domingo, 29 de agosto de 2021

"RESPIRA. NO RESPIRES"

Foto: J.X. 

No respires”, nos decía nuestra madre cuando en invierno salíamos del cine de barrio los sábados por la noche, tapados con bufanda y capucha, generalmente confeccionadas a mano por las propias madres.

“No respires”, se decía uno para morir mejor, después del abandono de una novia o del fracaso de los primeros trabajos.

“No respira”, diagnostican en el hospital cuando dejas de respirar por última vez, y te vas para siempre de este maldito y bello mundo.

“Ya no respira. Descanse en paz”, entonan algunos, olvidando que ya no necesitas, a diferencia de antes, ni descanso ni sentir paz alguna.

“¡Tanto respirar, y es que no se enteran!,”, exclamaba un vagabundo, que iba dejando de respirar abrazado a su perro fiel.

Ahora se abre en la oscuridad un camino infinito de flores, con destellos de luz más allá, acaso el anuncio del destino final del camino de las flores, y de la vida y de la muerte, cuando la respiración se detiene en una exclamación de silencio, como un asombro o un espanto inaudible en los ojos (quien lo haya contemplado una vez, no lo olvidará jamás).

Y todo el ser se transformará en otra flor, en otro resto de luz en el camino de la oscuridad, mientras vuelve a sangrar, aquí, un corazón abandonado.

jueves, 26 de agosto de 2021

LAS 4 PUNTAS

 Foto: J.X.

Aisladas.

Una en cada punta.

No se trata de personas, pero sí de seres vivos.

4 puntas.

Una ausencia en cada punta.

4 ausencias.

Una en cada punta, solitarias.

4 flores, una en cada ojal.

4 ausencias, con una flor en el ojal de cada ausencia.

Un aroma. Pero viene de la parte de afuera.

Ese aroma que viene del exterior y llega hasta ahí, entre las 4 puntas, quizá sea, por el olor, de un ramo marchito arrojado a una papelera, un ramo que los seres humanos rechazan y abandonan después de alguna celebración, acostumbrados como están a rechazar y abandonar a los otros seres vivos (flores, animales, personas...), cuando se marchitan, cuando envejecen, incluso antes.

Pero no lo sabremos nunca. No sabremos si es el aroma de un ramo marchito.

Atascada el alma, detenidos, atados de pies y manos, marcados por las gotas de sangre que gotean de las 4 puntas.


lunes, 23 de agosto de 2021

LA CARCOMA

Foto: J.X.

Tenía la mitad del alma carcomida.

Por la carcoma de los días más tristes.

Sin embargo, en la otra mitad del alma, se ocultaba el resto de un ramo de flores marchitas, que florecían cada otoño, como si fueran las última flores que vuelven a revivir después del verano.


domingo, 22 de agosto de 2021

EN LA CALLE DE LOS ARBUSTOS

Foto: J.X. 


En la Calle de los Arbustos, se reconocen enseguida.

Los solitarios que arrastran un pesar, se reconocen de lejos, se adivinan unos a otros, en la Calle de los Arbustos.

Acaso por la manera de andar, inclinando un hombro.

Tal vez, a medida que se aproximan entre sí, ya sea de noche o de día, por la forma en que miran y se sonríen, tristes, como si hubieran olvidado el ramo de flores más importante de su vida.

Unas gotas de sangre señalan la falta de orientación en el asfalto, como si todos hubiesen muerto unos días antes de la boda, en la Calle de los Arbustos, donde se reconocen.

sábado, 21 de agosto de 2021

JUNTABA LAS MANOS COMO UNA "MANTIS RELIGIOSA"

 Foto: J.X.

Su piso, de 70 metros cuadrados, se convirtió poco a poco en su pequeño claustro de cartuja, donde imperaba un silencio trapense.

Allí, dando vueltas y vueltas alrededor del claustro, juntando las manos como una mantis religiosa atrapada en una inmensa telaraña, contemplaba las plantas y las flores del balcón y la ventana, así como la fuente y los árboles del claustro imaginario, como si rezara e intentara en vano redimirse.

No se prosternaba, no se arrodillaba nunca delante de ninguna imagen. Siempre de pie, dando vueltas inútiles. A veces imaginaba que sus pies eran como las aspas rotas de un viejo molino derruido.

Tiempo atrás, desesperado, se entregaba a cualquier sombra que ofreciese unos minutos de aparente descanso, de falso sosiego. Merodeando por calles desconocidas -cuanto más lejos y misteriosas, mejor-, se dejaba caer, exhausto, bajo la protección efímera de una sombra cualquiera.

Por eso, por todo eso, daba vueltas infinitas en el pequeño claustro trapense de su vivienda, suplicando el perdón por el delito de haber vivido, y por haberlo hecho demasiado al margen de la vida en común.

Juntaba las manos como una mantis religiosa. Sin fe, pero con una silenciosa devoción, como si rezara al vacío.

viernes, 20 de agosto de 2021

BOLSILLOS DE DOBLE FONDO

Foto.J.X.


Tenía dos bolsillos secretos en la chaqueta, de doble fondo.

En uno de los bolsillos llevaba una incierta cantidad de amor.

En el otro, había una incierta cantidad de esperanza.

Nunca supo calcular qué cantidad de amor, ni cuánta esperanza ocultaba en los bolsillos secretos.

El paso del tiempo gastó y agujereó la tela de los dos bolsillos de la chaqueta. De modo que buena parte de las cantidades de amor y esperanza que guardaban, se fueron escurriendo por los agujeros de los bolsillos mientras vagaba por calles oscuras, húmedas, por callejuelas de mala muerte.

No siempre es recomendable ni previsor hacer confeccionar bolsillos de doble fondo en chaquetas o abrigos, ya le había advertido una amiga modista.

Porque es posible que, sin darte cuenta, la falsa seguridad del doble fondo te haga perder todo el amor y la esperanza que eran tuyos, y te encuentres solo en la calle, con las manos vacías. Sin saber qué hacer con tanta ausencia alrededor, con los bolsillos y las manos agujereadas. Como así fue.

Doble fondo. Como el doble fondo que la muerte cose en un órgano del cuerpo, y lo va gastando con el filo ineluctable de los días y las noches, hasta formar un agujero por donde se derrama la sangre y se escapa el alma.


miércoles, 18 de agosto de 2021

SUBIDAS Y BAJADAS POR LA VIDA Y LA MUERTE

 Foto: J.X.

Se escabulle, se oculta, sale corriendo, huye a lo lejos, de pronto aparece, se acerca, se pone delante de él, le hace unas señas y sonríe, ahora se va, vuelve a esconderse, se escapa de nuevo y desaparece. Es una aparición. Alguien. No sabe quién es. Aún.

Una de la señas parece indicar un suceso amoroso. Como si quisiera evocar un amor perdido.

¿Un espíritu del bosque en representación de las novias muertas? ¿Un mensajero de los amores perdidos, que viene del otro lado y trae buenas noticias para novias y novios solitarios, que merodean extraviados por sendas oscuras de la tierra?

Perplejidad, silencio, desolación.

Mientras tanto, las últimas flores, al marchitarse, perfuman la huida y muerte de dos niños enamorados.

lunes, 16 de agosto de 2021

COMO UN INSECTO

 Foto: J.X.

Como esos mosquitos que son atraídos fatalmente por el olor del vino y que terminan por caer y ahogarse en un vaso de vino, así andaba ella, merodeando con su pena de un bar a otro, sin casa ni destino, excepto las casas de los demás, lejanas siempre de su camino.

Pero sin caer del todo ni ahogarse, a diferencia de aquellos mosquitos, en un vaso de cerveza: su alma aún flotaba en la espuma de la cerveza, como gateando en un charco, panza arriba, panza abajo. Pobres almas, cómo gatean, aturdidas, por los charcos del mundo.

domingo, 15 de agosto de 2021

GRAFFITI ESCRITO EN UNA PARED

Foto: J.X.

Era de noche.

Arrodillado en una acera

de una calle solitaria,

escribió este graffiti:

Todo el amor del mundo,

toda la tristeza del mundo,

cabe en un trozo de pared callejera,

o en el espacio íntimo de este poema

y su fracaso redentor.


viernes, 13 de agosto de 2021

CONDENADA A MUERTE POR NO SABER AMAR

Foto: J.X.

Condenada a pena de muerte desde hacía cuatro años -a garrote vil-, el día de la aplicación de la condena, un viernes por la tarde, fue aplazada en el último instante por una llamada telefónica, "hasta una próxima revisión del caso", le comunicaron al director del centro penitenciario.

Cuenta la leyenda que estaba condenada a pena de muerte por delito de amor, agravado por  extravíos en callejuelas de mala vida y mala muerte que había sufrido a lo largo de su vida. Muchas veces amaba  demasiado, de una forma exagerada; otras veces, como contrapartida, ya fuera por desengaño o temiendo lo peor, apenas amaba o no amaba en absoluto. En resumen, la sentencia la condenaba "por delito de amor, por no saber amar".

Fue denunciada por unos vecinos, y detenida cuando andaba por una callejuela de la ciudad, en uno de sus extravíos.

Contra la acusación de no saber amar, ella argumentaba -o mejor dicho, su abogado defensor- que desde la infancia estaba poseída por una maldición, que no la dejaba amar como debe amarse, como ama la gente normal en nuestro mundo, es decir, sin amar demasiado.

No había podido comenzar a redimirse y aceptar el dolor de la culpa, como le exigía el código moral de aquella sociedad, hasta que no ingresó en prisión. En realidad, argumentaba su abogado, a ella no le importaba morir por amor y extravío ("por no saber amar", repetía el abogado), y hubiera preferido acabar de una vez con el cuello roto por el garrote vil, como tantas otras de sus compañeras de prisión, que tampoco habían sabido amar como debía amarse en aquella sociedad.

(Cuenta la leyenda que, en algunas cárceles de mujeres, las flores subían hasta las ventanas y se enroscaban a los barrotes, hasta que una de las mujeres era ejecutada y las flores comenzaban a marchitarse.) 

Según cuenta la misma leyenda, sólo un hombre fue ejecutado "por no saber amar", entre tantas mujeres ejecutadas "por amar demasiado".

lunes, 9 de agosto de 2021

UNA FRASE ALARGADA

 Foto: J.X.

Dicen que era un tipo raro, que dejaba papeles escritos en los buzones de los vecinos, generalmente cosas poéticas que nadie entendía.

Sí que les extrañaba mucho que utilizara la misma frase del día anterior, pero añadiéndole una, dos o tres palabras, no más.

Era, pues, el mismo texto siempre, aunque renovado, o, mejor dicho, alargado con nuevas palabras que añadía día a día.

La psicóloga de la escalera opinaba que cada palabra añadida era como un salvavidas, que le servía para no colgarse con el cinturón o la cuerda de la frase del día anterior. Alargar la frase -diagnosticaba la psicóloga- era también una forma de alargar su vida, y lo confirmaba además la necesidad que tenía de comunicar ese esfuerzo vital a los vecinos, enviándoles por escrito la frase alargada. Pura supervivencia.

(Un tiempo después, la psicóloga, a causa de un amor imposible, se arrojó una noche por el balcón de su casa.

Y ya no pudo leer la siguiente frase alargada de aquel vecino tan raro, que sigue vivo y coleando, sobreviviendo a base de palabras añadidas a una frase que ya ocupa varias decenas de páginas, que, por cierto, ya nadie lee y tiran directamente al cubo de la basura.)


sábado, 7 de agosto de 2021

DOS PALOS EN LAS ARENAS MOVEDIZAS

 Foto: J.X.

Una muchedumbre de palabras resentidas y cuentas pendientes, blandiendo antorchas encendidas, cuerdas y cuchillos, consiguen capturarlo en medio de la noche: quieren ajusticiarlo, no sólo por lo que hizo y  dejó de hacer, sino por la pretensión además de intentar justificarse y redimirse con nuevas palabras. No quieren escucharlo más: lo amordazan. 

Le ajustarán las cuentas atándolo a dos palos, como si lo crucificaran en una improvisada cruz de maderos. Después, lo arrojarán a una ciénaga de arenas movedizas.

Para que se hunda en lo más hondo y nadie guarde memoria de su paso por la Tierra.

Sin embargo, alguien, compasivo, le ha puesto un ramo de flores marchitas entre los pies mal atados.

Aunque marchitas, las flores perfumarán los pies de su bajeza atada, crucificada, que se redimirá, ahora sí, ensangrentando los dos palos que se hundirán lentamente en las arenas movedizas.

Cuentan los más viejos del lugar, que apareció una novia muerta entre las flores marchitas, cortó las ataduras de pies y brazos, le dio la mano al sangrante y se lo llevó más allá de la ciénaga de arenas movedizas.


viernes, 6 de agosto de 2021

DESDE EL PRIMER DÍA DEL ABANDONO

 Foto: J.X.

Desde el abandono, desde que empezó el abandono, había días que necesitaba llorar.

Pero las lágrimas se le quedaban heladas antes de asomar a los párpados. Ahí, sin cruzar el límite de los párpados, se helaban y volvían a bajar ojos adentro, acumulando cada vez mayor cantidad de frío en el alma.

Esto venía sucediendo desde el abandono.

Las lágrimas se helaban y crecía el frío en el alma desde el primer día del abandono.

Como decía él mismo, tenía un alboroto de lágrimas heladas en el alma, un alboroto de frío.


miércoles, 4 de agosto de 2021

POR CORREO CERTIFICADO

 Foto: J.X.

Hay muertes que llegan por correo certificado.

Éstas te conceden un plazo de tortura, de agonía. Como una muerte a plazos.

Otras, sin previo aviso, te liquidan de golpe. Como un ajuste de cuentas de la muerte.

Mejor estas últimas, de repente, sin certificar la muerte dentro de un plazo de tortura, de días de agonía.

Dos clases, dos penas de muerte.

Las flores esperan a ambas, cuando hay flores, porque no siempre, al final del destino, hay ramos de flores. Las últimas flores.


martes, 3 de agosto de 2021

CUANDO SE ALARGA LA TRISTEZA

Foto: J.X. 

La tristeza se alarga, y no hay modo de cortarla.

Se extiende más y más, se introduce por todas partes, socava los caminos y ocupa todo el espacio.

Horada el corazón e invade todo el cuerpo.

El alma, medio muerta, se arrastra por debajo, intenta salir, escapar, pero todo el espacio está bloqueado, ocupado por la tristeza, que se alarga y se alarga, y no hay modo de cortarla.

domingo, 1 de agosto de 2021

CAER DE RODILLAS

 Foto: J.X.

Se arrodillaba.

Iba a una iglesia y se arrodillaba.

No sabía por qué. No era creyente, no tenía fe, pero se arrodillaba, sin un porqué.

Algunos decían que se arrodillaba por desesperación. Nada más.

Se arrodillaba.

Sin esperanza, caía de rodillas.

Era eso: caer de rodillas,

mientras a su alrededor ardían las últimas flores.