miércoles, 1 de marzo de 2017

PECADO, CONFESIÓN, CASTIGO


Para purgar el pecado católico de la separación, del divorcio o la independencia, ¿cuántos Padrenuestros habría que rezar?, pregunta la sobrina de la peluquera, provocadora.
¡1.000.000, y con arrepentimiento profundo ante el altar canónico!, contesta la cuñada del dentista.
Más 2.000.000 de Credos, y 3.428 Ave Marías, que es el doble de 1714, fecha constitucional de la caída que ustedes se buscaron y que celebran con demasiadas alegrías, advierte la vecina que fiscaliza.
¿No sería más práctico leer unos cuantos poemas en la plaza pública, y de paso ayudaríamos a los poetas?, pregunta la librera del barrio.
¡Eso, eso!, exclama el poeta romántico.
O una sesión espiritista, añade la vidente.
¿Y si aparece la Guardia Mora bajo palio, como decía mi abuelo?, pregunta la nieta del anarquista.
¡No digas bobadas, niña, ahora que resulta que todos somos de familia franquista, incluidos periodistas, escritores, modelos y la nueva cocina!, replica con arrebato la cuñada del dentista.
Mi madre tuvo un novio cuyo padre era concejal o diputado por el Tercio Familiar, o eso es lo que decía, explica la hija de la bibliotecaria.
¡Vaya nombres: los legionarios y la cabra, el tercio familiar, la guardia mora, las cortes franquistas bajo palio, el sindicato vertical, el SEU (sindicato español universitario), la brigada político-social, los grises, el calabozo, el sargento chusco, el día de la raza, 25 años de paz, el congreso eucarístico y la ley de vagos y maleantes, entre otras maravillas del BOE (Boletín Oficial del Estado), dice la hermana del informático leyendo una web subversiva en el móvil.
¡Cuidado, la lengua catalana puede ser un virus para el alma!, como declaraba un procurador en cortes de aquel tiempo, indica el humorista. 
Así pues, será contagiosa, ¿no?, apunta la dueña del bar.









Viñeta: Ferreres