miércoles, 27 de octubre de 2021

EL MISTERIO DE VIVIR

 Foto: J.X.

No sabremos nunca si murió de tristeza y de arrepentimiento por haber amado demasiado, o por no amar bastante.

Los amigos mejor informados opinan que, en un principio, en su juventud, amó demasiado a quien lo abandonó, y que después, con los años, no amó lo suficiente a quien lo arriesgó todo por él y le quiso el resto de su vida, hasta el sacrificio.

Acaso tampoco él tenga toda la culpa, sino la maldita vida y la maldita muerte, o, dicho de un modo más poético, el misterio de vivir, que destroza a su antojo a los seres vivientes como él, extraviados del mundo que avanzan y retroceden por cuevas y laberintos.

Perdidos, tristes, sin amparo, sangrando más de la cuenta desde el principio.

De la infancia a la vejez, de la inocencia a la culpa y a veces el remordimiento, del amor al odio, de la razón humanitaria al crimen político, del sueño a la locura.

Es la vida, nada más.

Hay heridas tan abiertas y profundas en la memoria que se ramifican por todo el cuerpo, alcanzan el corazón y llegan hasta el alma. Solo la muerte podrá cerrarla.

Maldita vida, maldita muerte.




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