sábado, 21 de septiembre de 2019

PREGUNTA INCÓMODA EN DÍAS TEMPESTUOSOS


¿Por qué los ciudadanos de a pie, todos aquellos que no son profesionales de la política, ni militantes de ningún partido, ni intelectuales orgánícos, ni ideólogos en acción, ni tertulianos incendiarios que vociferan, 155.000 veces al día, el enfrentamiento a los cuatro vientos, tienen que asumir los riesgos de cárcel, golpes, heridas leves, graves o mortales, en lugar de todos aquellos que lideran y propagan el alboroto del gallinero y la confrontación contra los lobos, con absoluta desigualdad de fuerzas en el campo y la ciudad?, pregunta alguien en el bar.
Oiga, no seamos cínicos, que algunos de ellos hace más de dos años que están en la cárcel, contesta la sobrina de la peluquera.
¿No será por falta de una estrategia inteligente y pragmática, que sepa calcular bien con qué fuerzas cuenta cada uno, y no ande esperando siempre el milagro de la gran ayuda extranjera que no llega, como sucedió durante y a finales de la guerra civil?, responde el politólogo del barrio.
Un río desbordado de sediciosos baja por las montañas, advierte la cuñada del dentista.
Habrá que comprarse un flotador de otoño, añade la vecina taxista.
Parece que hayamos vuelto a la retórica de los siglos XIX-XX, indica el poeta romántico del barrio: unos, al matirologio por la unidad sagrada de la patria; y los otros, al matirologio por la independencia soñada de la patria.
Decía un clásico chino: "No declares las guerras que no puedes ganar", apunta la vidente.
Por lo menos, no seas tan pardillo y las declares a pecho descubierto, a lo loco, chuleando al novio de mi madre, que practica el tiro al blanco, o al primo de Zumosol, que va en botella o tetrabrik, ¿no?, apunta la hija de la bibliotecaria.
Como escribía Kafka, el peor pecado de los hombres es la impaciencia, cita el periodista en paro.
La paciencia tiene un límite, decía otro clásico, cita la nieta del anarquista.
¡Marchando, una Estrella y una de patatas bravas, no violentas de picante!, ¡de pimienta comestible, no me interpreten mal, que ya tengo bastante con mis gases!, exclama la dueña del bar.
¡Oiga, esto es la contradicción gastronómica de las patatas bravas!, replica el humorista.
Sí, hijo, sí, hay que adaptarse al lenguaje y a la pimienta de los tiempos, contesta la dueña del bar.


2 comentarios:

el chef vanguardista dijo...

RECETA
Hacer salsa brava casera para las patatas bravas, receta fácil(unos 300 gr de salsa):
2 cucharadas de postre de pimentón (puedes poner las dos picantes, las dos dulces o bien una de cada, a tu gusto. Pero, atención: si pones mucho pimentón o pimienta, la patata, en lugar de brava, puede salir explosiva e irritante).
1 cebolla mediana.
250 gr de agua.
20 gr de harina.
2 cucharadas de aceite de oliva.
1/2 pastilla de caldo de carne concentrado.
1 diente de ajo.
Sal.
Puedes añadir también un huevo escalfado, butifarra y setas del campo, si en este plato, la patata brava, más que acompañada, es acompañante.

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Ferran Aisa Pàmpols
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Albert Lazaro Tinaut
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Maria Amparo Gonzalez Urtusuáztegui
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