Foto: J.X.
Ha visto tanto dolor,
que éste se le ha acumulado
en una parte secreta del cuerpo,
que no es el corazón
y no sabe cómo llamarlo.
Los vivos no pueden darle
la palabra.
Y los muertos,
en quienes había confiado,
sólo disponen del silencio,
y lo sienten,
pero más no pueden hacer.
Hoy buscarás en vano
a tu dolor consuelo,
escribía Antonio Machado.
Y también recuerda,
aunque ahora te falte,
que te queda la palabra,
escribía Blas de Otero.

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