miércoles, 10 de junio de 2009

SER ESCRITOR, HOY, PERO, ¿HUBO ALGUNA VEZ UNA CATEDRAL EN SANTA MARÍA DEL MAR?

Archivo Mas, Santa María del Mar

("La Vanguardia", 10. 6.09)

(Superventas.
Se llama Mejor Vendedor (en inglés, bestseller) a aquellos libros, discos, películas y videojuegos que, debido a la gran aceptación que generan entre el público, pasan a formar parte de las listas de los más vendidos.
La expresión también puede ser utilizada para señalar el valor académico o artístico de la obra, o bien, para destacar la fama que ésta ha adquirido para el público general. Pese al uso que pueda hacerse del término, hay que destacar que el tildar a una obra de «superventas» sólo implica un gran nivel de ventas y difusión, y no necesariamente una calidad excelente o un rigor académico impecable.
Por otro lado, las listas de superventas suelen funcionar, a nivel empresarial, como un indicador de rentabilidad para las editoriales y como un medio de publicidad, de cara a dar a conocer el producto entre potenciales compradores. Habitualmente éstos prestan atención a tales listas porque les permite encontrar con mayor rapidez y facilidad libros que puedan interesarles. A esto hay que añadir el valor que pueda tener para los autores la inclusión de sus obras dento de las listas de superventas, algo que se traduce en un aumento de prestigio y beneficio económico.
A pesar del significado original de la palabra, el término best seller es utilizado para referirse a una novela comercial destinada al gran público).
(Wikipedia)

“Best Seller. Expresión inglesa ("mejor vendido") con la que en la década de los años veinte de este siglo comenzó a denominarse al libro que, en determinado periodo de tiempo, había conseguido una mayor venta y difusión nacional o internacional. Los sociólogos que investigan el hecho de la difusión de la cultura destacan la complejidad y relatividad de libro concreto. Puede haber razones lingüísticas (una obra en inglés tiene más difusión, por contar con un mercado más amplio de hablantes y conocedores de ese idioma), económicas y culturales: alto nivel de vida y alfabetización del público al que se dirige.. Sin embargo, pueden contribuir especialmente a dicho éxito las condiciones del canal elegido para su transmisión y distribución. Así, con la llegada de la radio, el cine y la televisión, la propaganda, que antes se reducía a la prensa, amplía poderosamente sus medios de influencia en la masa, lo que ha motivado que obras como Tarzan, de E. R. Burroughs, o Love Story, de E. Segal, hayan tenido una acogida inospechada. No obstante, puede haber razones no meramente propagandísticas, sino de raíz ideológica, ya sea religiosa, política o social, que explican el hecho de que, por ejemplo, la Biblia sea un best seller permanente, o que, en su tiempo, lo hayan sido El Manifiesto del Partido Comunista, de Marx-Engels, Mein Kampf, de Adolf Hitler, El libro rojo, de Mao. Por otra parte, los best seller han coincidido frecuentemente con obras representativas de la cultura popular o de masas, de escasa calidad estética, como ocurre con determinadas novelas policíacas del tipo de las de Agatha Christie, a las que se engloba bajo el rótulo de paraliteratura. No obstante, determinados libros de indudable valor artístico han logrado una inesperada acogida del público, como ha ocurrido con El nombre de la rosa, de U. Eco, o las Memorias de Adriano, de M. Yourcenar. De todas formas, una buena parte de los best seller contemporáneos ha llegado a serlo como consecuencia de una bien organizada promoción propagandística dirigida por las industrias editoriales que ha tenido en cuenta los gustos, exigencias de consumo y expectativas de un público de masas.”
(Demetrio Estébanez Calderón, Diccionario de términos literarios)

Teniendo en cuenta que en Barcelona se producen cada semana dos o tres intervenciones quirúrgicas y trasplantes pioneros en el mundo entero (véase "tv3" y "btv"), no es de extrañar que esté ya en máquinas el futuro best seller pionero en Europa y el resto del Mundo.

El cronista del barrio

6 comentarios:

Ulises dijo...

A mí también me sorprende que, de un tiempo a esta parte, seamos tan pioneros en hechos quirúrgicos y científicos. Si esto es así, no cabe duda que, con el ritmo de descubrimientos que llevamos, pronto ganaremos más de un Premio Nobel (y no sólo el de poesía para Gimferrer).
En cuanto al llamado escritor Falcones, su rudimentaria e inexistente Catedral del Mar (en tanto que Catedral), y su próximo libro, al menos me parece sincero cuando nos viene a decir que él no es más que un producto, un artefacto editorial, y que no está dispuesto a dejar su trabajo como abogado. Otros, que también son un artefacto editorial, van de creadores de la palabra. Cuidado con las explosiones editoriales!

Uno que ya no va a las librerías a leer

Ulises dijo...

Escribir ya no es llorar, a diferencia de lo que decía Larra. Mucho mejor así. Que los escritores sean felices y ricos, como cualquier hijo de vecino (feliz y rico). Para lamentos ya tenemos a los poetas, esos quejicas, como saben muy bien los aficionados a este blog, los "pensionistas" de Ulises.

Una que lee "best sellers" y poesía

Nadal dijo...

Todas las artes con difusión y reproduccion masivas, tienen espacios mayoritarios netamente comerciales. De hecho la industria que las produce vive de ellos.
¿Podría existir esta industria sin estos productos comerciales?
Provablemente sí, pero con unos precios prohibitivos, como pasa en el mundo de la pintura,(también existen subproductos pictoricos, pero son infumables).
La critica literaria (¿dónde está?)
tiene que distinguir la obra de arte de la comercial y cada una valorarla según lo que sea.
Las obras comerciales si tienen calidad cumplen una funcion de entretenimiento nada despreciable.

Ulises dijo...

De acuerdo, Luis Nadal, con esa "función de entretenimiento" que deben tener las obras (libros, películas, etc.) llamadas comerciales o de consumo masivo. Pero me parece un tanto escandaloso, sin embargo, que los autores de tales obras no sean más que los escribientes de la empresa editorial que los paga. El autor en esos casos sería sólo el escribiente de un extracto de novela que un equipo de la Editorial ya se encargaría de desarrollar, indicando al autor lo que debe seguir escribiendo o no, o bien contratando a otro autor para que sustituya al primero, etc., etc. Estamos hablando de escribientes, no de escritores, que luego figuran como autores.
¿No sería mejor que la Editorial firmara directamente sus productos como autora de los mismos, sin recurrir a autores fantasmagóricos?

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MCM dijo...

Sin duda sería mucho mejor que fuera la ediitorial quien firmara las obras como sucede en las grandes constructoras en las que nadie sabe el nombre del arquitecto que firma los edificios que responden a lo que la constructora quiere y no a lo que le gustaría hacer al arquitecto. Estamos pues ante un producto comercial, en el peor sentido del término, que necesita llevar una firma, un nombre de una persona en carne y hueso porque vivimos en una época en la que se necesitan mitos, modelos, ídolos a< los que adorar ya que los ídolos religiosos ya no nos valen.
Lo que es cierto es que lo que escribe el Sr, Falcones, que ha entendido muy bien el negocio, y la literatura no tienen nada que ver lo mismo que las casas que construye Núñez y Navarro no tienen nada que ver con la Arquitectura entendida como una de las bellas artes.
Estamos en un momento de la historia en el que el libro está dejando de ser un objeto de cultura pasa pasar a ser un objeto de consumo que se tiene a gala poseer sin importar para nada cómo está escrito ni cuál es su valor literario.Hay que comprarlo porque se lleva, como dice una cuñada mía que es capaz de vestir de la forma más inadecuada posible para su edad simplemente porque se lleva sin darse cuenta que lo que se lleva es sólo adecuado para jovencitas.
Vivimos tiempos confusos.

Nadal dijo...

Sí, son tiempos confusos, pero hace tanto que es así...
No entiendo tanto "rasgueo de vestiduras", un producto comercial ha de ser identificado por el consumidor y para ello se le pone una marca que identifica unas caracteristicas.
No veo nada malo en ello, otra cosa son los habitos de consumo y las estrategias comerciale, pero esto es otro asunto que no se lo podemos cargar al sr.Falcones.
No he leido a Falcones (mis lecturas son muy aburridas, todos tenemos vicios secretos (si solo fuera ese...)), pero su exito no es fruto de sus limitaciones y defectos, sino de sus aciertos, y deben ser importantes por la difusión que ha logrado su obra, y por ello merece todo mi respeto, que no tiene porque ser literario,
aunque algo de ello debe haber.
Que yo sepa, el sr. Falcones no ha hecho daño a nadie, no ha cometido
ningún delito ni actuado con dudosa moral. Sí ha sido distracción y entretenimiento para muchos, un aliciente para la lectura y un dinamizador del sector
y termino aquí porque otro de mis defectos es ser un plasta. Chao