miércoles, 13 de mayo de 2026

EL CANTANTE POSEÍDO

 Foto: J.X. 


Un día, mi amigo el cantante,

me confesó que tenía, muy adentro,

un pequeño diablo,

un ser endemoniado,

al cual había matado

a fuerza de sacrificios.

(No contaba, jamás,

a qué sacrificios

se refería.)


De vez en cuando, sin embargo,

este ser demoníaco,

muerto a manos de él

y sepultado dentro de sí,

resucitaba,

por obra y gracia del azar,

y le obligaba a hacer

fechorías de higo en rama”,

como él lo llamaba, poetizando

los avatares de la piel.


En realidad, se trataba

de enamoramientos breves,

o de seducciones efímeras,

que él consideraba

que lo ensuciaban por dentro,

poseyéndolo en cuerpo y alma,

devorándolo,

con el objetivo de alimentar

a ese ser endemoniado

y mantenerlo, dentro, resucitado.


Por mucho que se lavara,

enjabonándose,

frotándose de arriba a bajo,

decía que se sentía sucio.

Sucio, embrutecido,

de la cabeza

a la cintura,

del corazón a los pies,

y, descendiendo,

bajando, bajando,

de los pies

al alma,

y del alma

al vacío.


No hay comentarios: