Insurrecta
Josep
M. de Sucre fue muy amigo y colaborador de Joan Salvat-Papasseit, con
quien compartía ideas poéticas y anarquistas.
Anarcopoética
Josep
Maria de Sucre, con sus rostros y figuras de ultratumba, se anticipa
a los dibujos y rostros de los grafiteros. Hay que reivindicar su
modernidad.
La
nieta del anarquista
Cuatro rostros terribles.
Un grito contra la vida que no es vida. Un grito, una mirada. También
se asemejan a aquellos rostros de los judíos en los campos de
concentración. Rostros, miradas aterrorizadas por la visión. Contra
la banalización del mal, contra el daño perpetrado por unos líderes
y aceptado como norma de la vida cotidiana.
Lectora
Veo
que no todo es conformismo, ir haciendo y tirando del carro que
siempre es de otro. ¿Cuándo nos libraremos de esa casta de
políticos y de dirigentes sociales que no hacen sino dividirnos y
destruirnos con sus malas políticas económicas y sus malditas
guerras de intereses? ¿Cómo se le puede ocurrir a un político, en
plena crisis económica grave, reducir el poder adquisitivo de las
pensiones y los gastos sociales?
Perpleja
Algunos
han recibido los grandes beneficios de la bonanza económica,
empresarios, banqueros, constructores, políticos, y ahora resulta
que son los más débiles quienes deben pagar los platos rotos de su
fiesta. Y los grandes sindicatos, a disimular con sus huelgas
generales manipuladas, falsas.
Insurgente
Se
impone el grito. El grito, la mirada de los cuatro rostros. ¿Ya no
sabemos decir no?
Ciudadana
Políticamente
domesticados, moralmente cínicos, pertenecemos a unas generaciones
educadas en el principio "Desconócete a ti mismo y joroba a los
demás". Lo hemos aprendido de toda esa casta de adultos que
tienen el poder, el dinero y el trabajo en sus manos. Bastantes de
ellos habían sido jóvenes rebeldes, e incluso algunos fueron
comunistas dogmáticos en los 60, y ahora no paran de comprar
tonterías y adquirir propiedades. Lo hemos aprendido de esta
sociedad en que vivimos, y cuando okupamos las viviendas abandonadas,
los locales en ruinas de esta ciudad, las pintamos y arreglamos para
vivir una temporada en ellas, nos tratan como si fuéramos perros, a
porrazos, y nadie sale en nuestra defensa, nadie comprende nuestra
rebeldía: no nos apoderamos de lo que no es nuestro, como hacen los
adultos, nuestros padres, sino que utilizamos lo que sobra, las
viviendas ruinosas donde no vive nadie desde hace tiempo.
Okupa
Los
rebeldes de antaño son los consumidores compulsivos de hogaño. El
mundo adulto, el que tiene poder para ello, todo lo okupa (tienen
varios trabajos, varias viviendas, varios automóviles, varias y
varios etc.). Y cuando nosotros okupamos una vivienda o un local que
se está cayendo de viejo, sucio, abandonado, lleno de ratas, y lo
adecentamos, de pronto toda la sociedad se interesa por ese local que
nadie utiliza, viene la policía en nombre de esta misma sociedad y
nos arrojan a la calle como delincuentes. Espero no convertirme nunca
en uno de esos adultos corruptos, insaciables, que dicen una cosa y
hacen la contraria, y destruyen a los demás sin contemplaciones. Y
todo para ganar más y más dinero, que se gastan al día siguiente
con la tarjeta de crédito (la Diosa) para comprar lo que no
necesitan, pero así tendrán la excusa para decir que ya no tienen
dinero y que deben (deben!) seguir jorobando al prójimo para ganar
más y más. ¿Por qué no nos dejan vivir?
Otra
okupa
Si
son pisos en ruinas, abandonados y llenos de ratas, me parece bien
que alguien los ocupe a la manera okupa, valga la redundancia. Y si
no, que los propietarios se cuiden de limpiarlos y darles vida. Los
okupas, los jóvenes rebeldes, al parecer sólo entran en lugares muy
dejados y ruinosos, donde viven y hacen talleres, teatro, cultura
marginal. A falta de viviendas y locales para los jóvenes, esto es
algo que la sociedad debería asumir, ya que las autoridades se lavan
las manos, como siempre.
Propietaria
Peor
son los okupas de los Bancos, que te echan del piso y se lo quedan
cuando te demoras con la hipoteca. Ellos sí que son OKUPAS de tu
vivienda y para siempre. Y no hablemos de ciertos políticos, que
éstos te hipotecan y te okupan la vida, y si te he visto no me
acuerdo.
Hipotekado
Aforismo
de la hija mediana de una vecina:
Estamos
siempre tan ocupados en nada, que no nos ocupamos de lo que
debiéramos ocuparnos, y así seguimos realmente desocupados en nada.
El
suplente del copista
(Huéspedes
de la Pensión Ulises)