lunes, 31 de diciembre de 2018

DEMASIADAS PALABRAS PARA TAN POCO DIÁLOGO Y ESCASO FUTURO



El discurso de Año Nuevo de Qim Torra, ¿reduce o amplía la base del independentismo?, se preguntan en el bar, asombrados.
Hablando de "revoltar-se, de "revolta" (revuelta), se preguntan en el bar si estas recomendaciones ayudarán o perjudicarán a los presos en el próximo juicio.
Si Pedro Sánchez no consigue aprobar los presupuestos y se facilita el ascenso implacable de la derecha, ¿se reduce o se amplía la posibilidad de celebrar un día un referéndum pactado?
O bien, a semejanza del ruido de petardos y gritos alocados de Nochevieja, ¿mucho ruido y pocas nueces, como dice el refrán?, se preguntan hoy en el bar.
Demasiadas palabras para tan poco diálogo y escaso futuro, advierte el politólogo del barrio.
¿Escaso futuro? Yo diría negro futuro, indica la vidente del barrio.


HAY UN CAMINO A LA DERECHA...



Estos últimos años, son muchos los que votan a las derechas en Europa (de centro y extremo derecha, como en el fútbol), comentan en el bar.
Hay un camino a la derecha, es el título de una película española del 1953, apunta el viejo periodista en paro.
Pero luego, estos mismos votantes, dicen que han votado a un partido de izquierdas o progresista o verde, advierte la vidente.
Cada vez menos. Parece que ahora se ha puesto de moda entre cierta gente el voto derechista, conservador a ultranza, y proclamarlo sin vergüenza alguna, indica el politólogo del barrio.
Esto es miedo al otro, a lo desconocido, y que te despojen de lo que es tuyo, de tu propiedad. Un miedo justificado, puesto que en Europa vivimos en una confusa inseguridad jurídica, replica la cuñada del dentista.
No me gusta nada este ambiente de agresividad, sin humor, sólo resentimiento, rabia y perseguir al que es diferente, indica el humorista.
Vuelta a empezar, siempre, vuelta a empezar, resume la dueña del bar.















Viñeta: El Roto
elpais.com

EL NOVIO DE UNA MADRE FEMINISTA



La hija de la bibliotecaria nos cuenta en el bar lo que le ocurrió a su madre con el último de sus amantes.
Éste le preguntó a su madre, desde la cama, tendido desnudo y fumando: “Qué tal, querida, ¿soy bueno en la cama?”.
A lo que su madre respondió, desde el lavabo: “No lo sé, querido, no soy zoóloga, ni soy tu madre limpiándote las sábanas meadas”.
Dicho lo cual, arrojó al simio de su novio escaleras abajo, explica la hija de la bibliotecaria, saltando del taburete del bar, entre risas.
Ahora mi madre tiene una amiga que, al parecer, no le hace estas pregunta idiotas desde la cama, fumando”, añade.



miércoles, 26 de diciembre de 2018

EL PAVO, EL POLLO, LOS CANELONES, EL CAVA, EL TURRÓN Y LA SAL DE FRUTA “ENO”



Esta mañana de Navidad la ciudad estaba desierta, vacía, dice la dueña del bar.
Igual que cada año en estas fechas. Más que una mañana del día de Navidad, parece una mañana de aquellos jueves y viernes de Semana Santa, que el nacional-catolicismo franquista nos obligaba a celebrar cerrando tiendas, bares, teatros y cines, a no ser que proyectaran películas religiosas como El beso de Judas, Fray Escoba, Molokai, la isla maldita, etc., explica el viejo periodista en paro.
Pero ahora este vacío, este silencio en la jungla de asfalto, no es por motivos de fe, ni por represión tradicional de la vida festiva, como en la dictadura, sino por consumismo y hartazgo, por excesos culinarios de Nochebuena, comenta el politólogo.
Todo ello bien regado con vinos, cavas, licores y otras substancias de la insatisfacción, como hace el novio macarra de mi madre, añade la hija de la bibliotecaria, riendo.
Por favor, no me sean tan cascarrabias, y disfrutemos de las fiestas navideñas, como Dios manda, replica la cuñada del dentista.
¿Dios? Querrá decir los dioses paganos, los poderes del consumismo, replica la nieta del anarquista.
Hemos pasado de la fe religiosa a la fe del hartazgo consumista (no todo el mundo, ya lo sabemos, pero siempre tendremos el consuelo de la caridad del caldo o la sopa boba y un par o tres de canelones para el necesitado), advierte la vidente.
Y a dormir..., que luego tenemos la comida de Navidad y las ya famosas discusiones familiares de cada año (Catalunya, el Valle de los Caídos, Vox, presos políticos, sí, no, políticos presos, la manada, sí, no...). Además, tenemos la fiesta de San Esteban en algunos lugares, como aquí, donde se alarga el festejo y la tradición canelónica, digo, de los canelones, indica la sobrina de la peluquera.
A continuación, Nochevieja. Y después Noche de Reyes, pero ésta ya es otra historia, menos grotesca pese al consumismo feroz: siempre nos quedará aquella ilusión, aquel encantamiento infantil y su memoria, apunta el poeta romántico del barrio.
¡Oigan, ustedes me quieren hundir el negocio con tanto lamento!, exclama la vecina taxista, que trabaja a tope estos días
Amén, digo, "hasta luego, cocodrilo, no pasaste de caimán", cantaban Los Llopis en mi infancia: “Estremécete, ¿qué habrá tras la puerta verde?", canta el humorista.
¡Marchando, infusión de manzanilla y una de bicarbonato!, grita la dueña del bar.

domingo, 23 de diciembre de 2018

VISIONARIOS Y VISIONES EN NAVIDAD

Viñeta: El Roto (elpais.com)
Hablar demasiado y con poco sentido de la realidad complica la vida, comenta el periodista en paro.
¡Viva el 155 y el 255!, exclama la cuñada del dentista.
¿Le ha tocado la lotería?, pregunta la dueña del bar.
Las arañas tejen mejor que muchos supuestos líderes de aquí y de allá, comenta el politólogo del barrio.
Con telarañas en casa y legañas en los ojos se confunde la visión, y uno ve castillos románticos poderosos, con damas maravillosas y trovadores enamorados, donde sólo hay un laberinto cada vez más resquebrajado, apunta el poeta romántico del barrio.
Y no ven ni torta y se caen del puente, como dice mi madre, añade la hija de la bibliotecaria.
¿No será que todos llevan las gafas mal graduadas?, pregunta la hermana del informático.
Es recomendable una revisión de la vista una vez al año, indica la nieta del anarquista.
Oftalmólogos, ópticos, políticos, poetas y videntes, ¡unidos, jamás serán confundidos!, exclama la vidente del barrio.
¡Menudo sindicato sería!, replica la vecina taxista.
Cosas peores se han visto, añade la sobrina de la peluquera.
Todo es según el color del cristal / con que se mira, / y se tropieza”, canta el humorista.
¡Marchando. una de bravas y otra Estrella!, anuncia la dueña del bar.




miércoles, 19 de diciembre de 2018

NADALA / VILLANCICO 2018, CON JORDI MARAGALL Y J.V. FOIX

Fotografía: Janet Xirgu
Árbol de Navidad del 2018, pintado por Jordi Maragall en el cristal de la Farmacia Puso (Vía Augusta, 113, Barcelona).


HO SAP TOTHOM, I ÉS PROFECIA
(Fragment)

El jutge crema paperassa
Dels anys revolts, a un cap de plaça,
I el mestre d’aixa riu tot sol.
El fum dels recs ja no escridassa
I els pescadors faran un bol.
Tot és silenci al ras de raça
Quan els ho diu l’autoritat:
A cal fuster hi ha novetat.

J.V. FOIX
 (de Onze Nadals i un Cap d'Any) 
.............................

BIEN LO SABÉIS, Y ES PROFECÍA
Quemando está el juez papelotes
del zurriburri, ahí en la plaza,
y el maestro de hacha ríe a solas.
Ya humo de acequia no alborota
y harán su bol los pescadores.
Todo es silencio, aquí y allá,
si autoridad es quien lo dice:
En casa del carpintero hay novedad.

Trad. JUAN RAMÓN MASOLIVER
(de Bien lo sabéis, y es profecía)



INTERROGANTES ANTES DEL ENCUENTRO O EL DESENCUENTRO



¿Nos estamos volviendo demasiado "iluminados", una iluminación que deslumbra y causa miopía galopante para ver la realidad cotidiana, y se van reduciendo las complicidades, mientras la derecha, la extrema y la otra, van acumulando votos y simpatías?, comenta el politólogo en el bar.
Mientras haya presos políticos..., añade la sobrina de la peluquera.
Hay que hablar con los que quieren hablar, y no precipitarse, que la impaciencia y la precipitación fortalecen el discurso de la sinrazón y la represión, dice el periodista en paro.
Más hablar y menos gritar para tu público, indica el poeta romántico del barrio.
No hay nada que hacer: ¡155 redoblado y sin TV3, ni Educación, ni Mossos!, replica la cuñada del dentista.
Mujer, no sea bárbara, responde la nieta del anarquista.
Como diría un clásico chino, mide bien tus fuerzas reales y déjate de fantasías solitarias antes de comenzar la batalla, resume la vidente del barrio.
¡Marchando, una cerveza con espuma dialogante!, anuncia la dueña del bar.
Vivimos en la selva, como mi madre con sus novios, apunta la hija de la bibliotecaria.
¡Pero sin Tarzán ni la mona Chita!, exclama el humorista del barrio. 



jueves, 13 de diciembre de 2018

EL REFUGIO DE LA POESÍA


21 de Diciembre. Huelga de Renfe. Consejo de ministros en Ciutat Vella, Barcelona. Algunos vecinos ya buscan el refugio antibélico de la poesía, en una imposible calle solitaria o en un posible bar. Un poema de César Vallejo, Masa.

MASA
Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: «¡No mueras, te amo tanto!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Se le acercaron dos y repitiéronle:
«¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando «¡Tanto amor y no poder nada contra la muerte!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: «¡Quédate hermano!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Entonces todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer hombre; echóse a andar...

César Vallejo ( de España, aparta de mí este cáliz)


miércoles, 12 de diciembre de 2018

HAY POLLOS Y POLLOS, Y VOX Y VOX



¡Al ataque!, el día del pollo extra de Navidad, o pavo (no confundamos al personal con ganas de jaleo y sus sinónimos).
VOX, como indica VOX, mi diccionario de sinónimos, deshojado por el tiempo..., no confundamos otra vez al personal: jarana, bulla, bullicio, fiesta, alegría, diversión, alboroto, desorden, pendencia).
¿No aparece sedición o rebelión?, pregunta un despistado.
No, que usted se refiere a otro jaleo, a otro pollo, no confundamos al personal, que el pollo en Navidad es otro, extra, de pata azul y de El Prat de Llobregat, un poco más caro que el pollo común.
(Disculpen las posibles coincidencias y connotaciones involuntarias del texto).


sábado, 8 de diciembre de 2018

PEQUEÑO PANFLETO: “NO ES LO MISMO AYUNAR QUE HACER HUELGA DE HAMBRE”



La hermana del informático lee un pequeño panfleto que corre por el barrio desde hace unos días: “No es lo mismo ayunar que hacer huelga de hambre. El ayuno de 24 o 48 horas de algunos políticos libres (o aún en libertad), contiene una carga, un potencial de ridículo que, al estallar, puede contaminar y desvalorizar mediante burlas y sarcasmos la huelga de hambre de los políticos presos.”
No estoy de acuerdo, dice la sobrina de la peluquera. Ambas acciones son complementarias, la huelga de hambre y el ayuno, como forma de lucha, añade.
Yo no los veo complementarios. 24 o 48 horas de ayuno, presentados y divulgados por cierta prensa, ridiculiza por contagio informativo el sacrificio de las verdaderas huelgas de hambre, advierte el politólogo del barrio.
¡Ya son recomendados por algunos como un buen régimen de adelgazamiento cuaresmal para políticos faltos de ejercicio, regordetes!, apunta el humorista.
En las casas de bien de la época franquista, ayunábamos siempre los viernes de Semana Santa, el llamado Viernes Santo, comenta la cuñada del dentista. Claro que en mi casa, mediante la compra de una bula en la iglesia parroquial, quedábamos dispensados del ayuno y podíamos comer carne y todo lo que quisiéramos, añade la cuñada.
La Iglesia nos pide hacer ayuno durante los tiempos de Cuaresma y de Adviento. Durante la Cuaresma, se puede ayunar todos los viernes. También se debe practicar en el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo”, según nos advierte la web de “InfoVaticana”, lee la vecina taxista en el móvil.
Hay un buen artículo sobre estas bulas en: Bulas a peseta para comer carne en cuaresma, explica el periodista en paro.
En la mayoría de casas no era necesario hacer ayuno por Semana Santa, puesto que se hacía ayuno de carne casi a diario, por necesidad, por falta de dinero, recuerda la dueña del bar.
¡Y menos mal que Eva Perón y su marido nos enviaban carne congelada de Argentina!, exclama el poeta romántico, hijo de unos carniceros del barrio (carniceros de tienda, no de los otros, matiza la nieta del anarquista).
Es así. Aunque los ayunos de Semana Santa, en general, dejando aparte la bula religiosa y sus privilegios, eran parciales, puesto que si bien no podías comer carne, sí, en cambio, estaba permitido por las autoridades eclesiales y civiles comer pescado o bacalao con patatas, que entonces era comida de pobres, explica la vidente del barrio.


viernes, 7 de diciembre de 2018

Kafka aprisionado por la mano de un monstruo en una calle de Barcelona

Fotografía de Janet Xirgu: "Kafka aprisionado por la mano de un monstruo en una calle de Barcelona"

ESCRITO EN UNA PARED DEL BARRIO
Si en un país pequeño te escuchan y te reciben,
de nada sirve si no razonas
y no hablas con sentido
más cerca.
Si infravaloras el cinismo contemporáneo
de la política profesional
y de la información interesada,
debes saber que, ayunar un día,
como un viernes santo de antaño,
resulta más ridículo que práctico.
Si en el laberinto...

lunes, 3 de diciembre de 2018

A LA RECONQUISTA DE...


Le Pen ya felicita a Vox (lavanguardia.com)

Dicen que alguien ha pulsado un botón y ha reiniciado el ordenador de la Reconquista española y la Inquisición, comenta alguien en el bar.
¿Aquella que va de los Reyes Católicos a 1939?, pregunta la sobrina de la peluquera.
El eterno retorno, como dice mi madre de uno de sus ex-novios, bromea la hija de la bibliotecaria.
No mezclemos sexo y política, advierte el politólogo.
Un clásico de Michel Foucault: Vigilar y castigar. El nacimiento de la prisión, recuerda la librera del barrio.
Es lo que decía mi abuelo, apunta la nieta del anarquista pacifista.
¡Hombre, no exageremos, rechazamos a los emigrantes, somos antifeministas, homófobos, jacobinos centralistas y estamos a favor de la privatización de la medicina y la enseñanza, pero no exageremos!, replica la cuñada del dentista.
Suponiendo que la derecha de PP y Ciudadanos firman un pacto con la extrema derecha de VOX, ¿no?, apunta la hermana del informático.
Si la izquierda pacta con la extrema izquierda, ¿por que la derecha no puede pactar con la extrema derecha?, pregunta la vecina taxista.
¡Los extremos se tocan! ¡Es la traducción española del minimalismo: la igualdad mínima, es decir, salarios mínimos y pensiones mínimas para todos, excepto..., ya saben!. advierte el humorista.
¡Marine Le Penn ya ha felicitado a Vox!, exclama el periodista en paro.
"El que no corre, vuela", sentencia la vidente.
Recuerden que sigue la huelga de hambre en la cárcel, apunta la nieta del anarquista.
Malos tiempos para ¿la lírica?, ¡para todo!, resume el poeta romántico del barrio.
Siempre nos quedará, ¡una "Estrella", marchando!, anuncia la dueña del bar.


domingo, 2 de diciembre de 2018

HUELGAS DE HAMBRE, Y CAINISMO CONTEMPORÁNEO


Como ya es de esperar en los países cainitas, donde el sueño de la razón produce pesadillas y monstruos a mansalva, han comenzado los insultos contra los presos que hacen huelga de hambre: "gordos que hacen régimen, así guardarán la línea, ¿y no la hacen los otros gordos?", y otros insultos similares o peores, comentan algunos en el bar.
¿No será por ser políticos y catalanes independentistas?, pregunta con sorna la nieta del anarquista.
No, mujer, qué cosas de pensar, contesta la sobrina de la peluquera, también con sorna.
¡Estupendo, así se multiplicará el independentismo republicano!, exclaman unas chicas y chicos que han entrado en el bar.
No me extrañaría nada, añade la hermana del informático.
¿Quieres decir?, pregunta la hija de la bibliotecaria
Las huelgas de hambre, las haga quien las haga, por mucho que algunos se burlen e insulten, a la larga generan una corriente general de solidaridad -aunque los huelguistas no sean de los “tuyos”-, por el riesgo de enfermedad y muerte a que se arriesgan, indica el periodista en paro.
Nada, nada, qué apechuguen con lo hecho, ya se apañarán si quieren ponerse enfermos o morir de inanición, es su problema, advierte la cuñada del dentista.
Bien dicho, cada uno a lo suyo, añade la vecina taxista.
Si tanto insulto hay, como dicen, ¿no será también esto delito de odio?, pregunta la hija de la bibliotecaria.
No. El delito sólo es de odio cuando se burlan de mí y de mis ideas, ¿acaso no has ido a la escuela de pago?, replica el humorista.
Caramba, esto se pone más feo que una reyerta de poetas después de una antología o un concurso de poesía, comenta el poeta romántico del barrio.
Ya lo decía mi abuelita, que no era poeta, pero tenía un novio que rimaba y la poetizaba, ya me entienden, explica la dueña del bar.