Foto: J.X.
Un espectro locuaz,
le recomendaba:
Te quedan pocas palabras.
No las ahorres.
Gástalas.
Hay que decirlas,
ahora o nunca.
Por ejemplo:
“No te quiero”.
O bien: “Te quiero”.
Gasta el amor,
gasta el alma,
apura el cáliz,
estés donde estés.
No dejes de pelar
la fruta verde o madura,
y exprime el zumo.
Si mueres envenenado,
qué más da.
Hizo lo contrario
de lo que le aconsejaba
el espectro locuaz:
no gastó el alma,
ni exprimió
frutos verdes o maduros,
y de igual modo
murió envenenado.

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