Foto: J.X.
Cuando no estés,
estarás en mí.
Cuando yo no esté,
estarás en mí también,
y yo estaré en ti,
aunque ambos
ya no estemos
en ese amor en que estamos,
pese a todo,
queriéndonos así.
Su ausencia
ocupa todo el espacio.
Cada vez quedan menos palabras
para decirla,
para nombrarla.
Aunque estaba lejos, y muerta,
podía tocarla, viva.
No escribir es la muerte.
Escribir,
como diría el poeta Juan Luis Panero,
es una forma,
uno de los
juegos para aplazar la muerte.
Y, asimismo,
una forma de vivirte,
a ti, escondida tan lejos.
Tiene los labios
cortados por el frío.
Con la lengua y los dientes,
se arranca un trocito de piel,
que la boca no escupe,
sino que duda sobre la punta de la lengua.
Ahora se desliza labios adentro,
de modo que,
mediante ese trocito de piel,
él percibe el sabor
del beso de aquella muerte.

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