lunes, 12 de abril de 2021

¿QUIÉN HAY MÁS?

Foto: J.X.

Vayas adonde vayas, ¿quién hay ahí?

Agáchate y anda, o incorpórate, levántate y anda, ¿quién más hay ahí?

Novias alquiladas por las esquinas de la ciudad, ¿esperando a alguien que no las maltrate o asesine? Novias muertas por las esquinas de la ciudad, ¿aguardando un novio que no las humille más después de muertas? 

Ramos de flores marchitas, declaraciones póstumas de amor colgadas de las paredes de las calles, cerca del cementerio.

Trozos de frío nocturno en el alma, cortando como el filo de un cuchillo en las venas. El silencio ocupa balcones y ventanas de las casas. Estrategias de vida y muerte serpenteando de una calle a otra.

Adondequiera que vayas, ¿quién más anda ahí, por las esquinas, que no esté muerto por desamor?

sábado, 10 de abril de 2021

EL REFUGIO

Foto: J.X.

Es recomendable refugiarse en una iglesia, decía.

Cuando te encuentras perdido o extraviado y nadie puede indicarte el camino..., cuando tampoco hay nadie dispuesto a perdonarte las posibles culpas o absolverte de lo que sea, entonces, es recomendable buscar el refugio, el silencio de una iglesia. Aunque no creas en Dios, pero lejos del mundanal delirio -le gustaba substituir la palabra “ruido” (el popular “lejos del mundanal ruido”) por “delirio”.

En el cobijo, en el silencio de una iglesia cualquiera, te será dado recuperarte de las graves heridas del alma.

Tales eran a veces sus consejos y recomendaciones, tan fuera de lo común, que siempre me dejaban asombrado. Pero la verdad es que luego, en caso de algún problema íntimo, yo mismo buscaba el refugio solitario de una iglesia, como él recomendaba. Y lo hacía en el mayor de los secretos, sin revelárselo a nadie, ni siquiera a él.


jueves, 8 de abril de 2021

EL TRÁNSITO

Foto: J.X.

Un día me contó una anécdota de su vida cotidiana: “Deambulando siempre a un palmo de la vida, a un palmo de la muerte, pero aún voy al mercado del barrio a comprar acelgas a las payesas, acelgas, muy buenas para el tránsito intestinal”.

Me quedé asombrado, atónito, con su referencia a las acelgas y al tránsito intestinal. No sabía qué pensar. ¿Era una parodia del tránsito de la vida a la muerte, ya que tenía las dos, vida y muerte, a un palmo de distancia, según él mismo contaba? ¿O realmente iba al mercado y compraba acelgas a las payesas para favorecer el tránsito intestinal? ¿O ambas cosas a la vez: realidad y parodia de la realidad? 

Aquel día preferí no preguntárselo. Ante mi silencio, él, que era un aficionado a la literatura mística y fantástica desde su juventud, me recitó unas rimas espirituales de un tal Angelus Silesius: La rosa es sin porqué. Florece porque florece. / A ella misma, no presta atención.  No pregunta si se la mira.

Al salir del bar, nos despedimos con un abrazo.

miércoles, 7 de abril de 2021

REGRESO AL BOSQUE DE LOS ESPÍRITUS

 Foto: J.X.

Volver a empezar. Volver al bosque de los espíritus y buscar entre los árboles y las plantas, entre los arbustos, las piedras y las flores.

Indagar el paradero del espíritu que resbala con las flores, y el del otro espíritu, aquel que de vez en cuando bebe una cerveza templada.

Reencontrarlos y reanudar, con ambos, los paseos con las novias y los novios muertos por los caminos del bosque. Recordar instantes felices y momentos horribles, desvíos y distancias angustiosas, extravíos tristes y vuelta a casa, heridos. Recordarlo todo, y querer y perdonar y seguir paseando entre los árboles del bosque de los espíritus.

Una forma de consuelo frente a tanta ausencia como se acumula en los rincones de las casas de aquí abajo.

domingo, 4 de abril de 2021

LA SUPERFICIE HELADA

Foto: J.X.

Extender las manos, extender las palabras, y no tocar sino la superficie helada del cristal de la ausencia.

Contra ese frío duro chocan y rebotan las manos y las palabras, y caen al suelo, desoladas, solitarias.

Transformadas, unas, en gestos de manos vacías, que tiemblan en los bolsillos, escondidas. Y las otras, las palabras, en sílabas inaudibles, encogidas y mudas en un rincón de silencio.

Moviéndose, unas y otras, como insectos perdidos que van de un rincón a otro de la casa ocupada por la ausencia.

sábado, 3 de abril de 2021

EL BRINDIS

 Foto: J.X.

Hoy me domina la tristeza de la cabeza a los pies”, me dice el hombre del bar. No ha podido ir a brindar con la novia muerta.

No se sentía en condiciones para llegar al lugar sagrado, donde ella y él brindan, con suma discreción. No quieren escandalizar ni a los vivos ni a los muertos con esos brindis llenos de nostalgia. Quizá, por otra parte, haya más gente brindando en el cementerio, con igual discreción, o bien haciendo declaraciones de amor póstumas, y no lo sepamos, añade antes de pedir otra cerveza.

El hecho de no haber ido hoy a ese brindis hace que le aumente el desconsuelo. No lo puede evitar, dice, y por eso le domina la tristeza de la cabeza a los pies.


viernes, 2 de abril de 2021

DE UNA IGLESIA A OTRA

Foto: J.X.

Aunque ella no era creyente, él iba de una iglesia a otra, buscándola. Quería encontrarla a toda costa.

La buscaba desesperadamente para declararle su amor, todo el amor que no le había declarado en vida.

Y pedirle que, desde donde ahora estuviera su espíritu, se sirviera de algún ángel demoníaco para darle muerte, puesto que él no se atrevía a hacerlo. O mejor dicho, temía equivocarse (ya hubo al parecer un primer intento en sus días de juventud), no acertar en la dosis y despertar nuevamente, y volver a sentir aquel frío húmedo, aquel desconsuelo que se acumula en los rincones abandonados de las iglesias y en los armarios de las casas visitadas por la muerte.

Ésta fue la más extraña historia de su vida (algo dantesca) de todas las que me contó en el bar, un día que venía de otra iglesia, desolado, sin haberla encontrado por ningún lado, decía. Por eso malvivía así, a salto de mata, y seguía buscando el amor y la muerte en cualquier iglesia,  añadía.

jueves, 1 de abril de 2021

NUNCA MÁS

 Foto: J.X.

No poder hablar nunca más con otra persona, con una persona querida; sobre todo, no poder hablar jamás con la persona más querida, es el gran peso, el peso insoportable de la ausencia.

Y más aún, cuando no confías en la mediación de los ángeles ni de los espiritistas, como era su caso -me explicaba en el bar, cuando volvía de brindar con la novia muerta, ya sin el botellín de champán, que había tirado en una papelera; con las dos copas en la bolsa envueltas aún en hojas de periódico, para no levantar sospechas al salir del cementerio.

Eso es lo que contaba en el bar, entre una cerveza y la tristeza  deformando el ojo derecho.

miércoles, 31 de marzo de 2021

AL FINAL DEL TÚNEL

 Foto: J.X.

Al final de un túnel sin salida en el que te has extraviado, hay una resquebrajadura en el muro que permite entrar la luz del otro lado. Esa resquebrajadura de luz, reflejada en una de las paredes del túnel, forma las letras de una palabra. Es una palabra que no se puede leer aún desde la distancia en que estás.

Debes acercarte todavía más al final del túnel sin salida, si quieres descifrar esta palabra de luz.


sábado, 27 de marzo de 2021

UNA GROTESCA Y TRISTE HISTORIA

Foto: J.X. 

Después de visitar a la novia muerta para hacer otro de sus brindis (el botellín de champán y las dos copas de plástico bien envueltas y ocultas en una bolsa, de modo que no levantara sospechas), aprovechaba la soledad del recinto para sentarse en un banco de piedra, bajo un ciprés, arremangarse los pantalones hasta las rodillas y tomar el sol. Antes iba a la playa con su novia, y ella nadaba y caminaba por la orilla mientras él leía el periódico sentado en la arena -explicaba en el bar.

Pero ahora va al cementerio, no sólo a visitar a la novia muerta para brindar, sino que aprovecha para tomar el sol de los muertos en las piernas, decía. 

(Y también, por ejemplo, el Domingo de Ramos, deposita en el nicho una palmita de unos veinte centímetros y unas hojas de laurel, o el día de Navidad lleva el tradicional Ramo de la Buena Suerte, que semeja un pequeño racimo de uva.) 

viernes, 26 de marzo de 2021

LA BÚSQUEDA

 Foto: J.X.

Casi a diario iba de una iglesia a otra, pero no encontraba a los espíritus que buscaba.

Un paso tras otro. A la derecha, el abismo. A la izquierda, la otra parte del abismo. En medio, las calles desoladas del barrio.

En siete u ocho de esas calles, en cada una de ellas, una iglesia o basílica, donde, hasta hoy, no había encontrado a los espíritus que buscaba.

Pero no se resignaba. Proseguiría en su búsqueda diaria de los espíritus, aquellos que debían esperarle en alguno de esos lugares sagrados, agazapados detrás de una columna, a distancia del fragor cotidiano de las calles y las casas. Ellos solos, a media luz. Así habían quedado citados en un sueño.

No tenía ya otra esperanza para ser absuelto por los delitos que había cometido. Lo que le quedaba de vida, y toda la muerte, dependían de ese encuentro con los espíritus.

Decía que en el polvo de los rincones de las iglesias había unos restos de espiritualidad (restos de amor perdido, confesaba a los más íntimos), unos restos que confirmaban lo que el sueño anunciaba. 

No tenía ya otra esperanza.


martes, 23 de marzo de 2021

UNA ESPERANZA HUMILDE

 


No era necesario volver la vista atrás para adivinar todas las esperanzas rotas que obstaculizaban el camino por delante y por detrás.

De todos modos, aún le quedaba una esperanza, lo que él llamaba una esperanza humilde: morir tranquilamente en una butaca de cine de barrio, como un delincuente evadido y, milagrosamente, absuelto en la sala oscura del Tribunal de la Fantasía. Viviendo una vez más en una película de piratas y corsarios navegando por los Mares del Sur, rumbo a una isla lejana y desconocida, donde tantos tesoros se ocultan, según el viejo mapa que un marinero trotamundos lleva tatuado en la espalda.


viernes, 19 de marzo de 2021

DESOLLAMIENTO DE LA REALIDAD

Foto: J.X.

Alarga la mano, y toca la ausencia.

Habla, y la voz rebota en el frío desconchado de la pared. Anda, y oye sus propios pasos.

Vida y alma despellejadas. Acciones, gestos, palabras, sin piel, sin respuesta. Restos de vida, desollados.

Ni piel arrugada ni hueso gastado de belleza.

Alarga la mano, y toca la ausencia.

jueves, 18 de marzo de 2021

SIN UNA PALABRA MÁS ALTA QUE LA OTRA

 Foto: J.X.



No digas una palabra más alta que la otra si quieres mantener tus ejercicios de funámbulo en la cuerda floja. Cada palabra ya tiene su propio peso (triste, alegre, desolador, insoportable, depende del momento), y no es recomendable aumentarlo con la cantidad de sonido de la voz. Y mucho menos, si uno está haciendo equilibrios en la cuerda floja que va de un extremo a otro del abismo.

Paso a paso, palabra a palabra, sin juegos acrobáticos que obstaculicen seguir paso adelante y llegar al otro extremo.

Para volver al inicio si quieres, y continuar yendo y viniendo por la cuerda floja, sin una palabra más alta que la otra.

miércoles, 17 de marzo de 2021

REFLEJOS EN EL CRISTAL

 Foto: J.X.

Paseaba mirando los escaparates de las tiendas.

Cuando una persona, de semblante agradable, bondadoso, se reflejaba en las lunas de los escaparates, a él le venían extraños pensamientos.

Hay personas -pensaba delante de la imagen reflejada en el escaparate- que tienen la suerte de nacer y proseguir viviendo por caminos de serenidad y bondad. Sin extravíos, sin perder de vista el lugar de llegada, un lugar de luz.

Otras personas, sin embargo, que también partían de la inocencia, de esa bondad inicial, tienen la desgracia de tropezar, tener una mala caída y desgarrarse el alma.

El fuerte golpe de la caída, el desgarro profundo en el cuerpo se introduce en el alma y hace que se desvíen y se extravíen por el camino. Perdidas en mitad del camino, flores artificiales de angustia penetran en el cuerpo y envenenan de insatisfacción el alma, degradándola, arrastrándola por el suelo, sin miramientos.

Hasta que un día, una tristeza inconsolable (suele ser la desolación de una muerte), las despierta del sueño venenoso, y, pese a estar malheridas aún, encuentran de nuevo el camino de partida.

Pero, ahora, a su alrededor sólo habrá ausencia, y el amor no será más que otra memoria que se derrama ensangrentada a lo largo del camino. Como un nostalgia mortal, incurable, que sigue y sigue en busca de un lugar de luz.

Todo esto le puede venir al pensamiento cuando descubre trozos de alma reflejados en el cristal de un escaparate.


martes, 16 de marzo de 2021

SI UN DÍA...

Foto: J.X.


Si un día se acaban las palabras, ¿significa que ya no hay más palabras otro día? ¿Qué hacer?

¿Agarrarse a la cola de una de las últimas frases dichas o escritas y atarse el alma con ella; atarse, mejor, cuerpo y alma con esa cola que aún menea en la página, que aún serpentea en el vacío como la última palabra antes del silencio?

Hay que probar. Son las pruebas del abismo. A ver si resiste la cola atada a la cintura, antes de la caída en el silencio absoluto.

lunes, 15 de marzo de 2021

TRAS LAS HUELLAS...

j.x.

Seguir las huellas de las palabras que se ocultan en el bosque, detrás de los arbustos y debajo de las plantas reptadoras. 

Tarde o temprano, ellas se mostrarán y te ayudarán a construir la escalera de caracol que te conducirá al lugar que no tiene nombre.

Mientras tanto, el alma cuelga de la última sílaba de una palabra (no importa decir cuál), herida con el filo de un trozo de hielo. 

Sea la palabra que sea, aguanta toda la tristeza que cuelga de ella.



domingo, 14 de marzo de 2021

UNA MÁS

 Foto: J.X.

Una palabra más, un peldaño más en la escalera de palabras que te conducirá hasta el lugar.

El lugar del bosque de los espíritus por donde ella pasea envuelta en ramas florecidas.

sábado, 13 de marzo de 2021

AÑADIR, SIN AÑADIR

Foto: J.X.

Añadir otra palabra.

Queda, pues, añadida.

Muy bien. Así.

Añadirla, sin escribirla.

Sin meta final. Sin lugar de llegada.

Otra salida del vacío de la página:

dejar que se extravíen todas las palabras

mientras uno se balancea sin destino

(se recomienda tener los bolsillos agujereados),

perder la memoria y caer cuanto antes, hasta el fondo.


CUANDO TODO ES AUSENCIA

Foto: J.X.



La caída, la culpa, la confesión, el arrepentimiento. Pero no hay nadie, todo es ausencia, nadie podrá absolverte poniéndote la mano en la cabeza. Todo es ausencia, no hay juez ni condena, estás prisionero en tu laberinto interior. La pena de muerte la dicta y la ejecuta tu propia sombra reflejada en la pared.

Sin perdón posible, ni humano ni divino, ¿cómo seguir viviendo?

Entre palabra y palabra, haciendo equilibrios en el vacío, no es suficiente arrepentirse, pedir perdón, para mantener el equilibrio. Soportar, en el alma, el roce sanguinolento del filo del peso de la culpa, y aceptar el dolor, desequilibran el movimiento de la vida, y sólo podrán ser lavados y aligerados con la intervención purificadora de la muerte.

jueves, 11 de marzo de 2021

CADENA DE PALABRAS

 Foto: J.X

Una palabras tras otra. Como una cadena.

Para que te sostenga colgado de las palabras.

Que te sostenga, por ejemplo,

en el vacío de esta página.

Te balanceas, te mueves de una esquina a otra de la página, el abismo es inmenso, pero aún no te caes.

Te sostiene la cadena de palabras que vas escribiendo una tras otra.

A veces no importa qué palabra sea. Hay que escribirla como un eslabón más, cuya forma y cuyo sonido te sostendrán encadenado sobre ese vacío, con el azar alrededor que juega contigo, sopesando las palabras que, un día, en el instante sublime, se romperán por el lado más delicado y la caída será ya fatal, irremediable.

No importa. Eso ya sabíamos que acabaría ocurriendo. Pero hay que seguir encadenando palabras, si aún quieres salvarte. Si no es así, si la salvación ya no importa, todas las palabras, tanto las escritas como las no escritas, todas serán inútiles.

De todos modos, añade otra palabra, otras palabras, una palabra tras otra, como una melodía encadenada: ejercicios breves de eternidad.

Hoy no añades ninguna palabra. Pero también esto, al decir que no añades ninguna, estás añadiendo otro eslabón a la cadena de salvación.

La desesperación al ver la cara descarnada de la muerte, y conservar la imagen, el dolor de la imagen, en el recuerdo, como una herida abierta que sangra. Por otro lado, el consuelo de saber que todo es efímero. El consuelo de dejar de vivir y ofrecer el propio rostro a la cara descarnada de la muerte. Desesperación y consuelo.


martes, 9 de marzo de 2021

CUANDO TODO SE REDUCE A UN TÍTULO

Foto: J.X.

Quería escribir un poema en prosa que revelase cómo se empeñaba en vivir cada día.

Pero fue suprimiendo palabras del texto que había comenzado a escribir, reduciéndolo tanto, que sólo quedó el título: Cómo se empeñaba en desaparecer cada día.


jueves, 25 de febrero de 2021

SE PROHÍBE SOÑAR

 

Foto. J.X.

Dicen que salió a la calle soñando, y fue apedreado.

Dicen que fue al bar y comentó que había brindado en el cementerio con la novia muerta (había llevado un botellín de cava y un par de copas escondidas en una bolsa, entre hojas de periódico). Y fue apedreado.

Alguien había dicho: "Quien esté libre de culpa, que tire la primera piedra", y eso hicieron: tiraron la primera piedra y la segunda, la tercera, la cuarta y todas las demás. Hasta que los dos lapidados se desplomaron, uno apedreado en medio de la calle, y el otro en el bar.

Ahora algunos se lamentan y declaran que esos dos no tenían que haber salido de este modo, uno a la calle, soñando; y el otro, también soñando, para ir al bar a comentar sus sueños, en este caso, sus brindis fúnebres (pero con botellín de cava y copas de verdad).

Pero las piedras ya habían sido arrojadas.


DESCRIPCIÓN DE NADA

 

Foto: J.X.

Medio cadáver, el novio de la novia muerta lleva un par de rosas blancas hasta el silencio.

Extiende los brazos y abre las manos para palpar la ausencia más absoluta (al abrir las manos, se han caído al suelo las rosas blancas).

Palpa la ausencia de todos los objetos y balbucea todos los nombres de los objetos.

Se bambolea en el silencio, con las dos rosas blancas en el suelo, entra la media vida y la media muerte.

Sigue andando por donde no quiere seguir andando (más bien, arrastra los pies), suplicando el final de este peregrinar por laberintos de ausencia.

Pide una buena muerte, no desea nada más.

lunes, 22 de febrero de 2021

UN CUADERNO ESCOLAR

 

Se compró un cuaderno escolar de 175 páginas, encuadernado en espiral y de tapas amarillas. Escribió miles de veces la frase: “Soy culpable de toda la vida. Perdóname. No me perdones. Perdóname. No me perdones”.

No escribió ninguna otra frase en este cuaderno. Ignoramos, por consiguiente, de qué se acusaba, de qué era culpable “de toda la vida”. Y también desconocemos a quién suplicaba; a quién pedía perdón y que no le perdonara.


jueves, 18 de febrero de 2021

HUMOR NEGRO EN EL BAR

 Foto: J.X.

El desconocido del bar me cuenta un chiste de humor negro:

“Le crecían las uñas y el cabello como si estuviera muerto.”

¿De que forma le crecían?, le pregunto, aunque el chiste maldita la gracia que me hace, le digo.

Eso me lo explicará otro día, me contesta. Ahora tiene que hacer un recado urgente, que tampoco me puede explicar, en caso de que me interesara saber más, añade.

UN EPISODIO DE LA VIDA (Variación)

Foto: J.X.



El desconocido del bar me cuenta un episodio de su vida:

Hubo un tiempo en que subía a las azoteas y miraba a la calle desde las terrazas, me asomaba a los acantilados, a los precipicios de cualquier abismo, me paraba en los puentes sobre los ríos y las vías férreas, compraba toda clase de ansiolíticos y hojas de afeitar. Pero no me decidí. O mejor dicho: puse la cabeza en una bolsa de plástico y me colgué de una corbata en un travesaño de mi casa y me subí a una silla. Ridículo: la corbata se rompió y caí al suelo más vivo que antes. En suma, no me había decidido en serio, y me burlé de mí mismo, junto a la silla que permanecía en pie. Acabé con la bolsa de plástico en una mano, un trozo de corbata en el cuello y un fuerte golpe en el costado izquierdo.”

No me da por reír, aunque él insiste en que debería reírme por este episodio burlesco de su vida que me ha contado.

Como diría el novio de la novia muerta, “mejor que pidamos otra cerveza y brindemos por lo que sea”.

lunes, 15 de febrero de 2021

UN SUCESO

 Foto: J.X.

Era un día de la infancia, por la mañana.

Restos. En la calle, alguien de una tienda ha extendido encima una manta marrón. La manta es a rayas, y cada vez está más roja de sangre en las puntas.

Es un vecino, un hombre que vivía ahí, en aquel piso del balcón de las flores.

Se ha caído desde aquel balcón de las flores.

No se ha caído, se ha tirado.

Habrá sido por amor o por dinero, algún desengaño.

Otro vecino que ha salido a la calle explica que lo ha visto todo desde su ventana, y que mientras el hombre caía gritaba algo, quizá un nombre, aunque no se entendía bien. El grito era desgarrador.

Si es quien me imagino, dicen que estaba harto de todo. No ha sido sólo por amor ni por dinero. Ha sido por todo. Soledad mortal.

A aquel niño le quedó prendida una gota de sangre. Una gota de sangre prendida para toda la vida. La guarda en la mitad del alma que aún le queda.

sábado, 13 de febrero de 2021

VISITA FAMILIAR

 Foto: J.X.

Hoy el desconocido del bar me ha seguido hasta el cementerio (el bar está en realidad en una calle frente al cementerio marino). He disimulado, como si no le hubiera visto, y en todo momento hemos mantenido la distancia que nos separaba.

Luego, como ya viene siendo habitual, nos hemos encontrado en el bar. Yo he sido el primero en llegar. Cuando él ha entrado, nos hemos saludado como si la persecución no se hubiera producido.  

Al pedir una segunda cerveza, me dice que quiere adivinar mi paseo de esta mañana y hacerme un informe breve del mismo. Aparentando ignorancia, le respondo que no creo que lo adivine, pero le animo a formularlo. Y cuenta:

“Primero, visita a la novia muerta, y le deja dos rosas blancas en el florero metálico de su estancia.

Después, visita a los padres de la novia muerta. Como su estancia está muy alta y no la alcanza (las escaleras de hierro del cementerio, móviles, son muy pesadas y él no las puede trasladar), no les deja ninguna flor.

También hace una visita a sus propios padres -los padres del novio viudo. Pero como también ellos descansan en la parte de arriba, no llega hasta allí y tampoco les puede dejar ninguna flor.

Como una visita familiar", resume, sonriendo, el desconocido del bar.

No sabía si ofenderme o no por la opinión de su resumen final (resumido el itinerario como "visita familiar", titulada así, tiene algo tragicómico). Pero, no. Decidí no darle mayor importancia, y, por otra parte, no dejaba de tener razón: aquella mañana había hecho lo que podríamos llamar una visita familiar póstuma.

Y prefiero decirle que lo que más me ha sorprendido, no es que haya adivinado mi recorrido -o que me haya seguido, creyendo que yo no me daba cuenta, pero esto no se lo he dicho-, sino que se haya referido a mí, todo el tiempo, en tercera persona.


viernes, 12 de febrero de 2021

LA MORDEDURA

 Foto: J.X.


El desconocido del bar me dice:

-"No te vayas. No me dejes. Háblame con tu silencio, desde tu ausencia, no me abandones... ¿Acaso no son éstas, o parecidas, las palabras que se rezan a las novias muertas?”

Me muerdo la lengua y no digo nada. A causa de la herida de la mordedura, las palabras se desprenden de la lengua y sangran en el pañuelo. Pero no digo nada.

martes, 9 de febrero de 2021

UN PASO TRAS OTRO

 Foto: J.X.

Un paso tras otro, hasta el final del camino, que no es el final, sino el principio de una incógnita que se extiende en el infinito. 

Más allá.

El punto, abriendo, señalando la incógnita (¿), sería el inicio para cruzar el laberinto terrenal, hacia el espacio sin límites, merodeando, quizá absurdamente, en la espiral del vacío.

Colgados (¿) de la incógnita, como una res en el matadero, pero ya sin aquella sangre animal, que, después de estremecerse, agonizar y morir, cae a borbotones, desangrándose el animal cabeza abajo, estigmatizando el suelo y las profundidades de la tierra.

Aguardando la otra sangre, la sangre amorosa, la misteriosa (por no decir imposible), la misteriosa sangre amorosa, que ya nadie podrá derramar.


sábado, 6 de febrero de 2021

LA TRANSPARENCIA

Foto: J.X.

Se le transparentaba más en el ojo derecho que en el ojo izquierdo. No sólo la tristeza.

Lo volveremos a escribir: se le transparentaba más en el ojo derecho que en el izquierdo... Todo.

Esa tristeza, que no es sólo tristeza, sino que es todo.

Todo, transparencia demoledora en el ojo, cuando la casa se estremece tocada de muerte. Cuando la casa le cae encima resquebrajada por la muerte, y todo es ausencia en cualquier rincón, la ausencia que se transparenta en su ojo derecho. 

viernes, 5 de febrero de 2021

PASEO POR LA PLAZA DE LA VIDA Y LA MUERTE

Foto: "Plaza Real", del fotógrafo Suárez ("Guía de Barcelona", de Carles Soldevila, Ed. Destino, 1951, Barcelona) 

Das vueltas y vueltas, un vez más, bajo los pórticos de la Plaza Real.

Cruzas las arcadas, sales a la plaza, rodeas la fuente de las Tres Gracias, te paseas entre las viejas y las nuevas palmeras (las más altas y viejas las van cortando por enfermedad). Vuelves de nuevo a las arcadas y entras en los pórticos a dar otra vuelta más.

Desconsuelo. De aquella infancia sólo resta la memoria.

Cada vez hay más niñas y niños que ya no juegan en la plaza, ni merodean por ningún otro lugar.

Cada vez hay más niñas y niños muertos, y no lo sabe nadie, excepto el paseante, que aún puede recordar sus nombres y apodos, sus rostros, el color de sus cabellos, la presión de sus manos al saltar, golpear o acariciar.