martes, 7 de octubre de 2014

EL GATO, EL RATÓN Y LA PALABRA

Comenta la dueña del bar del barrio: Jugar al gato y al ratón. Todo es un jugar al gato y al ratón, día tras día, a lo largo de los años, de los siglos.
Así es, explica el politólogo del barrio: El gato, el animal grande, el poderoso, se quiere comer al ratón, el animal pequeño, el débil. Pero éste se defiende, transgrede las leyes del gato, del poderoso, y crea sus propias leyes y se enfrenta al animal poderoso. El gato dice que son sus leyes las que tienen razón. El ratón, el animal pequeño, débil, dice que son las suyas las que tienen razón.
¿Quién, pues, tiene razón?, pregunta la hija de la bibliotecaria. ¿O acaso los dos tienen razón y el enfrentamiento es inevitable cuando uno quiere imponer su razón al otro? ¿Tantos siglos de civilización, de cultura, para llegar a este enfrentamiento, a esta violencia? ¿No hay una posible solución?.
Sí, el reconocimiento mutuo, dice la nieta del anarquista. Ese reconocimiento que nace con la palabra, después del diálogo, del respeto expresado mediante la palabra. La libertad de expresión y la democracia deberían ser los cauces, y nunca la imposición de un discurso sobre el otro. 
¿Cómo se puede conocer la razón de cada uno?, pregunta el politólogo, y él mismo se responde, antes de que intervenga la sobrina de la peluquera: Mediante la consulta a los ciudadanos que padecen el conflicto de las dos razones. Ahora bien, una vez conocida la decisión mayoritaria de los ciudadanos, ¿habremos encontrado ya la razón?, y él mismo se responde, antes de que intervenga la sobrina de la peluquera: No, no habremos encontrado la razón, sino la opinión mayoritaria, la razón mayoritaria, que no es necesariamente la razón, pero que debería ser razón suficiente para convivir en paz.

Vaya paliza que nos está dando hoy el politólogo!, exclama la cuñada del dentista. Cúmplase la ley, y acabemos con tanta monserga.
Así pues, seguiremos jugando al gato y al ratón en economía, en política, en religión, en el trabajo, en el amor, en suma, en la vida, pero al menos, mediante la palabra y la consulta, habremos evitado la violencia y ya podremos escribir poemas en paz, opina el poeta romántico del barrio.
Poemas dedicados a las vecinas, no está nada mal!, apunta el humorista del barrio.
De vecinas, nada, querido amigo, responde el poeta. En todo caso, novias conseguidas a fuerza de trabajos poéticos, y no dando volteretas en el circo como usted!
Calma, calma, hablemos con calma y respeto mutuo, que tanta falta nos hace!, pide la dueña del bar.
Demasiadas palabras y pocas acciones, interviene por fin la sobrina de la peluquera. Por la boca muere el pez, añade.
Y del dicho al hecho, hay mucho trecho, tanto como del poema al piso de la vecina!, exclama el humorista del barrio guiñando un ojo al poeta, que al final sonríe la humorada.

13 comentarios:

muy interesente.es dijo...

Esta conocida sentencia procedente del lenguaje marinero ha pasado a ser de uso cotidiano. Nos recuerda que tanto para peces como para seres humanos, abrir la boca más de la cuenta o a destiempo entraña un serio peligro: al igual que el pez es atrapado al morder el anzuelo, la persona que habla en exceso termina siendo víctima de su propia verborrea. De hecho, según el académico Julián Marías, el refrán completo en castellano sería "por la boca muere el pez y el hombre por la palabra".

Centro Virtual Cervantes dijo...

Tipo: Refrán

Idioma: Español

Enunciado: Del dicho al hecho hay gran trecho

Ideas clave: Promesa

Significado: En ocasiones, existe mucha distancia entre lo que uno dice y lo que hace, por lo que conviene no confiar en promesas que pueden no cumplirse.

Marcador de uso: Muy usado

Comentario al marcador de uso: Existe también una forma en la que se ha suprimido el verbo: Del dicho al hecho, gran trecho (Fuente oral).

Fuentes: MalLara I 247; Terreros

Observaciones: Citado en El Quijote II 34 y II 64. En latín: Loqui facile, praestari difficile.

quien avisa, no es traidor dijo...

Menos enciclopedismo, menos humor, y más acción contundente contra la subversión.

insurrecta dijo...

Tiro porque me toca, de tal palo, tal astilla, y ahora a votar toca!

exdetodo dijo...

Caray con los refranes, que diría don Marcelino Menéndez y Pelayo, el gran plagiado por todos los académicos.

pariente desobediente de don Marcelino dijo...

Seamos todos heterodoxos.

funcionario anónimo dijo...

Heterodoxos, pero consultados.

no votarán ni pasarán dijo...

Como dijo el ministro ayer: ¡Viva España, viva el Rey, viva la policía nacional!

hija de progre y poeta dijo...

Huau!, esto se pone interesante. Nunca nos habíamos divertido tanto desde que nuestros padres votaron la Constitución y se quedaron lelos, como dormidos!

RAE dijo...

lelo, la.

1. adj. Fatuo, simple y como pasmado. U. t. c. s.

Real Academia Española © Todos los derechos reservados

Miquel dijo...

A Buda rogando...y con el palillo de arroz dando ¡¡¡

en facebook dijo...

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Rafael Blanco: Me sigue asombrando la nieta del anarquista, ella por supuesto no es anarquista!!
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Angels Pal: un texto de una gran magnitud de sinceridad, con el don de la palabra.
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Montserrat Olivés Miret: M'encanta la paràbola…!!!
Ver traducción
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Angels Pal: Jo, també.
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en facebook dijo...

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