domingo, 20 de septiembre de 2009

NUEVAS FORMAS DE ARTE Y POESÍA, II

Duchamp, L.H.O.O.Q.





















"Breviario de podredumbre", diría Cioran, el filósofo. El arte, como objeto cotizado en el mercado y, por tanto, codiciado, exhibido y vuelto a cotizar, no iba a ser ajeno a esta podredumbre. El arte no ha querido ser menos, y ahí está, trabajando con animales muertos, la mano del artista clavada en el piano (el escultor Jordi Benito), cadáveres humanos, pieles muertas en formol, sangre y "merda d'artista", como aquella obra-lata de Piero Manzoni de los años sesenta. Por lo menos, él fue precursor y visionario de esta podredumbre tan cotizada en el mercado. Citaremos un fragmento de la web del artista Piero Manzoni, el autor de "Merda d'artista" (en cuatro cajitas precintadas y en cuatro idiomas, italiano, francés, inglés y alemán - también en catalán traduciríamos del italiano literalmente como "Merda d'artista"):

El cuerpo mágico del artista
(Fragmento)


El 12 de agosto de 1961, en ocasión de una exposición en la Galleria Pescetto, de Albisola Marina, Piero Manzoni presentó por primera vez en público las cajitas de "Merda d’artista" ("contenido neto 30 gramos, conservada al natural, producida y enlatada en el mayo de 1961").
El precio establecido por el artista por las 90 cajitas (rigurosamente numeradas) correspondía al valor corriente del oro.
Las cajitas de Manzoni tienen numerosos precedentes en el arte del Novecientos, desde el urinario de Duchamp ("Fontaine", 1917) hasta las coprolalias surrealistas. Salvador Dalí, Georges Bataille y antes que nada Alfred Jarry con "Ubu Roi" (1896) habían dado dignidad literaria a la palabra "mierda". La asociación entre analidad y obra de arte (y entre oro y heces) es un tema recurrente en la la literatura psicoanalítica que Manzoni puede haber recibido por la lectura de Jung.

La novedad de Manzoni está en haber conexionado estas sugestiones a una reflexión sobre la función del artista frente a la autoreferencialidad de la obra de arte.
(...)
El mismo cuerpo del artista se ofrece al público como una obra de arte, y los vestigios del cuerpo se convierten en reliquias.

Así nace la "Mierda de artista" (vendida a peso de oro), el "Aliento de artista" ("Fiato d'artista", las globos inflados por el aliento vital del autor) y el proyecto de la "Sangre de artista" ("Sangue d'artista").

El público protagonista: la Consumición (consumación) del arte
(...)

El 21 de junio de 1960, en el curso de la performance "Consumación del arte dinámica del devorar público el arte" ("Consumazione dell'arte dinamica del pubblico divorare l'arte"), Piero Manzoni imprime la huella de su pulgar sobre algunos huevos duros ofreciéndolos al público para comer. A través del huevo – reliquia consagrada por el contacto con el cuerpo del artista-, el público participa del arte, entra en comunión con la misma fisicidad (mágica, heroica) del artista.

Esculturas vivientes y Bases mágicas
Al año siguiente, 1961, en la galería La Tartaruga de Roma, Manzoni sancionó la transformación del público en obra de arte firmando las "
Esculturas vivientes": modelos y personas del público autografiadas por el artista y acompañadas por un atestado de autenticidad.
Sobre cada uno de ellos Manzoni puso un timbre: rojo, si la persona era por entero una obra de arte...; amarillo, si el mismo status estaba limitado a ciertas partes del cuerpo; verde, si vinculado a particulares actividades, como el dormir o el caminar; púrpura, si la artisticidad del cuerpo hubiese sido comprada.
La
Base mágica propone de nuevo y automatiza el gesto artístico que convierte en arte al espectador de la obra: quienquiera que suba sobre el pedestal mágico tiene que ser considerado, durante el tiempo que se queda allí, como una obra de arte. El último vínculo, el temporal, es quitado de la Base del mundo: el pedestal, volcado, sostiene al mundo entero.
Ahora todo es una obra de arte.
................

O como decía Joan Brossa: "El pedestal són les sabates". La poesía no cotiza, y se mueve en un ámbito mucho más tranquilo y pacífico (casi de ultratumba) en cuanto al valor de mercado (no estamos hablando de poetas y sus rencillas de variada especie, no por menesterosas y ego/poemáticas menos divertidas). En arte desaparece el canon, todo vale y la jerarquía es de precios: la establecen los subasteros del arte al dar al objeto artístico un valor de mercado al alza. En poesía, por el contrario, al no ser reclamada por el mercado, permanece el canon de la belleza literaria, de la forma y el contenido. Permanece el poeta como sobreviviente, y de vez en cuando, pero muy de vez en cuando, le toca en la lotería un premio Nobel: no nos engañemos, lo hacen para disimular y hacer ver que también los poetas pueden ser ricos y "reinas por un día".

El suplente del cronista

4 comentarios:

MCM dijo...

La poesía vive en su apartado sin entrar en el juego del mercado, es cierto. Los que intentan de algún modo conquistar o adquirir unas pequeñas migajas del pastel del poder mediático son los poetas. hay una feria de las vanidades que son las invitaciones a festivales, el intercambio de favores y otras minucias que llevan a enemistades profundas y a bovadas sin cuento.
La poesía es la pariente pobre del arte y a mucha honra, diría yo.
Ya está bien de tanto capitalismo artístico y de tanto arte complaciente con el cliente.No hay más que ver la arquitectura que se hace en el mundo, y en Barcelona, para darse cuenta de que está alejada sin remedio de la gente, del bien común, de la búsqueda de una manera de vivir más adecuada a las personas y más alejada del espectáculo gratuito. Y la plástica anda por similares derroteros. En fin, ya lo decía Quevedo aquello de poderoso caballero es don dinero

MCM dijo...

Bobadas se escriben las dos con B, ha sido un error de teclado. Perdón

Julie Hermoso dijo...

El arte está fuera del marco.

Ulises dijo...

Como dice MCM, también opino que ya está bien de tantas "bobadas sin cuento" en la feria de las vanidades: si por lo menos contaran algo...
El arte, dice Julie Hermoso, está fuera del marco: fuera del marco económico, social, podríamos añadir. El arte auténtico siempre será subversivo, desgarrador de las buenas maneras estéticas y rentables.

La adolescente anarquista