Café Montaigne)
Foto: J.X.
COMPONIENDO EL SIN MAÑANA
La angustia de existir
te hace sentir la angustia de crear,
que se calma en el “placer del texto”
(recordando a Roland Barthes).
No en las grietas de otro cuerpo,
sino en las grietas del lenguaje
que te hace gozar el placer del texto.
Aquí, por ejemplo,
en este espacio poético,
exprimes el fruto ausente,
las últimas gotas de la substancia
que derrama un trozo de alma hereje,
¿la tuya?, ¿la de quién?,
medio quemada.
El cuerpo, vacío.
El lenguaje, vacilante,
pero afilado,
entrometiéndose
en la intimidad agrietada
de nombres y formas,
con nocturnidad y alevosía verbal,
figuras imaginadas
(con pelos y señales),
y amadas.
COMPOSICIÓN DEL POEMA
Llegas por el amor muerto y el dolor,
a la hoja de afeitar que te rasga por dentro,
hasta hacer trizas la entraña.
Este es el poema que amasas
con tu carne troceada,
echándole por encima
gotas de tu propia sangre derramada,
que se desprenden de la hoja de afeitar.
Pastel de carne y sangre
del poema.
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sábado, 9 de mayo de 2026
CANTANDO, A MEDIAS, LA CANCIÓN DE LA VIDA
Foto: J.X.
1
Antes,
no podía confiar en su cuerpo,
ni en su alma.
A medias, los primeros estudios,
los primeros trabajos.
A medias, las primeras pruebas de amor.
Todo a medias,
excepto la muerte,
las primeras muertes.
2
Ahora,
anda a trancas y barrancas,
con frases a medias,
que se resisten a ser dichas,
por temor a las últimas palabras
de las frases enteras.
Sigue, pues, andando
a medias.
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