lunes, 24 de agosto de 2026

LA JAULA ABIERTA

 Foto: J.X.




El gorrión de Lesbia.

Catulo

Vivía

como un dolor en jaula abierta.

Para sentir menos

el enjaulamiento,

saltaba, salía y piaba,

imaginando el bulto de belleza

encrespado,

enmarañado en bucles,

que sugería una de las vigilantas.

A veces, imaginaba,

le era permitido

posarse en la blusa de ella,

escotada

-sin abotonar los primeros ojales-,

y cantar y ser acariciado,

com el gorrión de Catulo.

Al abrir los ojos,

al despertar a la realidad,

en vuelo solitario

regresaba a la jaula,

siempre abierta,

siempre vigilada,

y desaparecía,

cabeza y pico

bajo el ala,

entregado al sueño.

Al amanecer,

el dolor

despertaba otra vez

en jaula abierta,

piando en vano

la gracia de un aleteo

que le remojase las plumas,

bajo la sombra picuda,

perfumada, 

de una blusa

desabotonada.


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