sábado, 29 de agosto de 2020

EL ABANDONO MUTUO


Foto: J.X.

Absorto en la ausencia, en el abandono de la novia muerta, se extravió por el camino y no pudo ir en su búsqueda durante unos días.
Fue entonces él quien tuvo que abandonar a la novia muerta. No podía visitarla, de momento, para entregarle una flor y brindar con ella otra vez en el espacio íntimo de una isla, donde ella se alojaba.
Había guardado el botellín y las copas de champán que tenía reservadas para el próximo brindis, un material furtivo que, el día de la visita, sería camuflado en una bolsa bajo unas flores.
Ahora, pues, el abandono era mutuo.

1 comentario:

una lectora del barrio dijo...


Una manera muy triste de ver el abandono como un acto querido, cuando, en realidad, nadie quería abandonar a nadie.