I
Había amado.
Por desamor,
por muerte,
dejó de amar.
De vez en cuando,
imaginaba
y
deseaba.
Pero jamás
volvió a amar.
II
Tiene los labios
cortados por el frío.
Con la lengua y los dientes,
se arranca un trocito de piel,
que la boca no escupe,
sino que duda sobre la punta de la lengua.
Ahora se desliza labios adentro,
de tal modo que,
mediante ese trocito de piel,
él percibe el sabor
del beso de aquella muerte.

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