viernes, 3 de agosto de 2018

"VENCER NO ES CONVENCER", Y UNA OPERACIÓN QUÁNTICA

Viñetas: EL Lazarillo de Tormes, dibujado por Vicente Segrelles
Vuelven de nuevo las viejas esencias autoritarias, dando palos de ciego como en El lazarillo de Tormes, lee en el móvil la sobrina de la peluquera.
Imposición, fuerza. Siempre vencer, no convencer, hablar, entenderse, dice una desconocida en el bar.
No, esto no, ¡uf, hablar, para qué!, esto es una pérdida de tiempo cuando uno ya tiene la verdad, replica la cuñada del dentista.
Podréis vencer, arrollar, golpear, pero no convencer, decía mi abuelo, apunta la nieta del anarquista.
"Vencer no es convencer", ya lo decía Miguel de Unamuno, recuerda el politólogo del barrio.
Sí, lo más difícil y democrático es dialogar e intentar convencer hablando, como hacían Sócrates y Platón, indica el poeta romántico.
No dialogar, no hablar, es el gran fracaso bíblico de la humanidad hablante, siempre arrojando piedras de la Torre de Babel a la cabeza de los otros, comenta el periodista en paro.
Mejor las palabras libres y abiertas que las piedras lapidarias que lapidan y matan a pedradas, dice el humorista, haciendo un juego de palabras.
¡Pido la palabra y la libertad de expresión!, exclama la sobrina de la peluquera.
¡La imaginación y las palabras de las mujeres libres al poder!, exclaman la hija de la bibliotecaria y la vidente del barrio.
¡No más cárcel ni persecuciones por asuntos políticos!, exclama la desconocida.
¡Esto es desacato!, advierte la fiscal del barrio, que no es fiscal, sino vecina que fiscaliza por tiendas, bares y portales, aclara la hermana del informático, por si acaso.
Informan los medios sobre la paradoja de una operación quántica en el espacio-tiempo hispánico, donde sumar es paralelamente restar, y como muestra un ejemplo: PP y Ciudadanos se hallan abducidos por una operación quántica, que no acaban de comprender: resulta que sumar 1 (Casado) + 1 (Rivera) = es igual a menos. Es decir, resta y no suma, explica el científico en paro del barrio.
Es lo que tienen las operaciones quánticas con líneas paralelas, advierte la vidente del barrio, haciéndose un poco de lío, aunque, en lo fundamental, se le entiende todo. 
Utopía, sueños, ilusiones, esperanza..., ¡cuidado, otro palo de ciego del Yeti!, advierte el humorista.
¡Una cerveza de barril y otra de palabras, digo, de patatas fritas!, anuncia la dueña del bar.


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