Esta es la breve historia
de un novio trovador,
solo y abandonado,
cuya novia se fugó
-cuentan los folcloristas-,
con un representante de la muerte.
Pese a todo,
pese a la maldita muerte,
él se afana en buscarla
por calles, bosques y cementerios.
Quería poner un anuncio
en el periódico del barrio,
pero le aconsejaron
que no sería prudente ni útil
publicar un suceso tan privado
en un medio público.
A día de hoy,
el novio trovador
persiste,
con renovado afán,
en la búsqueda
de su bienamada,
por calles, bosques y cementerios.



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