martes, 30 de diciembre de 2025

EN EL NOMBRE DEL DOLOR

 Foto: J.X.  



Con demasiada inocencia

en los ojos,

muy pronto fue perseguido

aquel niño

por una jauría

de miradas equívocas,

manos peligrosas

y palabras incomprensibles,

en colas y butacas

de cines de barrio,

en calles y playas.

No contaremos nada más,

salvo el dolor,

la soledad aterradora,

desoladora,

del inicio.

Decirlo, sí,

el escueto dolor,

sin contarlo en detalle.


Pasados los años,

en uno de los caminos de perdición,

encontró un atajo desértico,

sin hombres ni mujeres.

Un atajo abrupto donde

reposar y expiar

la inocencia vulnerada.

Expiación del dolor.

Sin dioses ni demonios,

ni otros seres inventados.

La expiación del dolor

por haber sido tan inocente,

extraviándose al cruzar

calles y playas,

en el principio,

en el inicio del camino.


Un día, de súbito,

apareció ella,

que también andaba extraviada

entre las piedras.

Una aparición en medio del camino.

Fue entonces,

desde ese atajo escarpado,

que empezó a desangrarse la culpa,

comenzó a fluir la sangre purificadora,

la jubilosa sangre del amor,

sin un porqué.

Hasta que un atardecer,

ya al final del atajo,

ella se levantó de la cama,

le dio un beso,

como ausente,

abrió la puerta de la habitación

y abandonó el Hospital,

coronada de flores,

se adentró en el mar

y jamás regresó.


A ti, me encomiendo.

domingo, 28 de diciembre de 2025

PARTE MÉDICO

 Foto: J.X.



Aquel día por la tarde,

se levantó de la cama,

abrió la puerta,

salió del Hospital,

y ya no volvió.

Dejó su cuerpo

con los ojos muy abiertos.

No sabemos qué fue

lo último que vio.

Alguien le cerró los párpados

y le dio un beso.

Detuvo la mano

sobre la parte del cuerpo

que la había matado.


domingo, 21 de diciembre de 2025

PLEGARIA DERRAMADA COMO ENSALMO AL BORDE DEL VACÍO

 Foto: J.X.


Malvivía a oscuras.

Apagaba las luces de casa

para no ver en ningún espejo

el rostro desfigurado,

los labios despellejados,

aquella mirada fija, impenetrable,

que llevaba dentro,

como un sepulcro vacío

colmado de esencias

cuya custodia

le había sido destinada

para que, en tiempos remotos,

hubiera memoria

del aroma de todas las flores,

que la novia muerta

había recogido de los bosques

para perfumar los escondrijos

en que él y otros y otras como él

se tambalean

y malviven

con un lirio quemado en la mano.


sábado, 20 de diciembre de 2025

AMOR DISPONIBLE

Marioneta y foto: J.X.



Un primer amor

se introdujo en su cuerpo,

como un cuchillo afilado,

y lo fue despedazando

por dentro,

pieza a pieza,

hasta devorarlo.

Con el cuerpo vacío,

continuó, sin embargo,

andando, a tientas.

Medio muerto, medio vivo,

llegó hasta otro cuerpo,

que lo alimentó

y lo cuidó,

con una clase de amor

y un aroma sanador

de otros bosques,

de otros mares.

Y dejó de parecer una marioneta

de ojos grandes,

mal alimentada,

deshilachada,

de segunda mano.

Ahora, él, la marioneta,

estaría rellena de amor disponible,

como otros seres humanos.


jueves, 18 de diciembre de 2025

LA DANZA EN EL BOSQUE

 Foto: J.X.


Entraba en un bar,

escogía una mesa

con vistas a la calle,

miraba a la gente que pasaba,

y esperaba.

Creía que un día,

a través de los cristales,

vería pasar a la novia muerta.

O a alguien

que se le asemejara

y le trajera noticias

de ella.

Algún mensaje

que le indicara

en qué lugar se reunían

los animales del bosque,

cuyo canto hacía danzar

a la novia muerta.

Bailaba

con las plantas y los árboles,

mientras esperaba

a su pareja de baile,

el novio muerto. 


A ti, me encomiendo.


miércoles, 10 de diciembre de 2025

EL NOVIAZGO DE LOS RESUCITADOS

 Foto: J. X.





Cuentan los del lugar

que un invierno

fueron visitados

por una pareja

de viejos artistas

que, en plena calle,

representaban escenas

de noviazgos,

en “pasos o entremeses”

propios del teatro picaresco.

Prevalecían en su repertorio

las representaciones de escenas

de noviazgos polémicos, inverosímiles,

dada la edad de los dos artistas

y su fragilidad.

De todos modos,

en su vida diaria,

pese a la burla de los aldeanos,

ambos seguían paseando

juntos, de la mano,

por las callejuelas

de aquel lugar apartado,

olvidado tras altas montañas.

Seguramente,

ya no hacían el amor,

ni nada de eso,

murmuraban algunos.

Ellos, los novios resucitados,

sin hacerles caso,

continuaban arriba y abajo

observando los escaparates

de las escasas tiendas de aquel lugar.

Paseando,

"con mis manos en tu cintura",

como recuerda Adamo en algún bar.

Habían muerto varias veces,

pero el dolor no los remataba,

y volvían a aparecer,

aquí o allá,

en este o aquel lugar,

con sus representaciones

de otros mundos.

Una niña y un niño

los miraban con ternura

desde una ventana,

maravillados,

al verlos pasar

tan sonrientes y ajenos,

danzarines,

con aquellos cuerpos

despellejados

por la vida

y

la muerte,

y despellejados otra vez

sobre el escenario

o la tabla redonda

del teatro callejero.

La novia

lucía una larga melena

de cabellos blancos y rizados,

y danzaba

como una dama del lago,

una Ginebra espectral,

muerta y resucitada.

Mientras que el novio,

un Lancelot

con ojos y pestañas

de unicornio triste,

iniciaba pasos de baile

al modo de un caballero artúrico,

muerto y resucitado.

Una noche se fueron del lugar

y nunca más volvieron.


En un bosque ignoto,

debajo de un montón de hojas

de otoño y piedras musgosas,

yacían dos esqueletos,

abrazados,

sin nombre.

Ramas de jazmín crecían alrededor.







viernes, 5 de diciembre de 2025

PROCLAMA EN EL BAR

 Foto: J.X.



Aquel día había bebido unas cervezas de más,

se subió a una silla del bar

y proclamó:


No hay amor

sin dolor.

El amor sólo puede

comenzar a existir

cuando, al principio,

te despedaza por dentro

y te va consumiendo.

Cuando, lentamente,

órgano a órgano,

pieza a pieza,

ese amor que principia

se alimenta de ti

y ocupa el lugar

de las entrañas vacías.

Pero será, todavía,

un amor iniciático,

no el verdadero amor.

Sin corazón, sin alma,

sin sentido,

ese amor, sin embargo,

ocupará el vacío de tu cuerpo,

largo tiempo.

Moldeándose día a día,

se irá formando

otro corazón, otra alma,

un amor sentido

en el cuerpo vacío,

dentro de ti.

De este modo,

habrá crecido,

en todos los sentidos,

más allá de la vida y la muerte,

la entraña del amor.

Un amor

arrebatado a la nada,

donde el ser, al fin,

será

amada y amado.”


Así acabó su proclama,

subido a una silla del bar,

de la que se bajó

tambaleándose,

este amigo solitario,

defensor de un proceso amoroso,

un tanto confuso y místico,

a decir verdad,

pero dicho con voz

alumbrada, emocionada.

(Algún día, por cierto.

si no lleva cuidado,

se torcerá el pie

al bajar de la silla,

y no sabemos

si, entonces,

el espíritu del amor

también se torcerá.)