Alrededor del cuello
llevaba un collar
de huesos diminutos, gastados,
perlas falsas
y
amores deslucidos, rasgados.
A medida que movía el cuerpo
de un lado a otro,
las malas piezas del collar
bebían leche ácida,
que plateaba huesos y perlas falsas.
Los amores rasgados,
por su parte,
descendían cuerpo abajo,
exprimiendo limones verdes
sobre el desgarro.

No hay comentarios:
Publicar un comentario