viernes, 8 de enero de 2010

YA TENEMOS ESTATUT EN EL BARRIO, O EL HUEVO LARGAMENTE EMPOLLADO

Fotografía: Matilda Sagan, Mona de pascua con pollito real






















Dicen que en el barrio ya tenemos Estatut (otros dicen Estatuto). Se trata de un Estatut vecinal que nos permitirá ser más autónomos y organizarnos mejor en las comunidades de vecinos y en tiendas, bares, calles y colegios.

Sin embargo, uno de los habituales opositores, que siempre se molesta cuando se habla bien de la selección española de fútbol, ya advierte que ese Estatut no resolverá los problemas del barrio, la falta de organización, todo el caos vecinal que viene de fuera y de dentro mismo, sobre todo en algunas calles y comunidades.
Le responden que no es bueno ser tan pesimista, tan agorero, y más teniendo en cuenta que dicho Estatut no se ha aplicado aún.

Pero él contesta, más airado, que eso del Estatut es el cuento de nunca acabar, que todo es una conjura supranacional, ahora pongo esto, ahora quito aquello, que ya todo está pactado de antemano y hacen ver que lo discuten, que lo van a corregir..., ya veremos, que si una coma, que si una palabra o una denominación o frase a substituir, ya veremos...
Y todos tan contentos, ya que lo único que buscan es la queja constante y distraernos: que no seamos responsables de lo que sucede en nuestra comunidad, en nuestro barrio, y nos sintamos así insatisfechos todos los días y echemos la culpa a los demás de nuestros errores, a los que están más allá, pero no a las actuales fuerzas vivas que han programado y redactado dicho Estatut:
como ocurre entre los padres y los hijos, sin independecia no hay nunca una responsabilidad clara, total, de la situación -sigue diciendo-, la autonomía siempre nos permitirá quejarnos, y así nos distraerán de los verdaderos problemas del vecindario, de los hechos de la vida cotidiana, como la vivienda, el trabajo, la sanidad, la violencia, etc., -exclama al final de su discurso.
Esta vez por poco no llegan a las manos, pero el dueño del bar pide serenidad y les dice, señores, que haya paz, marchando otra copa, y se van calmando los ánimos de los clientes.

Otro cliente, al que llaman el aguafiestas del barrio, interviene diciendo que siempre están igual mañana y tarde, discutiendo que si autonomía o independencia, que si esto o aquello, pero lo que realmente importa, por ejemplo, es saber si las prestaciones del paro seguirán teniendo fecha de caducidad como hasta ahora. O si la policía atenderá mejor a las necesidades del barrio, a sus habitantes. Le responden que es un materialista, pero que tiene razón en lo de la inseguridad en el barrio, y le invitan a otra cerveza.
Mientras tanto, más allá, el Tribunal Constitucional está a punto de cascar el huevo después de haberlo empollado* durante tres años, dicen algunos al salir del bar. Esperemos que el pollito no salga muerto de frío de tanto esperar. ¿O no será eso precisamente lo que se pretendía?, dice otro al final, antes de despedirse.

*Nota. Empollar: Calentar el ave los huevos, poniéndose sobre ellos para sacar pollos.

El suplente del cronista

8 comentarios:

AT dijo...

Un canario precioso, real, de vida breve y eterno a la vez. Más noble y autosuficiente que otros animales. Independiente.

Ulises dijo...

Lo importante es festejar las cosas, lo que sea. Una victoria deportiva, política, la presidencia española europea, la presidencia europea no española, el Estatut, la Navidad, los Reyes, y dejar a un lado los problemas reales. Si hubiéramos de tener siempre en cuenta a la realidad, seríamos unos cenizos y nunca podríamos celebrar las fiestas. Desde aquí propongo un brindis por la Presidencia Española de la Unidad Europea de todos los Países Europeos.
¿Suiza y Andorra ya forman parte de la Gran Comunidad de Estados Europeos? Pregunto, no quiero aguar la fiesta.

El festivalero

Ulises dijo...

Es lo que quieren. Que trabajemos para ellos y tenernos aterrados en una habitación de casa, mirando la tv o el ordenador.

El espía anarquista

Ulises dijo...

Sólo hay un trabajo seguro, con futuro, mientras las cosas continúen así: afiliarse a un partido político e intentar hacer carrera dentro del mismo. Hay que ser de una secta política, en el gobierno o en la oposición. Por muy mal que te vayan las cosas, siempre habrá dinero del presupuesto para tus gastos, seguro.

Una madre preocupada por el futuro

Ulises dijo...

Si todo lo que la clase política europea destina a fiestas y celebraciones nacionales, internacionales, autonómicas, municipales, etc., con cientos de políticos, secretarios, guardaespaldas y otros funcionarios yendo de un país a otro a celebrar no sabemos bien qué, ¿no sería posible crear más servicios sociales subvencionados y menos paro? ¿Tanto hay que trabajar y gastar para mantener a los que nos administran haciendo subir el paro, las hipotecas y la inseguridad? Si por lo menos nos dejaran trabajar tranquilos. Y ahora las bombas, los escaneos, las aerolíneas que estafan al usuario... Viajar se ha vuelto un milagro medieval.

El viajero que no se mueve

Ulises dijo...

¿Por qué hay tantos presidentes, vicepresidentes, ministros, secretarios de estado, etc., etc.,?
Elemental, querido Watson:Para que nadie sea responsable de nada. Cuantos más nombres, menos responsabilidad. Obama se ha hecho responsabale de los errores por la posibilidad de atentado. Muy bien. Europa es otro mundo, más viejo y más pícaro.

Residente en Europa

Ulises dijo...

Obama se ha hecho responsable, pero allá tampoco dimite nadie, me parece. Además, acaba de decir que estamos en guerra y nadie hace una crítica de sus palabras. ¿Y la paz? No, mejor un escaneo y a fomentar otra industria. Palabras, palabras, palabras...

Una europea

Nadal dijo...

Interesante el debate que proponen, el residente y la europea:"para que nadie sea responsable de nada", "pero allá tampoco dimite nadie".
El poder compartido y por representación es la formula democrática más viable, pero si los ciudadanos no estamos alerta, las responsabilidades se diluyen hasta desaparecer.
Aunque los políticos nos quieren hacer creer que nuestra voluntad solo se manifiesta en las urnas, son las críticas y manifestaciones civiles las que orientan sus programas de gobierno.
Y si no queremos ser "idiotas"(el que solo se ocupa de sus intereses privados), no debemos ceder en la crítica y la denuncia, y hacer aflorar a la luz, los entresijos turbios de la vida publica.