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viernes, 4 de marzo de 2011

"NATURA QUASI MORTA"


"Natura quasi morta". Otoño, naturaleza casi muerta, 13 de noviembre de 2007, entre Barcelona y Sabadell desaparece un estudiante universitario, alumno de la Universitat Autònoma de Barcelona, que sigue aún en paradero desconocido. Sobre este hecho real, comienza la investigación policiaca y detectivesca de la nueva novela de Carme Riera.
Carteles en las paredes (hojas D-4, impresión casera), con la fotografía del estudiante rumano.
Sombras de sospecha, días de intriga, y se abre de nuevo el caso del estudiante desaparecido, pero ahora en el ámbito narrativo .
¿Raptado quizá por las calles oscuras del Raval o del Barrio Gótico, o de otro barrio cualquiera?
¿Tal vez acompañado, solo o mal acompañado, bajando y subiendo los 39 escalones de alguna estación de ferrocarril, entre Barcelona y Sabadell?
Todo es intriga, sospecha, en esta novela de Carme Riera. Indicios que llevan de un nombre a otro, identificados.
Y sombras sin identificar, sombras de sospecha que van de un lugar a otro, la universidad, el bosque, la ciudad .
Huellas que se borran, siluetas que reaparecen con nuevas palabras de sospecha.
Un caso real que, al ser investigado por un detector de palabras, se transforma en un caso narrativo, de género policiaco, en otro caso misterioso de los archivos secretos y alquimistas de Carme Riera. 

El suplente del cronista

miércoles, 23 de junio de 2010

HUMOR NEGRO PARA LA VERBENA DE SAN JUAN

















En una página* de El asno muerto (1829/1842), de Jules Janin, se ofrece una lista de atenciones que el verdugo tendrá con la condenada a muerte, a petición del personaje principal de la novela, amigo y amante frustrado de la mujer condenada:

una lista de las mejoras que se harán el día de la ejecución, tanto en el traslado en carreta al cadalso como en la acción misma de guillotinar a la amada, a fin de que su cuello no sufra tanto menoscabo, y donde figuran también los precios correspondientes a dichas atenciones.
Puro humor negro, sátira narrativa (de la novela gótica, los folletines románticos) y crítica social, virulenta, de la época.

*(Para mayor claridad, clíquese dos veces sobre la página escaneada).

El suplente del cronista

sábado, 20 de marzo de 2010

IMITANDO A BORGES














¿Podríamos decir -imitando a Borges- que también Gogol era kafkiano antes de Kafka?
Gogol también prefigura a Kafka, con su sentido del humor del absurdo, como ya lo hiciera Melville con su personaje Bartleby.
Todos kafkianos. Todos somos Kafka, como dice el título de un libro de Nuria Amat.
Curiosamente, este humor del absurdo también se puede apreciar en otros autores rusos, por ejemplo en El doble, de Dostoievski, en algunos cuentos de Chejov, en El maestro y Margarita, de Bulgakov, en Petersburgo, de Andrei Biely, en Pnin, de Nabokov, etc.

Dos fragmentos de Almas muertas, de Gogol:

Chichikov se inclinó agradecido. Al enterarse de que iba a la cámara para legalizar la compra, Manilov manifestó que estaba dispuesto a acompañarlo. Los amigos se cogieron del brazo, se fueron juntos. A cada pequeña elevación de terreno, montículo o escalón, Manilov sostenía a Chichikov, casi lo levantaba en vilo, diciendo con sonrisa amable que él no podía consentir que Paviel Ivanovich se lastimase los piececitos. Chichikov se avergonzaba y no sabía cómo agradecérselo, pues se daba cuenta de que pesaba bastante. Ayudándose así mutuamente, llegaron por fin a la plaza donde se hallaban las oficinas públicas (...).
Los dos amigos subieron corriendo la escalera, pues Chichikov, para evitar que le sostuviera Manilov, apresuraba el paso, mientras que Manilov, por su parte, corría tratando de impedir que Chichikov se cansara, por lo cual ambos estaban sofocadísimos cuando entraron en un oscuro pasillo.

El suplente del cronista

miércoles, 24 de febrero de 2010

"EL TESTAMENT D'ALCESTIS": RELATO Y TIEMPO EN CINCO JORNADAS


















I
Escribe T.S. Eliot, en el primer verso del cuarteto “East Coker”: En mi principio está mi fin, verso con el que finalizará el poema, invirtiéndolo: En mi fin está mi principio*.
“En el fin está el principio”, podríamos decir también al comentar la novela "El Testament d’Alcestis", de Miquel de Palol, cuya trama narrativa se deshace y se teje de nuevo a lo largo de las distintas “historias” de que se compone la novela. Distintas, pero complementarias, historias que los personajes-relatores irán desarrollando dentro del gran relato que es la novela.
En el comienzo, un grupo de persona escogidas son invitadas a reunirse en una mansión, Can Pagès de Dalt, que su propietario se ve obligado a vender por razones económicas. Sin embargo, el motivo de la reunión no será una simple convocatoria de amigos, una celebración nostálgica por la venta de la casa. No: el motivo esotérico, el principio de todo, la causa iniciática de la reunión será un juego mistérico, el llamado “Joc de la Fragmentació”, el juego de la fragmentación. Este juego, que es la obra, transcurrirá a lo largo de unos días, divididos en cinco jornadas narrativas, donde uno de los personajes principales (quizá el principal, el núcleo del relato), Aloysia, muere ya en en la segunda jornada (¿muerte natural, accidental, asesinato?, no lo sabemos aún).

Primer asombro, primera paradoja: los personajes restantes deciden no llamar a la policía ni al forense, ya que ellos mismos –argumentan-, pretenden devolverle la vida, resucitarla. ¿Cómo es posible esto en el mundo moderno?, se pregunta el lector.


Segundo asombro, segunda paradoja: se trata de repetir lo vivido hasta ahora, momento de la muerte, pero mediante el relato. Más que evocar el pasado, invocarlo mediante los relatos distintos de cada uno de los implicados en el Gran Relato. De este modo, los personajes-relatores, escogidos a tal fin, contarán cada uno su historia, siguiendo un orden preestablecido, y la relacionarán con el resto de los personajes-no relatores, los oyentes, que irán interrumpiendo con sus comentarios el discurso de lo narrado: una serie de cuentos fabulosos, de verdadera fabulación mágica, que se integrarán en el cuerpo de la novela, a la manera de las mil y una noches.
Así se irán descubriendo partes ignoradas de la experiencia particular, que afectarán al grupo, a la experiencia común, modificándola, corrigiéndola.


Dice Bergson: “No percibimos prácticamente más que el pasado, siendo el presente puro el imperceptible progreso del pasado que corroe al porvenir.(Bergson: Memoria y vida, textos escogidos por Gilles Deleuze).
O como diría Proust: “Un nombre leído antaño en un libro, contiene entre sus sílabas el viento rápido y el sol brillante que hacía cuando lo leíamos.”

(M. Proust, En busca del tiempo perdido).
Y dice Kierkegaard, en El concepto de la angustia, después de explicarnos que “la posibilidad”, “la posibilidad de poder”, es lo que engendra angustia: “El lenguaje usual tiene una expresión extremadamente significativa: dice que "uno no encuentra palabras bastantes". Lo reservado es precisamente lo mudo; el lenguaje, la palabra, es lo salvador, lo que salva de la abstracción vacía de la reserva.”

La novela nos sitúa, pues, en la categoría de la posibilidad, en el relato de las posibles interconexiones, las cuales, al ser manifestadas por cada uno de los implicados en el relato, quizá puedan alterar el resultado final de la experiencia. O por lo menos, esto es lo que imaginan, lo que pretenden los personajes.

II
Volver a decir la realidad, las cosas, sin reserva, como salvación: operación poética. Ir y regresar, pero, sobre todo, volver a decir, volver a contarlo. La exigencia ineludible, imperiosa, de narrarlo, de volver a narrar lo que ha sucedido: a esta situación narrativa se van a entregar los personajes de “El Testament d’Alcestis”. Las mil y una noches, decíamos, los mil y un relatos que aplazan la muerte del relator, pero también el ciclo homérico, las jornadas del Decamerón, del Quijote, las jornades de Sade (sexo como placer y diversión, pero también como forma de conocimiento en "El Testament d'Alcestis", como sátira y destrucción), el humor, el ritmo entrecortado del Tristram Shandy (cortando, aligerando la trascendencia), las digresiones apocalítpticas, la visión surreal, lo inverosímil haciéndose verosímil como en el “Manuscrito encontrado en Zaragoza”, de Potocki: todo converge en el texto, todo se entrelaza en esta novela de "muchas voces", polifónica, de Miquel de Palol.

Pasarán de un relato a otro sobre lo sucedido (los personajes, los lectores), darán pasos narrativos hacia atrás para reanudar el camino, desde el inicio. Intentarán reestructurar el trayecto, desandar lo andado mediante historias complementarias: el resultado narrativo y vital debería ser la modificación de la experiencia, de la situación ya vivida. Es decir, cambiar el sentido de la experiencia en el tiempo, otorgándole otro sentido, otra orientación por medio de la narración, que actuará como agente provocador y modificador. Transfigurar la experiencia en una nueva, que será y no será la misma de entonces, convertida ahora en otra por la acción del relato, en un tiempo y lugar distintos. Someter a variación una situación dada, intentando rectificar una experiencia de muerte. Podríamos decir: favorecer la posibilidad del renacer, la posible resurrección mediante el relato de lo que ha conducido a esa muerte. Vida frecuentando a la muerte, vida y muerte frecuentadas: en el caso de Aloysia, un cadáver frecuentado y vulnerado por los vivos, una muerte tocada, ¿tal vez profanada física, sexualmente por algunos de los otros personajes? Una muerta con cinco rosas entre las manos, pero ni las flores se marchitan ni el cuerpo de la muerta parece corromperse: les cinc roses de les mans de la dama morta. Y dice Andreu, el narrador de la novela: -No s'ha podrit.

En suma, reconstruir la experiencia vivida, caminar por otros trayectos vitales (el de cada uno en relación con los demás), e intentar actuar sobre este presente de muerte, es decir, sobre la muerte de Aloysia, explicando todo aquello que, en el pasado, ha llevado a esta muerte presente. Como en la Cinta de Möbius, o como en las composiciones de Bach o en las perspectivas mágicas de Escher (todos citados en la novela): las distintas perspectivas, las variaciones sobre los hechos cotidianos narrados (desde los más vulgares a los más elevados), irán trazando las líneas del Dodecaedro (el Troiacord, figura fundamental de la novela), que será el conjunto, la figura geométrica final: la experiencia común en la que desembocarán las diferentes vidas, las diferentes “fragmentaciones” entrelazadas de nuevo en otro lazo o cinta.
En una “cinta única” de lo múltiple, de todo lo que nos han contado los relatores en sus versiones sobre la misma historia: las historias de cada uno de los personajes, hilos entretejidos en la trama de la historia general, cuyas variaciones relatadas pueden modificar el resultado, el producto final de la experiencia.


III
¿Y Aloysia, el personaje muerto, qué será de ella? ¿Conseguirán resucitarla, en la quinta jornada, mediante el relato del pasado, de modo que el nuevo relato total modifique el presente? ¿Podrán componer las variaciones necesarias sobre el pasado, estructurarlas en una sola narración, re-componer lo sucedido, y actuar, incidir sobre el tiempo presente para cambiar la situación, transfigurando a la muerte, es decir, haciendo de la muerte un estado provisional y hacer posible el regreso de quien murió hace ya tres días, Aloysia? Un misterio que sólo se podrá reducir a claridad siguiendo las huellas de las palabras, reiniciando el camino en espiral, los pasos de la experiencia, y escuchando la lectura de los relatos. Relatos cuya acción viene de otro lugar, de otro tiempo, pero que ahora es explicada y se manifiesta aquí, en este lugar, la mansión de Can Pagès de Dalt; y en este tiempo, en el tiempo del último relato -la Ciacona de la quinta jornada-, en que se contará la historia final: serán las últimas palabras que intentarán revelar la cinta oculta de la vida y la muerte, de ese misterio que se manifiesta en la novela, “El Testament d’Alcestis”. Una novela órfica.

*Nota. "En mi principio está mi fin. Inversión del lema bordado en el trono de María Estuardo. (Recuérdese la biografía de Baring, que lleva este lema por título). El lema, esta vez no alterado, aparece en el verso final del Cuarteto." (Nota de Vicente Gaos, en su trad. de los Cuatro Cuartetos, de T.S. Eliot).

El suplente del cronista

miércoles, 27 de enero de 2010

¿QUIÉN CONOCE AL SR. MODESTO?




"El sr. Modesto" es una novela de un autor de los años veinte, José Mª. Vilá, que no aparece ni en Internet. Me encontré con este ejemplar en un cesto que tienen afuera, junto a la calle, en la librería anticuaria de la calle Banys Nous (de Barcelona), una librería en donde un maravilloso gato suele dormir en el escaparate al lado de una lámpara encendida.
Todos lo libros estaban marcados al precio de 2 euros, pero había uno sin precio, "El sr. Modesto". Al preguntarle al librero, éste me sorprendió al decirme que el libro no era suyo, que no lo reconocía ni recordaba haberlo puesto nunca en el cesto. Después de consultarlo con una dependienta, me aseguró de nuevo que no era de su propiedad y que algún gracioso que pasaba por allí lo habría dejado tirado en el cesto. Se lo miró varias veces por fuera y por dentro, pero al final me lo dejó al mismo precio, 2 euros como los otros libros del cesto, me dijo sonriendo, respetando el precio a pesar del interés que yo demostraba por ese autor desconocido.

Esta novela, una sátira social, esperpéntica, que recuerda a los escritores rusos, sobre todo a Gogol, se trata de una edición hecha por el propio autor e impresa una segunda edición en el año 1929, en la imprenta "L'Estampa", de la calle Avinyó, nº 29 (desaparecida), cerca de donde está situada la misma librería del gato. En el interior del libro, que el autor José Mª Vilá dedica a su padre, hay una página donde constan las "erratas importantes", y otra página donde nos anuncian las otras obras del mismo autor:

"Estudio y descripción de la Rusia bolchevique"
(carta prólogo de Oscar Pérez Solís, un volúmen de 288 páginas en octavo, 4 ptas.)

En preparación, otras obras:
"D. Bonifacio"
"Paquito"
"El sr. Castillo"
"Socialismo y comunismo"

Escaneo unas págs. de esta novela, "El sr. Modesto", bien escrita, con un lenguaje moderno y trepidante, una sátira feroz y divertida sobre los empleados sumisos de aquella época, un Bartleby de los años 20.

El suplente del cronista

domingo, 25 de octubre de 2009

COMO DECÍA BALZAC...












Los avaros no creen en una vida futura, el presente lo es todo para ellos. Esta reflexión arroja una horrible claridad sobre la época actual, en la cual, más que en ningún otro tiempo, el dinero domina las leyes, la política y las costumbres. Instituciones, libros, hombres y doctrinas, todo conspira para minar la creencia en una vida futura, sobre la cual se apoya el edificio social desde hace mil ochocientos años. Ahora la tumba es una transición poco temida. El porvenir que nos esperaba después del Requiem ha sido trasladado al presente. LLegar per fas et nefas al paraíso terrenal del lujo y de los placeres vanos, petrificar el corazón y macerarse el cuerpo para obtener posiciones transitorias, igual que antes se sufría el martirio de la vida para obtener los bienes eternos, es el pensamiento general, pensamiento por lo demás escrito en todas partes, hasta en las leyes, que preguntan al legislador: "Y tú ¿que pagas?", en lugar de decirle: "Y tú ¿qué piensas?" Cuando esta doctrina haya pasado de la burguesía al pueblo, ¿qué será del país?


(Honoré de Balzac, La comedia humana / Eugénie Grandet)