jueves, 17 de septiembre de 2009

LA CONFESIÓN

Édouard Pignon, Catalane sur fond bleu (1953)





















la vanguardia.es
LA CONFESIÓN DE FÈLIX MILLET
Millet justifica los pagos en negro a que son un hecho habitual en la farándula
"He de reconocer que me he equivocado gravemente"
La intención, "expresar mi arrepentimiento, ayudar a la investigación y reparar el daño"

"La Fundación abonó obras en inmuebles de mi propiedad por 1,3 millones"
El Palau se hizo cargo de gastos en viajes particulares por 500.000 euros
Tanto Millet como Montull cobraron sin justificar a través de sociedades propias

17/09/2009
A la atención del Ilustrísimo Sr. Juli Solaz, Juzgado de Instrucción 30 Barcelona
(Fragmento)


(...) Aunque este procedimiento penal aun se encuentra en situación de secreto sumarial y, por lo tanto, no he podido saber qué hechos se me atribuyen (ni tampoco he podido conocer ninguna cifra por parte de la nueva dirección del Palau, que aun no me ha trasladado el Informe de Auditoría que está elaborando), durante las últimas semanas he tenido ocasión de reflexionar profundamente sobre mi gestión al frente del Palau de la Música los últimos 30 años. He de reconocer que me he equivocado gravemente con determinados comportamientos que seguidamente explicaré con detalle. Esta explicación tiene la intención de expresar mi arrepentimiento, de ayudar a la investigación judicial y de reparar así, en la medida de mis posibilidades, el daño ocasionado al Palau. Es también mi forma de pedir perdón públicamente a la sociedad. Empezaré mi confesión explicando las tres conductas que, según creo, tienen más entidad, de todas las que he cometido; pero lo primero de todo es esclarecer que de estos hechos que ahora expondré nadie sabía nada de nada, excepto Jordi Montull, Director Administrativo del Palau y mi mano derecha desde hace muchos años que trabajamos juntos al frente del Palau. El resto de directivos, y nuestras hijas y esposas respectivas, no sabían absolutamente nada, se limitaban a seguir nuestras instrucciones.

Primera irregularidad
Durante los años 2007, 2008 y 2009 hice que la Fundación abonara el importe de obras y reformas hechas a inmuebles propiedad de mi familia, ubicados en la Ametlla y en Barcelona. El importe total de estas facturas sube a 1.300.000 euros. Los proveedores que presentaron y cobraron estas facturas al Palau no podían sospechar ninguna irregularidad, ya que Jordi Montull les dijo que el Palau me debía dinero por remuneraciones acreditadas, y por motivos fiscales míos me interesaba hacerlo de esta manera.

Segunda irregularidad
De una forma similar a la anterior, los últimos años decidimos que el Palau se hiciera cargo de los gastos ocasionados con motivo de una serie de viajes particulares de las familias Millet y Montull. Calculamos que el importe total de estos viajes puede llegar a los 500.000 euros. Normalmente iban los dos matrimonios solos, pero en alguna ocasión también se añadieron nuestras familias enteras, que naturalmente creían que era una invitación de sus padres. Jordi le dijo a la Agencia de Viajes, la habitual del Palau, que pasara las facturas sin especificar ni personas ni destinos y conjuntamente con los viajes propios del Palau, haciéndole saber que eran una especie de remuneraciones en especie a favor de los altos cargos directivos, pero que por cuestiones fiscales era mejor no especificar nombres.

Tercera irregularidad
Un día antes de producirse el registro judicial, compré en nombre del Orfeó y delante de Notario un local que era propiedad de una sociedad mía (80%) y de Jordi Montull (20%), obteniendo unas ganancias económicas aproximadas de 1.500.000 euros En el año 2005, a través de una sociedad, Jordi Montull y yo compramos un local cerca del Palau pensando que podría ser un buen negocio. Tuvimos un coste de unos 1.500.000 euros. Cuatro años después, a raíz de la transformación urbanística producida alrededor del Palau, el local se revalorizó mucho. Disponíamos de valoraciones verbales que señalaban un precio aproximado de 3.000.000 de euros y entonces decidimos que lo podríamos vender al Orfeó, dada su buena ubicación y la consiguiente posibilidad de hacer sinergias con las otras instalaciones de la institución.
(...)

Como ya indiqué en julio pasado, el principio rector de mi gestión al frente del Palau de la Música Catalana durante estos últimos treinta años ha sido en todo momento de lealtad hacia los valores fundacionales de la institución, si bien en el ejercicio de estos valores, he cometido errores como los que acabo de exponer. No escondo el profundo dolor que me produce el daño que pueda haber causado a la imagen de instituciones que tanto quiero y el hecho de haber decepcionado a personas que siempre habían confiado en mí. Desde la penitencia más profunda, quiero reiterar mi petición de disculpas.

Nota del suplente
No había manipulación política. Una vez más, algunos, en nombre de la cultura catalana, se confunden de bolsillo y desvían el dinero a su patrimonio o bolsillo particular. Otra decepción más en tierras catalanas. Y no será la última...
Mejor leer a Jean Genet, que diría su amigo, corresponsal y discípulo Juan Goytisolo.

El suplente del cronista

2 comentarios:

MCM dijo...

Lo de la equivocación de bolsillo es una cosa muy común en aquellos que tienen acceso a la caja pertenezcan a la cultura catalana, u otras culturas, a la política o al comercio y al mismo tiempo no tengan una fiscalización o control por parte de otros que no se lucren de dicha equivocación.
Ya lo dijo en evangelio: la carne es débil y deduzco que la de las manos más. Lo estamos viendo estod días en distintos idiomas: alemán, mallorquín, castellano, catalán.....

Ulises dijo...

Sí, tiene razón MCM. Pero es lamentable que una familia como la Millet se vea arrastrada al lodo por la codicia de uno de sus miembros. Lamentable, triste, absurdo que una familia "benestant", catalana, culta, caiga en esas bajezas. Porque aquí no hay siquiera la "excusa cultural" a favor de la patria, del país, como en otras ocasiones (Banca Catalana, por ejemplo), cuando se nos decía que la usurpación de dinero se había hecho en nombre de la cultura catalana. Usurpación de las clases altas, de guante blanco o "desfalcos económicos", como se decía antes.

Un decepcionado