jueves, 2 de abril de 2009

TANGO LONDINENSE DEL G-20






















Dicen los vecinos del barrio, reunidos en el bar "Buenos Días", que ellos "pasan" de lo que digan los representantes de los veinte países más INDUSTRIALIZADOS del mundo, sentados en los veinte sitiales diseñados por Walter Scott (más dos taburetes para España y Holanda, situados junto a la puerta, entrando a mano derecha).

Ya saben, dicen, que les afectará lo que decidan esos 20 sabios sobre el más allá gestionado desde el más acá, determinando los destinos de los mil y un países restantes del orbe...
Pero, de todos modos, insisten en que ellos, los vecinos del barrio, prefieren "pasar" de lo que digan esos 20 (y pico). Eso sí, lamentan la uniformidad, la misma constancia y contundencia de las represiones policiales en los países ricos y en los países menos ricos y en los países pobres y en los países más pobres (en esto no hay tanta diversidad, no hay tantas diferencias sustanciales como en el poder adquisitivo, apunta otro cliente del bar).

En fin, que prefieren cantar los tangos de Carlos Gardel, tan querido en Barcelona en los años 20 del Siglo XX (también con números redondos).

Antes de salir del bar, un chico me da este folleto:

LETRA DEL TANGO LONDINENSE DEL "G-20":

Al G-8 (formado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Rusia), se le agregaron estos once países:

Arabia Saudí,
Argentina,
Australia,
Brasil,
China,
India,
Indonesia,
México,
República de Corea,
Sudáfrica y
Turquía.

Más un representante de la
Unión Europea= 20, los 20 magníficos.

Desde hace 2 cumbres se invita a España y Holanda a las Cumbres ¿Borrascosas? (como ayudantes honoríficos de los 20 magníficos). No obstante, ambas quedaban ya representadas por el miembro anterior de la UE.

El cronista del barrio

3 comentarios:

Ana B. dijo...

Ojo con Gardel, cantaba divino pero sus afinidades católiconacionalistas ya no se pueden negar

Ulises dijo...

Tiene razón Ana B., pero "El cronista del barrio" creo que no hace referencia a la vida privada y política de Carlos Gardel, sino a la relación sentimental y artística que mantuvo con Barcelona, y a su sintonía con la voz de los barrios populares.
De todos modos, está bien que no mitifiquemos a nadie, tampoco a Gardel.

Nadal dijo...

Estos señores,con nuestra tolerancia,
son los que han permitido y colaborado con los verdaderamente poderosos en la explotación y malversación de personas y bienes.
Estos señores,con nuestra tolerancia,
son los que pretenden solucionar la
dramatica situación que ellos mismos
han facilitado.Es imposible sustituirles pero es imprescindible
descubrir las verdades entre tantas
mentiras y presionar para que trabajen para el bien común.Al fin y al cabo no son más que mercenarios y nosotros si no tenemos la riqueza,somos toda la humanidad,salvo raras escepciones.
Exponer publicamente la verdad es
el primer paso,es recuperar la palabra,es trabajo literario para todos sin escepción.Y es urgente y
muy importante,si no lo coseguimos
también necesitaremos la palabra,
aunque seran palabras de consuelo.