domingo, 14 de marzo de 2010

DISCUSIÓN EN EL RAVAL





















Ayer por la tarde en el Raval, en la calle de las tiendas de moda, Riera Baixa Street, dos vecinos discutían sobre la falta de agua y electricidad en muchos pueblos de Catalunya a causa de la nieve.
"Responsabilidad política", decía uno.
"Responsabilidad empresarial, de Red Eléctrica, de Endesa", decía el otro.
"Responsabilidad política y responsabilidad empresarial", decía el de más allá.
Y ahora interviene otra vecina: "¿Y los meteorólogos, los alcaldes, la sal, Francia, la policía, los bomberos y aquel tendero que no me quería vender una bombona de butano?".
Los cuatro entran discutiendo en un bar, donde algunos ya hablan apasionadamente de la eliminatoria del Real Madrid en la Copa de Europa.

Un poco más arriba, en la calle Joaquim Costa (antes, calle de Ponent, donde creció Terenci Moix), hay una librería anarquista en cuyo escaparate se muestra una bomba de ficción, la famosa Orsini, dentro de una caja, por si alguien la quiere comprar y tener de recuerdo. Es la misma marca, Orsini, de las dos bombas (una dicen que no estalló) que fueron arrojadas en el Liceu de Barcelona, en 1893, durante el segundo acto de la ópera Guillermo Tell, de Rossini.
Aquella época en que el promedio de vida de los trabajadores era de 24 años (como indica Lluís Permanyer / " La Vanguardia ", 10 de marzo).

En esta librería también podemos encontrar narrativa y poesía: destacan los volúmenes del poeta anarquista Jesús Lizano.

Últimas noticias: Vallvidrera también quiere la independencia. Independizarse de la metrópolis centralista de Barcelona, según el resultado del referéndum celebrado el sábado.

El suplente del Cronista

2 comentarios:

Ulises dijo...

Todos en la nieve y sin luz, casi desnudos. Pero, ¿en el Palau de la Generalitat nunca falta la electricidad? ¿También a ellos les incrementan el recibo de la luz, o tienen algún descuento por los servicios prestados?

Lampista nihilista

Nadal dijo...

Políticos, altos directivos, grandes empresas, financieros, traficantes, mafiosos y toda especie pringada por el poder, ya no pueden disimular el tufillo de su podredumbre, y las desgraciadas víctimas de sus nobles labores, nos sumimos en la desafección más desesperada.
Esta mañana, comentaba a una compañera de café, que esta desafección, como la que ayer se vio en Francia, va a cambiar el paradigma, porque se hace evidente que ya no engañan a nadie. Me ha respondido que no, que al sistema no lo cambia nada.
Supongo que los dos tenemos razón, las cosas canviarán pero no se solucionarán.
Pero las comunicaciones, como ésta, anónimas entre anónimos ciudadanos, abrén las puertas a una gestión popular que puede hacer movilizaciones masivas y ubicuas, cuya trascendencia, hoy ignoramos.
Pueden ser ilusiones, pero algo está pasando...