jueves, 10 de septiembre de 2020

EL CASO DE UN PESO MUERTO, Y EL ASCENSOR

 Fotos: J.X.

Ahora no arrastraba los pies. Empezó a cojear.
Si le preguntaban, explicaba que a veces sentía una mayor ausencia en la pierna derecha, como si la tuviera medio amputada, y esto le hacía cojear.
Algunos vecinos se burlaban de esta excusa, de esta pretendida ausencia en la pierna, y decían que lo que en realidad llevaba era un peso muerto, disimulado. Una especie de ortopedia casera que él mismo se había fabricado y adaptado, pero no en la pierna derecha, sino dentro del zapato del pie izquierdo: quería aparentar que era más alto que sus vecinos, sobre todo al coincidir en el ascensor. Por lo tanto, era esto: un simple problema de coquetería, lo que le hacía andar cojo. Lo cierto es que durante un tiempo subía a pie por la escalera hasta el cuarto piso, donde vivía, para evitar los encuentros en el ascensor. Seguro que en su casa, lejos de las miradas, anda normal y no cojea en absoluto, afirmaban.
¡Vete a saber lo que habrá hecho en su vida para sufrir ahora tales tormentos!”, exclamaban los más religiosos y suspicaces.
Todo eran habladurías, sin embargo. Nadie sabía, a ciencia cierta, qué peso muerto o qué ausencia le aquejaba. Tampoco sospechaban si alguien podía alojarse en su cuerpo y hacerle andar así, desequilibrado, cojeando, como si arrastrara un peso muerto dentro.
¿Acaso el abandono de un novio, o el pesar por una novia muerta, y no la desesperación absurda por ser más bajo que ellos, sus vecinos?
Sólo la sangre amorosa conocía la verdad oculta de ese peso. Pero no la revelaba.
La sangre amorosa no perdía el tiempo con las habladurías de los vecinos.
Ella reducía aquel peso con un filtro mágico que obtenía del bosque, serpenteando, deslizándose entre unas hierbas silvestres, secretas, que, sin ser arrancadas ni hervidas, segregaban una substancia que luego había que destilar con gotas de sangre amorosa. 


miércoles, 9 de septiembre de 2020

UNA HOJA DEL DIARIO ÍNTIMO DE LA SANGRE AMOROSA, ESCRITA EN UNA CUEVA DEL BOSQUE


Foto: J.X.

La sangre amorosa estigmatiza la piel.
No humedece las manos, ni se reseca en los puños de las camisas. Ni se detiene con la muerte.
La sangre amorosa empapa a la muerte como si fuera ropa usada, pero no se detiene allí, en los límites húmedos del cuerpo que ha sido robado por la muerte. No atiende a las reclamaciones que hace ésta, la muerte, persiguiendo a la sangre amorosa.
Pero la sangre amorosa sigue fluyendo, sin derramarse en la huida.
Asciende y desciende. Volverá, y penetrará a escondidas en las heridas más hondas y mortales del corazón. Lo rescatará, cosiendo los desgarros del alma.
Sin derramarse, continuará fluyendo. Sin derramarse ni perderse.
No se para nunca, no puede ser detenido el amor que late en la sangre amorosa, porque ella no se derrama ni se pierde como las otras sangres, las de vida y muerte.
Gotea, sí, sobre las calles, también en los bosques y en los ríos, gotea, pero no se derrama, no desaparece en el mar. No es sangre que se derrame y manche los cuerpos y la tierra. La sangre amorosa no se pierde matando sangre.
No es sangre vertida por la enfermedad o por la maldad.
No es la sangre que se escapa del cuerpo, reseca en la tierra, extraviada en el mar. Si derraman la sangre del cuerpo, fluirá más viva la sangre amorosa, más allá de la vida, más allá de la crueldad y la muerte. Es sangre furtiva que nada ni nadie puede detener ni matar.
La sangre amorosa no puede ser derramada.
A pesar de las heridas más profundas, ninguna muerte, ninguna crueldad, con sus cuchillas tan afiladas y traidoras, tendrá dominio para derramar nunca la sangre amorosa.



martes, 8 de septiembre de 2020

UN PANFLETO ENCONTRADO EN EL SUELO


Foto: J.X.

Hay una voces de sangre amorosa sumergidas en el mar, ocultas bajo la tierra, dentro de los troncos de los árboles y entre las raíces de las flores, que hablan y no son oídas, y se las lleva el viento al desierto del silencio.
Son voces que, sin embargo, aguardan y se manifestarán un día a voz en grito, si no son pronto atendidas.
Aunque tal vez ya será tarde para aquellos desesperados, y otros necesitados y marginados desolados, que no podrán esperar más tiempo a que esas voces de sangre amorosa sean oídas, y escuchadas con atención por el mundo.
Pero la sangre amorosa tiene muchas voces -y recursos muy delicados, pero agitadores de cuerpos y almas-, y quizá aún haya esperanza de que puedan ser escuchadas, antes del final de la representación de la crueldad.

lunes, 7 de septiembre de 2020

ESCRITO EN UNA PARED CON SPRAY VERDE

Foto: J.X.
Toda la tristeza del mundo
puede caber aquí,
en un rincón de pared abandonada,
húmeda, más desconchada y solitaria
por estas palabras.

domingo, 6 de septiembre de 2020

EL CASO MARAVILLOSO DE LAS FLORES MARCHITAS QUE NO SE MARCHITABAN JAMÁS


Dibujo y fotografías: J.X.
Alrededor de ciertos árboles, hay unas flores disimuladas, falsamente marchitas, que atraen la sangre amorosa de las novias muertas y la transforman en un delicado perfume.
Es decir, se hacen las marchitas, para que a nadie se le ocurra hacer un ramo de flores con ellas.
Así, de este modo, pueden seguir ahí, menospreciadas por el capricho humano de hacer un ramo. Disimuladamente marchitas junto a los árboles, atrayendo la sangre amorosa de las novias muertas y perfumando todo el bosque.
Sin que nadie sepa de dónde procede esa delicadeza, esa esencia de flor, misteriosa, que sube de la tierra, ¿de qué flor?, y se expande más allá del bosque y de las montañas.
El aroma de esas falsas flores mustias -que no se marchitan ni se marchitarán jamás-, llevarán la sangre amorosa de las novias muertas hasta el olor del mar, y ambos se fundirán y se esparcirán en el aire, hacia arriba, hacia un espacio desconocido, sin nombre.



sábado, 5 de septiembre de 2020

LA BRUTALIDAD DE LOS DÍAS


Foto: J.X.


En aquel mundo brutal, civilizado pero desalmado, ya sólo quedaban unas pocas reservas de ternura y delicadeza.
La brutalidad de los días lo reducía todo a cenizas.
Arrasados pueblos y ciudades, incendiaron bosques y selvas, envenenaron ríos y mares.
La brutalidad de los días mataba a los vivos y volvía a matar a los muertos.
Pero había tanta sangre derramada, que ésta se levantó como una ola colosal, ilimitada, que purificó las aguas envenenadas y detuvo el fuego exterminador.
Era la sangre amorosa.
Mientras tanto, en un lugar remoto de la tierra, bajo unas rocas partidas por los relámpagos, y disimuladas bajo los árboles carbonizados y las flores quemadas, continuaban enraizadas aquellas escasas reservas de ternura y delicadeza, como un pequeño tesoro oculto de sangre amorosa. Lo custodiaban todos aquellos que sobrevivieron a la barbarie, y todos los muertos que se incorporaron para vigilar a los vivos bárbaros, desalmados.
En el bosque de los espíritus, también estaban atentas y vigilaban todas las novias muertas, dispuestas a morir otra vez para que no se derramara aquel resto de sangre amorosa atesorada.

viernes, 4 de septiembre de 2020

OTRA SANGRE, OTRO MUNDO


Foto: J.X.

Todas las palabras se reúnen en el desierto y dejan de hablar.
El clamor del silencio levanta una tormenta de arena que arrastra a todas las palabras hacia un límite desconocido.
Al cabo de un tiempo, desde un lugar remoto, que no es el cielo, cae una lluvia fina, pertinaz, que durante meses moja toda la tierra con nuevas palabras.
Se reúnen en el desierto y hablan, las nuevas palabras.
Los cuerpos, las almas y los espíritus lo celebran organizando un baile ritual, con música de acordeón. Un acordeón solo en el escenario, cuyas melodías dignifican la sangre derramada y quitan el polvo de todos los rincones del planeta.
Salen también a bailar los novios y las novias muertas con los novios y las novias que aún viven.
No salen a bailar y se mantienen al margen, taciturnos, rencorosos, los malos novios y novias. Están ocupados limpiando las últimas manchas de sangre del suelo y recogiendo el polvo de los rincones. En todo caso, vendrán más tarde, si quieren.
Entonces, una vez limpiadas y curadas las heridas, sí que podrán participar todos del nuevo baile ritual.

De pronto, cambia todo el escenario. Es otro mundo. No de sangre derramada. Es otra sangre, una sangre amorosa.
(Aquí no cae el telón: no es un teatro.
Ni tampoco despiertas: no es un sueño.
Es otro mundo: el mundo de la sangre amorosa.)


jueves, 3 de septiembre de 2020

PUNTOS DÉBILES


Foto: J.X.

¿Hasta dónde llegarán...?
¿Hasta dónde alcanzarán...?
¿Acertarán al disparar?
Es verdad que tenía demasiados puntos débiles en el cuerpo, y en el alma todavía más.
Por mucho que disimulara por las calles, por mucho que se evadiera de los caminos, tarde o temprano le alcanzarían y darían en el blanco.
Tenía demasiados puntos débiles.
Arrastra los pies, su alma va rasando el suelo como si barriera las calles sucias de la ciudad, y levanta el polvo de atajos y senderos por donde es inútil huir.
De ven en cuando, encuentra en el camino ramas y flores que lo empujan hacia arriba, como si recibiera un golpe de aroma y de viento favorable.
Sigue..., sigue... ascendiendo, dando giros y vueltas, bajando y subiendo otra vez.
Pero es en vano.
Aciertan, cae abatido.
Tenía demasiados puntos débiles.
Llevaba dentro los restos de la novia muerta, que fue abatida tiempo atrás por los perseguidores de los puntos débiles.
Quien rastree las huellas de las calles, senderos y atajos, hallará una flor marchita, pero viva, en cada huella.

miércoles, 2 de septiembre de 2020

LOS TENTÁCULOS MONSTRUOSOS


Foto: J.X.

Los tentáculos monstruosos del abandono y la ausencia se extienden, se prolongan con tal brutalidad. más allá de todos los caminos, que sin duda te capturarán de nuevo, por mucho que los espíritus te protejan y te escondan en un lugar secreto del bosque
Pero llegará un punto, un límite misterioso, un punto vacío, en el que, haciendo un esfuerzo que te hará sangrar, el instante del dolor se aliviará hasta desaparecer y se convertirá en un instante de eternidad.
Un refugio sin puertas ni paredes, un refugio en un espacio mágico desde donde poder contemplar la bondad y la belleza, y todo aquello que ahora es tan difícil o imposible de contemplar.
Y entonces serás liberado y podrás escapar para siempre de los tentáculos de cualquier monstruo.

Desde un lugar oculto entre los árboles, suena la esperanza de un acordeón en el bosque de los espíritus.

martes, 1 de septiembre de 2020

TRAVESÍA EXTRAVIADA HACIA LA LUZ


Foto: J.X.

Oculta a primera vista, sobresale en un sendero, escarpado por las lluvias torrenciales, la rama diminuta de un arbusto que señala por dónde hay que dar la vuelta y seguir para llegar al lugar de luz.
Una rama que indica ese lugar iluminado del bosque, reservado, sobre todo, para los seres desesperados, abandonados, que se han extraviado entre la frondosa oscuridad de los caminos sin salida amorosa.
Que suelen ser de una gran crueldad al final de la travesía, cuando el desesperado, que ahora entiende por fin su abandono, se golpea el alma hasta desgarrarla contra la salida cerrada de la frondosa oscuridad.
Sólo entonces, haciendo un último esfuerzo, un esfuerzo mortal, cabe la posibilidad de vislumbrar, a un lado del camino cruel, la pequeña rama iluminada de un arbusto, oculta a primera vista, que señala un lugar de luz, a lo lejos.
Un lugar donde recuperar los trozos de cuerpo y de alma maltratados, malheridos por el filo de la desesperación y el abandono, durante la travesía extraviada por caminos crueles, caminos sin salida amorosa.

lunes, 31 de agosto de 2020

CUANDO EL SILENCIO SE ABRE


Foto: J.X.

El silencio se abre, sale de las paredes.
No brota, no se abre como flores de arena o de yeso.
Pero tiene un aroma como si viniera del bosque, un bosque muy lejano, oculto, que hace resonar una voz junto al río, en el interior de una piedra.
El silencio sale de las paredes, sale perfumado, cruza el pasillo de la casa. Llega hasta el bosque, donde, en el interior de una piedra, al lado del río, resuenan unas voces que reciben y reconocen el aroma del silencio de la casa.

domingo, 30 de agosto de 2020

APRENDIZ DE BRUJO: INVOCANDO AL NÚMERO TRES


Foto: J.X.

Ya de niño contaba hasta tres para que Dios le dejara vivir hasta la próxima fiesta familiar, o hasta el Domingo de Ramos y el de Pascua, o hasta el día de Navidad, el de Año Nuevo y la Noche de Reyes, o hasta la verbena de san Juan, celebrada en toda la ciudad, y la de san Pedro, en la Barceloneta, el barrio de los pescadores.
Cuando se arrepentía de algo que hubiera hecho mal a escondidas, se ponía un alfiler en la lengua, ante un espejo, y contaba hasta tres para sufrir el merecido castigo, antes de sacarse, con angustia, el alfiler de la boca.
Antes de morir, contó hasta tres.
Algunos de sus conocidos decían que dicho número era un símbolo alquímico, mágico o simplemente una superstición; otros, opinaban que se refería al triángulo divino  de la Santísima Trinidad.
Pero uno de sus amigos comentaba que ese ritual era para invocar e imitar a su tía paterna, la curandera, que hacía una imposición de manos sobre la cabeza y contaba hasta tres para sanar los celos amorosos de los niños.
Exorcizar a la muerte, al dolor, contando hasta tres, como una acción de amor a la vida.
De todos modos, nada se sabe del cierto sobre los distintos rituales mágicos de ese niño, un aprendiz de brujo que contaba hasta tres para seguir viviendo.

Muchos años después, cuando ya no creía en la redención mediante aquellos castigos infantiles que se autoinfligía, y que a la vez se había convertido ya en el abandonado de la novia muerta, proseguía contando aún hasta tres. Pero no para continuar viviendo, sino para matar el tiempo, que no es lo mismo que vivirlo, como le advertía un vecino psicólogo.



sábado, 29 de agosto de 2020

EL ABANDONO MUTUO


Foto: J.X.

Absorto en la ausencia, en el abandono de la novia muerta, se extravió por el camino y no pudo ir en su búsqueda durante unos días.
Fue entonces él quien tuvo que abandonar a la novia muerta. No podía visitarla, de momento, para entregarle una flor y brindar con ella otra vez en el espacio íntimo de una isla, donde ella se alojaba.
Había guardado el botellín y las copas de champán que tenía reservadas para el próximo brindis, un material furtivo que, el día de la visita, sería camuflado en una bolsa bajo unas flores.
Ahora, pues, el abandono era mutuo.

viernes, 28 de agosto de 2020

AGUAS PROFUNDAS

Foto: J.X.

Es una larga y profunda tristeza que se derrama por la escalera del edificio, se encharca, se acumula en el portal y se desborda calle abajo. No es la sangre que cae de una casa, sino la tristeza, el líquido del dolor que ha reventado en su interior.
No fluye como un río, sino como un arroyo incontenible, cuya corriente se irá enturbiando a medida que descienda por las calles de la ciudad, hacia el puerto, hacia el mar, a lo lejos, en busca de las aguas profundas de un mar muy lejano, desconocido.
Una corriente dolorida que nada podrá detener, y que busca perderse más allá, en esas aguas profundas, en el anonimato misterioso del mar.

jueves, 27 de agosto de 2020

HILO DE ALAMBRE


Una palabra funambulista recorre, paso a paso, el hilo de alambre.
Vacilando, suspendida a unos 30 metros de altura.
Sin red.
En el suelo de la pista no hay arena, sino cristales rotos.
El circo no tiene carpa. Se puede ver el cielo.
Hoy no hay público.
La palabra funambulista ensaya el próximo número, haciendo equilibrios sobre el hilo de alambre.
Paso a paso, la artista está dudando entre la vida y el vacío, entre el sonido de los aplausos de mañana o el último silencio, la última actuación de la palabra en el escenario.


miércoles, 26 de agosto de 2020

JUGARSE LA VIDA


Foto: J.X.


Cuentan que fue la gran pérdida de su vida.
Mientras apostaba a favor de un número, siempre el mismo número, iba siendo víctima del azar, de la ruina.
Creía que ganaría lo que soñaba, lo que ansiaba, aunque no sabía exactamente qué era lo que ansiaba.
Era como una pesadilla de la fortuna, que le hacía sacrificarlo todo apostando una y otra vez al mismo número. Una obsesión, una locura, comentaban algunos.
Mientras tanto, lo iba perdiendo todo y se precipitaba cada vez más abajo, golpeándose contra las rocas del abismo, contra la ruina más absoluta.
Cuando se dio cuenta, era demasiado tarde.
Ya no quedaba nadie a su alrededor.
Había apostado y había perdido.
Todas las ganancias se las llevaron los secuaces de la mala vida y la mala muerte.
Se había jugado la vida.

martes, 25 de agosto de 2020

CUANDO FORZARON LA PUERTA Y ENTRARON


Foto: J.X.

Desde que forzaron la puerta y entraron, la casa ya no era la misma. Se había transformado en una casa extraña, ajena.
Todos los objetos parecían distintos, de otro lugar. También las plantas tenían ahora unas hojas más retorcidas, y las flores un color apagado. Como si todo en aquella casa careciera de nombre, como si no tuviera identidad. Una falta de nombre y de intimidad.
Violentada, humillada, la casa había perdido la vida, su frescor.
Le habían robado la vida, desde que un día entraron y forzaron la puerta de la casa, con nocturnidad y violencia, los expoliadores, los secuaces de la mala vida y la mala muerte.


lunes, 24 de agosto de 2020

EL MISTERIO DE LA CALLE HÚMEDA


Foto: J.X.

Ninguna palabra. Ningún silencio.
Ningún abandono. Ninguna ausencia.
Ningún dolor. Ninguna tristeza.
Ninguna vida. Ninguna muerte.

Antes de doblar la esquina, volvió a repetirlo:
Ninguna palabra. Ningún silencio.
Ningún abandono. Ninguna ausencia.
Ningún dolor. Ninguna tristeza.
Ninguna vida. Ninguna muerte.

Saludó con la mano antes de doblar la esquina.

Al final de la calle, un vacío deslumbrante no dejaba adivinar lo que había al fondo, al final de aquella calle.
Algunos transeúntes, sin embargo, continuaron andando. Otros, se desviaron por la esquina que acababa de doblar aquel desconocido.
Sólo un transeúnte permaneció quieto, seguramente más deslumbrado que los demás por el vacío.
Se acercó a una pared húmeda, agrietada.
Con las manos contra la pared, abriéndolas y clavándolas como garras de buitre, desesperado, intentaba en vano agarrarse a algunas de las grietas de la pared.
Lentamente, fue resbalando al suelo, con las manos contraídas, acalambradas, arrastrando en su caída arenilla sucia de la pared húmeda, agrietada.

No sabemos nada más.


domingo, 23 de agosto de 2020

ESCRITO EN LA CORTEZA DE UN VIEJO ÁRBOL DEL BOSQUE


Foto: J.X.

Desde entonces,
cada día
era un peso,
el peso de un día más.
Desde entonces,
cada noche,
para él,
era la última noche.
Escribía versos en el aire,
en la arena nocturna de las playas,
en rocas y piedras escondidas,
en la corteza de los árboles
más recónditos y lejanos.
Algunas noches,
la corteza de un árbol,
herida por las palabras,
sangraba sobre la hierba.
Carcomido el tronco,
le crecían flores por dentro.


sábado, 22 de agosto de 2020

Poesía de El Toro de Barro: «Estrategias para brindar en un cementerio», de Albert Tugues


Poesía de El Toro de Barro: «Estrategias para brindar en un cementerio»
(Elegía en prosa adaptada a forma versificada, por Carlos Morales del Coso)


ESTRATEGIAS PARA BRINDAR EN EL CEMENTERIO

Con tantas flores en la boca, es imposible hablar y brindar, señala la novia muerta.

Por otra parte, ella no puede florecer si no tiene flores frescas en la boca.
El novio le extrae algunas de las flores, aquellas que ya se han marchitado. Merced a este vacío alrededor de las flores frescas, pueden hablar de sus cosas y brindar otra vez con un botellín de champán.
Ella bebe de la copa de cristal a pequeños sorbos, para que las flores no se mojen con el champán. Un poco de lluvia y agua de la fuente refrescan más las flores frescas.
Las flores que nacen en el cuerpo de la novia muerta, sólo necesitan un lugar de luz, unas gotas de lluvia y el eco del sonido de las palabras ausentes.

Y que alguien, de vez en cuando, corte les flores marchitas de la boca y abra un hueco entre las flores frescas para que el brindis sea bien aprovechado, y que no gotee la copa de champán fuera de los labios de la novia muerta.

De todos modos, no se pierde nada. Si alguna gota resbala burbujeando y se escapa al suelo, al día siguiente habrá en la tierra otra flor al lado de los labios de la novia muerta. 
Ella, también, por delicadeza perdió la vida. La hojas y las flores lo adivinan, se inclinan sobre sus labios y perfuman el silencio. Las palabras ausentes repican en árboles y rocas. Resuenan más allá de los bosques, y los pájaros las cantan en el mar.