jueves, 12 de septiembre de 2019

"RESISTIRÉ", CANTABA EL DÚO DINÁMICO



De todos modos, pese a la reducción de manifestantes -según la guardia urbana un 40 % menos este año, unos 600.000, en lugar de 1.000.000 en 2018-, la voluntad catalanista (no sólo independentista, puesto que hay catalanistas que van cada año a la manifestación y son partidarios de una estructura federal estatal libremente acordada y votada por las partes, es decir, por cada nacionalidad del territorio), la voluntad catalanista, digo, se mantiene y resiste la crisis de unidad de los partidos, comenta alguien en el bar.
Así pues, habrá que seguir "conllevando" el problema, advierte la cuñada del dentista.
Hasta que se encuentre una solución política que esté a la altura del siglo XXI, y no a la del siglo XIX, replica el politólogo del barrio.
Cuidado, que no nos despeñemos de las alturas mientras ascendemos a la cima, advierte la vidente.
O que no sea otro "farol", ¡y luego todos a correr a Waterloo!, replica el vecino taxista.
"El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra", cita el periodista en paro.
Por favor, no seamos derrotistas. Basta de faroles, sí, pero ¡seamos dialogantes de una vez y escuchémonos de verdad!, indica la sobrina de la peluquera.
Pues mi madre tropieza siempre con el mismo tocho de novio, aunque éste sea otro, rubio o moreno, pero siempre igual de tocho, bromea la hija de la bibliotecaria.
¿Qué tal fue la venta de bocadillos y cervezas?, pregunta el humorista a la dueña del bar.
Regular, bajó gente a Ciutat Vella, pero menos, y además la gran manifestación se hizo lejos de aquí. Pero, bueno, no podemos quejarnos, contesta la dueña del bar.
También los otros barrios tienen derecho a vender bocadillos y cervezas, ¿o no?, apunta la nieta del anarquista.
Vale, vale, que no corra la sangre al río y haya paz poética, interviene el poeta romántico del barrio.
¡Ni la cerveza, que no corra al río!, exclama la hermana del informático.


No hay comentarios: