Foto: J.X.
Salta el límite,
y cállate.
El hecho de saltar
por encima o por el costado
del límite,
ya habla por ti.
Deja que la novia muerta
ocupe las estancias
de tu memoria.
Abre las puertas,
para luego cerrarlas más.
Y que tengas
buena suerte gitana.
Acéptalo,
eres gitano, judío, catalán
y además no eres nada,
con esa lengua de perro,
como te identificaban
en las oficinas del Sindicato
Vertical
al inciar tu etapa profesional,
de adolescente.

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