lunes, 9 de septiembre de 2019

UNA PREGUNTA, Y SE HIZO EL CAOS



Una pregunta: Cuando un pispa, un carterista o un navajero, van por la calle comiendo un bocadillo (hoy me he cruzado con uno que conozco de vista), ¿son capaces aún de robarte el móvil, la cartera o el bolso?, pregunta en el bar un vecino nuevo.
Usted vaya preguntando, preguntando, y luego me lo cuenta, advierte la vidente del barrio.
Que no sea un independentista quien le robe la cartera, replica la cuñada del dentista.
¿Cómo dice?, ¿un catalanista robando carteras? ¿No se habrá confundido de nacionalidad y se refiere a algunos del PP de Madrid?, contesta la sobrina de la peluquera.
¡Y los Pujol, qué!, exclama la vecina taxista.
En mi frase, la expresión "robar la cartera" tiene un sentido figurado, de tomadura de pelo, explica la cuñada del dentista.
Ya estamos en vísperas del 11/9, y esto se está caldeando, apunta la nieta del anarquista.
Si seguimos así, acabaremos cenando en Waterloo, apunta la hermana del informático.
Hay fiestas familiares que, con el tiempo, se vuelven fiestas agresivas, conflictivas, como ocurre en mi casa en Navidad cuando viene el novio de mi madre, bromea la hija de la bibliotecaria.
Yo me iré unos días al Parc de Collserola, a resistir en el bosque con los jabalíes, anuncia el humorista.
Nada mejor que la compañía de los animales de verdad cuando el hombre se comporta como un animal falso, brutal, sentencia el poeta romántico del barrio.
¡Marchando, una de jamón del país y copa de cava!, grita la dueña del bar.


No hay comentarios: