Foto: J.X.
Colgado en la cruz de papel
del poema,
repasa las tentaciones
que malgastaron el amor.
Al mismo tiempo
que lo anuncia,
duda
del propósito de enmienda,
y decide
no contar nada más.
Es anunciación
de aquello
que no se encarnará
en el poema.
Los exorcistas,
sin ángeles caídos a la vista,
sin ángeles caídos al oído,
se quedaron sin palabras,
con la boca abierta.
No encuentro las cenizas de tu cuerpo,
y en vano me encomiendo a tu alma.
No sé dónde,
en qué lugar del bosque,
podríamos encontrarnos.
Toda la tristeza de la tierra
se derrama en estos versos,
arrasadas las raíces
hasta lo más profundo.
Desclávame, querida ausente,
los alfileres de esta cruz de papel,
que, sin ti, me atormentan.
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