domingo, 18 de octubre de 2026

NO ES UNA PELÍCULA DE TERROR

 Foto: J. X.



Desde que ella ha muerto,

cuentan algunos vecinos

que él parece un muerto viviente.

Habla siempre de ella,

consigo mismo

y con los demás.

Con todo el mundo,

habla de ella.

Parece que intenta

mantenerla viva,

reavivarla.

Aunque tenga que llevarla

colgada a la espalda,

o en las entrañas,

bromean otros

sobre la muerta

y el muerto viviente.


Por el contrario,

en vida hablaba poco de ella,

siguen contando los vecinos.

Como si temiera ser amado

y poseído como un objeto.

Como si se avergonzara

-ésta es la palabra,

dicen unos-,

de que hubiera alguien

que le quisiera

-ésta es la palabra,

dicen otros-.

La vergüenza de amar,

la vergüenza

de ser amado.


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