Sorprendente
trabajo de Lenin criticando las tesis de Rosa Luxemburgo y otros
teóricos del marxismo que no comprendían la necesidad de apoyar la
autodeterminación de algunas naciones oprimidas dentro de los
Estados (Noruega dentro de la corona sueca, Irlanda dentro de la
corona inglesa, el caso de Polonia, etc.).
En
ese texto va desmontando las tesis de Rosa Luxemburgo, que no supo
ver, dice Lenin, el poder de acción revolucionaria de la
autodeterminación dentro de un Estado opresor, más allá de las
oligarquías de la nación opresora y la nación oprimida (una,
imperialista, ultranacionalista, y la otra, nacionalista,
separatista).
Lenin,
citando a Marx y Engels, apuesta a favor de la autodeterminación de
los pueblos en su lucha revolucionaria. Intentando unir a los
trabajadores de los Estados opresores con los trabajadores de las
naciones oprimidas, dentro de esos mismos Estados, y que luchan por
conseguir la independencia.
Unión
revolucionaria, pues, por la independencia de cada uno con el fin de
conseguir la libertad común y posible federación posterior desde el
mutuo acuerdo, que sólo puede darse a partir de la libertad y
decisión de cada una de las partes en conflicto.
Matrimonio, divorcio y reconciliación. Pura
dialéctica..., de la que hoy carece la verborrea de los políticos
profesionales, y la de los tertulianos y articulistas al servicio de
los matrimonios sagrados que temen divorciarse (¿qué diría el
Papa?), como explicaba Lenin con humor en este, decíamos,
sorprendente trabajo.












































