domingo, 18 de enero de 2026

EN BUSCA DEL VACÍO

 Foto: J.X.



Cuenta la leyenda,

que no amaba a las mujeres

y le repugnaban los hombres.

Se cuenta que, de niño,

se había encantado

de una niña y de otro niño.

La leyenda no dice

“enamorado”,

sino “encantado”.

Y cuenta, además,

que ya de niño

fue violentado por fuera

y agredido, muy adentro.

Tienes

“ojos de ciervo aterrado por los perros”,

maldecían ellos.

Tienes

“ojos hechizados de cuento de hadas”,

maldecían ellas.

Al crecer,

el niño nunca entendió

la palabra amor.

Y en cuanto al deseo,

sólo sentía

curiosidad malsana

por averiguar y palpar

la soledad encendida

de los escondrijos,

vacíos,

enmascarados de hojas y rizos,

de algunas mujeres.

Sólo deseaba

esconder su propio vacío

-no de hombre, ni de niño,

sino de muerto errante-,

en el lejano y frondoso

bosque de esos vacíos.

Cuenta la leyenda.





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