Y ahora sólo nos queda ya por celebrar la epifanía, la llegada de los Reyes Magos a los portales, cuando había portales, a los balcones, cuando había balcones. Son los Reyes Magos, de barba blanca, rubia y negra, que vienen de otros mundos, con obsequios de oro, incienso y mirra (si mi ilusión gastada no recuerda mal).
Son los Reyes Magos que hacen ofrenda, que ofrecen lo suyo y no expolian lo ajeno, son los Reyes Magos de otro mundo.
El becario de Navidad

