domingo, 16 de septiembre de 2012

VIAJE AL OTRO LADO DEL FUTURO


Si hubiera una catástrofe final, con grandes explosiones e incendios, sin duda desaparecerían quemados todos los libros impresos, todos los libros y periódicos de papel, y no quedaría nada escrito sobre la tierra. También se habrían quemado todos los ordenadores, es cierto, pero si hubiera algún superviviente y creara un red eléctrica y pudiera construir un ordenador para conectarlo a esa red, ¿podrían quizá ser recuperados todos los libros digitales del pasado, todas las imágenes, todos los sonidos y la música, es decir, toda la información que se ha ido publicando a través de Internet y que ha desaparecido quemada?

2 comentarios:

el suplente del cronista dijo...

Luis Nadal, Inma Arrabal Cano, Lurdes Fidalgo y 2 personas más les gusta esto.

Luis Nadal: El problema es real y no tiene porque ser tan apocalíptico (o sí). En los últimos tiempos, la mayor parte de la información se ha almacenado en la red, y aunque no seamos conscientes, ello requiere un gran gasto de energía. La actual crisis financiera nos distrae de la crisis energética, tomándola como un elemento más que influye en ella pero es una crisis con naturaleza propia y que se dirige a su colapso. Cuando ello suceda, cambiarán muchas cosas y entre ellas, la viabilidad de la red y con ello el futuro de toda la información almacenada.

A.T.: Creo, Luis, que sería mejor ahorrar energía en el campo bélico y otras estupideces humanas, y no en la red que permite la comunicación entre millones de personas (dejando a un lado las estupideces de la red, que también las tiene en gran cantidad).

el suplente del cronista dijo...

Luis Nadal: Tienes toda la razón, la red es algo muy importante que está cambiando el mundo y solo hemos empezado. Como pasa con la salud, no nos damos bastante cuenta de su valor hasta que nos falta.

Luis Nadal: Haciendo un poco de ficción podemos imaginar que en un próximo futuro con recursos escasos, muchos servicios y bienes que hoy son habituales, pasen a ser elitistas y de uso exclusivo de la clase dominante. En tal contexto, la única manera de poder acceder a ellos sería compartiéndolos entre un determinado numero de personas, y tal opción enriquecería las relaciones humanas con un contacto más directo que en parte se ha ido perdiendo con las nuevas tecnologías. También nos daría la conciencia del verdadero valor de las cosas, haciéndonos responsables para evitar el despilfarro y banalidad, tan habituales en la actualidad...

A.T.: Sí, al final tendremos que recurrir otra vez a las reuniones clandestinas y a los mensaje cifrados para evitar se vistos y oídos por el Gran Hermano.