miércoles, 28 de octubre de 2026

EL PESO DEL SILENCIO

 Foto: J. X.   



Tenía un problema

que no podía resolver.

Intentar hablarlo..., imposible...,

sería otro problema más.

Escribirlo, sí,

hubiera podido escribirlo,

pero, al formularlo, habría oscurecido

el problema de tal forma,

mediante fabulaciones,

que no quedaría resuelto en absoluto.


En suma:

continuaría teniendo un problema

que no sabía cómo resolver,

de un forma clara,

sin metáforas.

Por lo tanto, comenzó el silencio.

Fue así como empezó

a querer sopesar

la cantidad exacta de silencio

que podía caber

en una vida...,

al no poder decir lo que quería...,

la cantidad de silencio

que podía destruir a una persona

al no poder revelar

lo que tanto le angustiaba.


Así fue como él, al fin,

cayó aplastado

por el dolor,

por el peso del silencio

de los últimos días,

en que ella, su amada,

inconsciente, respiraba aún

entre las paredes blancas,

yéndose cada vez más lejos.

Hasta que ya no pudo volver.

En aquel mismo instante,

en el instante del gran silencio,

todo el silencio de ella

se encarnó dentro de él,

dos silencios en un solo silencio,

infinito, amoroso.

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Publicado en : cafemontaigne.com


martes, 27 de octubre de 2026

EL GRAFITI, EL ÁRBOL Y LA BODA (Publicado en la revista digital: cafemontaigne.com)

Foto: J.X.



Versos inesperados, grafiteados en el suelo con pigmentos de sangre:


El espíritu muda de piel,

deja atrás mi cuerpo,

y se aloja en ella, en el vacío

de la novia muerta.

Atreverse a morir de amor en este lugar,

cuyos santones persiguen a la enamorada

y al enamorado que mueren de amor (...)


Mientras leo los versos, me interrumpe la proclama de un vagabundo, subido a un árbol de la calle:

“Quienes se desviven y mueren de amor, no pueden congeniar con los vivos que no se desviven ni se acercan para cultivar flores alrededor del abismo, por donde se precipitan día tras día aquellas parejas de enamorados que no pueden agarrarse a nada.”


El vagabundo calla. Entonces, acabo de leer los versos:


Pero el amor, hecho prisionero, apaleado y muerto,

se levanta y cruza los límites

de las tierras ensangrentadas,

y permanece más allá del árbol y del abismo,

donde se confía en quien muere de amor.


En el Callejón de las Almas Perdidas, hay solitarios y parejas de enamorados malheridos, cojos, mancos, ciegos, tullidos por amor (a semejanza de aquellos tullidos y tatuados de postguerra, con bañador negro, extrañamente ajustado, que llenaban la “playa libre” de la Barceloneta, la playa pública, gratuita, con trampas en la arena, latas oxidadas, vidrios rotos que te cortaban, que te pinchaban los pies, riesgo que no se daba tanto en las playas privadas, de pago, acotadas al lado mismo de la “playa libre”)..., tullidos por amor que hacen cola para reclamar las sobras del segundo plato de un banquete nupcial: una sopa de serpiente y rana servida en un cuenco plateado. Más que nada, hacen cola y lo reclaman por distraerse de la muerte. Hay tres platos más en el menú del banquete, cuyas sobras no viene a cuento reivindicar.

Lo curioso, sin embargo, es que no reclaman siquiera un pétalo  del ramo de novia, ni les apetece llevarse uno de esos trozos de pastel de boda olvidados en el desorden de la mesa.

Me escabullo del banquete y salgo a la calle, a tientas, cojeando..., una duda de nata pisoteada en la suela del zapato. Escalofríos en la calle, escalofríos en la playa. Añádele unas agujas de pino, un oleaje de piedrecitas de colores, vidrios de botellas rotas, pulimentados, acristalados por el mar. Guárdalo en el bolsillo, estíralo, vuelve a guardarlo, no cortes el hilo.

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Publicado en la revista digital CAFEMONTAIGNE.COM


viernes, 23 de octubre de 2026

CUANDO SE DESBORDA EL SILENCIO

 Foto: J.X.


En este poema,

que no dice nada,

no cabe ni una palabra más.

Tal es el silencio,

que desborda

los límites

del poema.

En el espacio vacío

de la página,

no cabe

ni una sola palabra más.


Las ramas en cruz

de la ausencia

arrancan las palabras

y las arrastran

por el polvo del camino,

hasta llegar al otro lado,

donde las voces

dejan de clamar en el desierto.


domingo, 18 de octubre de 2026

NO ES UNA PELÍCULA DE TERROR




Desde que ella ha muerto,

cuentan algunos vecinos

que él parece un muerto viviente.

Habla siempre de ella,

consigo mismo

y con los demás.

Con todo el mundo,

habla de ella.

Parece que intenta

mantenerla viva,

reavivarla.

Aunque tenga que llevarla

colgada a la espalda,

o en las entrañas,

bromean otros

sobre la muerta

y el muerto viviente.


Por el contrario,

en vida hablaba poco de ella,

siguen contando los vecinos.

Como si temiera ser amado

y poseído como un objeto.

Como si se avergonzara

-ésta es la palabra,

dicen unos-,

de que hubiera alguien

que le quisiera

-ésta es la palabra,

dicen otros-.

La vergüenza de amar,

la vergüenza

de ser amado.


domingo, 11 de octubre de 2026

LA PIEL GASTADA DE LOS LABIOS

 Foto: Judith Xifré


Si lo amado es ausencia,

y el dolor no te deja hablar,

porque la substancia de ese dolor

es, justamente, por aquello dicho

y por aquello no dicho...

acaso algún día puedas

volver a amar y hablar,

pero será de otro modo.

Porque la palabras, dolidas,

saldrán heridas, con espinas,

y rasgarán los propios labios.

Dolientes, estos labios,

si besan,

besarán con la piel de amor gastada.


jueves, 8 de octubre de 2026

UNA TIERRA DESCONOCIDA

 Foto: J.X.



Se puede matar a golpes,

o a disgustos.

Queriendo o sin querer.

Pero lo cierto,

es que también se puede

matar a disgustos.

Cuando eres joven

porque eres joven,

y es ley de vida,

argumentan los expertos.

Cuando eres mayor,

porque eres mayor,

y también es ley de vida,

argumentan los mismos.

Pero es bien cierto

que se puede matar a disgustos.

Ni aquí ni allí,

nadie es inocente.

Puedes matar por desamor

o por amor,

por dominio,

por maldad.

Cada uno destruye,

cada uno,

a su manera,

mata lo que odia,

mata lo que ama,

escribía el prisionero

Oscar Wilde

en su balada.

Un día, sin embargo,

se rebelarán las raíces,

y se hundirán tan profundas,

hasta el límite del fondo

de la tierra,

que rescatarán a los amores muertos,

y los llevarán de nuevo a la tierra,

a una tierra desconocida y amorosa,

donde la muerte

no tendrá dominio,

vaticinaba Dylan Thomas.


martes, 6 de octubre de 2026

ME FALTA LA PALABRA

 Foto: J.X.   



Ha visto tanto dolor,

que éste se le ha acumulado

en una parte secreta del cuerpo,

que no es el corazón

y no sabe cómo llamarlo.

Los vivos no pueden darle

la palabra.

Y los muertos,

en quienes había confiado,

sólo disponen del silencio,

y lo sienten,

pero más no pueden hacer.

Hoy buscarás en vano

a tu dolor consuelo,

escribía Antonio Machado.

Y también recuerda,

aunque ahora te falte,

que te queda la palabra,

escribía Blas de Otero.


domingo, 4 de octubre de 2026

ÉRASE UNA VEZ UN NOVIO TROVADOR

 

Esta es la breve historia

de un novio trovador,

solo y abandonado,

cuya novia se fugó

-cuentan los folcloristas-,

con un representante de la muerte.

Pese a todo,

pese a la maldita muerte,

él se afana en buscarla

por calles, bosques y cementerios.

Quería poner un anuncio

en el periódico del barrio,

pero le aconsejaron

que no sería prudente ni útil

publicar un suceso tan privado

en un medio público.

A día de hoy,

el novio trovador

persiste,

con renovado afán,

en la búsqueda

de su bienamada,

por calles, bosques y cementerios.


viernes, 2 de octubre de 2026

LAS PUERTAS TRASERAS

 Foto: J.X.



I

Le gustaba merodear

por las calles de las puertas traseras,

observando las salidas de emergencia

de edificios y tiendas.

Mientras todo el mundo

paseaba encantado

ante las fachadas de los edificios

y los escaparates iluminados,

el buscaba lo escondido

tras las puertas

y salidas traseras.

Escapándose del maldito bullicio,

se adentraba en las entrañas de la ciudad,

donde el cuerpo y el alma

transitan, se arrastran

y a veces ruedan como bultos

por detrás de las cosas,

por detrás de la vida.

Mal abiertas y vengativas,

las puertas de delante,

y mal cerradas,

pero acogedoras,

las puertas de atrás

-decía,

entristeciendo un ojo.


II

Escribir:

abrir y cerrar

la puerta de casa.

Revelación del cuerpo

y del espíritu,

mediante las palabras.

La vida, el habla,

el silencio, la muerte.

Morir en vida,

el habla cautivada

por el silencio.

Palabra enamorada,

palabra callada.

Salir por detrás,

para descubrir

lo que hay delante,

y más allá de cualquier puerta,

y de todas las puertas.