Foto: J.X.
Había traído
a su nueva habitación
de la casa de acogida.
la almohada
con la funda a rayas
azules y blancas,
confeccionada por ella,
la ausente.
De vez en cuando,
miraba
por fuera y por dentro
la funda de la almohada.
Buscaba, pero no encontraba
la señal,
algún indicio
del paradero desconocido
de la ausente.
Cuando todo el cuerpo
se haya derramado,
cloaca abajo,
hacia el mar,
también el espíritu
se derramará,
mar adentro.
Y se desvanecerán bajo el agua
la líneas de colores
de las fundas de las almohadas.

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