Foto: J.X.
La destrucción o el amor.
Vicente Aleixandre
I
EL HILO ROTO DE ARIADNA
Uno, moría en vida,
lentamente,
por alguien
cuya piel no conocía.
Otro, enfermaba de amor
por alguien
cuya piel había tocado,
y, muy pronto,
moría de abandono.
En ambos casos,
el destino era la destrucción.
II
MÁS ALLÁ DE LA DESTRUCCIÓN
Una vez destruido el amor,
sólo podrá rescatarte
del infierno de la destrucción,
el encuentro,
el descubrimiento de un amor
que se dé
de tal modo
que, con los años,
de tanto darse,
consiga
guiarte,
tanteando
en la oscuridad,
y despertar en ti,
otra vez,
una sensación de amor,
pese a la destrucción
que había atrapado y desgarrado,
hasta la muerte,
el sentimiento anterior
del amor.
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