jueves, 17 de febrero de 2011

CAFÉ, CERVEZA, INTERNET Y DIÁLOGOS EN EL BAR

Fotografía: Janet Xirgu, El mundo clásico y las moscas


















Dice la sobrina de la peluquera que ha leído este graffiti en una pared del barrio: Ayer no, hoy sí y mañana ya veremos con las centrales nucleares y otros cuernos.
Cuando no un folleto, un graffiti, comenta la dueña del bar, que olvidó cerrar la TV ayer, día del apagón contestario, añade.
Ud. siempre tan solidaria y resplandeciente con las nuevas energías, exclama el humorista del barrio, que hoy anda cojo por la humedad.
Mientras tanto, sube el recibo de la luz, la electricidad vuela al cielo, ya está bien de demagogias con la luz. Por cierto, hablando de vuelos, ya nadie habla de los controladores aéreos, dice la madre de la hija okupa.
Dejémonos de controladores, ahora son más noticia las revoluciones, las manifestaciones pacíficas de los jóvenes internautas en los países árabes, apunta la hermana del informático.
Cierto. Los gobiernos occidentales estás perplejos y no saben cómo desembarazarse de muchos de esos dictadores que hasta hace poco eran sus aliados, ¿no? ¿Sarkozy, Obama, Merkel, no han sido aliados de Mubarak durante todos estos años?, pregunta la dueña del bar. 
Todos hemos tenido amistades peligrosas, y algunas han durado demasiado, es verdad. Pero lo importante ahora es que esos países se democraticen, responde la hermana del informático.
Y que los poeta puedan publicar libremente sus poemas, comenta el poeta romántico del barrio.
Ud. siempre tan solidario y resplandeciente con las nuevas energías, dice el humorista y pide una cerveza.
Energías sostenibles, sí, pero también poesía sostenible, renovable, añade burlona la nieta del anarquista al salir a fumar.
Lo dicho: hay nuevas revoluciones pacíficas gracias a las nuevas tecnologías que convocan a la gente a manifestarse, a no tener miedo y ser libres, reitera la hermana del informático. 
Esperemos que no haya más muertos y que todo se desarrolle de manera pacífica, y no como en Irak o Afganistán, donde aún hay guerra, ¿no?, pregunta la dueña del bar al servir otro cortado.
Y que todos podamos publicar nuestros poemas, sin cortapisas de ningún tipo, añade el poeta romántico antes de estornudar tres veces y media (reprimido el último estornudo).
Jesús y salud! A su discurso o estornudo final le ha faltado tonalidad o rima, apunta, burlón, el humorista del barrio al dejar el vaso de cerveza en el mostrador.
Gracias, responde el poeta romántico, creo que Aristófanes también tenía hipo y estornudaba en El Banquete platónico, concluye nuestro poeta, serio, irritado y eruditamente.

El suplente del cronista

2 comentarios:

Anónimo dijo...

la energía nuclear es barata, práctica y segura. Eso sí, que la instalen en casa del vecino y que de paso le hagan un agujerito en el jardín para guardar los residuos

Anónimo dijo...

Me parece bien que Vandellós produzca 1/3 de la energía eléctrica de Catalunya, mientras se quede ahí...

Interesada