Foto: J.X.
El peso muerto que lleva dentro,
a cada momento lo vivifica
hablando a solas con su memoria,
en el bosque sagrado de la ausencia.
Elevándose,
por amor al peso muerto,
a las más altas ramas del absurdo,
donde él habla a solas
con las raíces de la memoria de ella.
De tal modo, que el peso muerto
se hace peso vivo, liviano,
amoroso, muy adentro.

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