viernes, 6 de marzo de 2026

DECIR EL NOMBRE SIN DECIRLO

 Foto: J.X.



I
Decir su nombre sin decirlo.

Aunque no aparezca escrito

en ninguno de los versos,

decirlo, invocarlo,

sin citarlo.

Para que viva en el poema.

Para hacerlo vivir,

sin escribirlo, sin nombrarlo,

pero diciéndolo.


II

Hay seres bondadosos y bellos,

que, sin decir su nombre,

sólo con su presencia,

con su mirada y su voz,

inspiran belleza y bondad

en otros seres,

originando, acaso,

una sensación de amor,

el posible amor humano.

Nada que ver con aquel mandato

mítico: “Creced, y multiplicaos”,

puro instinto generativo

de supervivencia

de todas las especies.


Ah, y el mal,

mientras tanto,

¿por dónde anda...

tramando,

con voluntad de poder

y

voluntad de posesión,

el secuestro del poema?


No hay comentarios: