jueves, 17 de marzo de 2011

LA BALADA DE LA UNIÓN EUROPEA EN FLOR (PARA UNA SOLA VOZ)




















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Un país desmiente a otro, unos hablan de apocalipsis o de catástrofe nuclear, otros hablan como si el terremoto y el tsunami sufridos fueran tan sólo un espectacular accidente exótico de la vida cotidiana, unos desmienten a otros, éstos aconsejan, aquéllos desautorizan, todo el mundo dice lo que hay que hacer y nadie sabe qué hacer, excepto los que en este instante hacen lo que pueden, pero siguen en la cátedra y en el púlpito los intereses nucleares franceses, el electoralismo alemán, las argucias divinas inglesas, el decamerón italiano, sorprendente la prudencia (y en este caso no es ironía) española, y el mismo método, el mismo discurso del método se podría aplicar a las revoluciones árabes, alentadas y mal armadas, alentadas y que te maten a ti, alentadas y que ya vamos, alentadas, resistid, que en la próxima cena de cabezas importantes hablaremos otra vez del tema y tocaremos la balada de la vida y la muerte.

2
Cabe la posibilidad de una zona de exclusión aérea, ¿para qué?, para bombardear más a la muerte, siempre que haya también una cláusula de inclusión en dicha zona: la condición de incluir más cadáveres en el territorio y aumentar la cantidad interminable de muertos que vale la libertad, como saben muy bien por experiencia propia las Grandes Potencias del mundo colonial y excolonial que sigue ahí, con el nuevo lenguaje y la tecnología global o no global, sostenible o no sostenible de las nuevas fuerzas e invasiones de poder, con el señuelo de la paz alentando aquí y la muerte allá, más allá, para los otros.

3
Y así, cantando, cantando, justificar la intervención de los ejércitos puros, los de salvación de Occidente y Oriente, los países libres que intervendrán o no con sus armas en los países pobres, según sean y brillen las estadísticas y las encuestas electorales de cada uno de los países rectores, y de este modo participar en la convocatoria de salvación de la catástrofe japonesa o en el recuento final, vitorioso, de  la cantidad de muertos en las luchas árabes, no sólo en Libia, pero todo ajustado a derecho y a muerte internacional, y luego se lavarán todos las manos, cenarán de etiqueta y hablarán de sus cosas como si nada hubiera ocurrido, y así finaliza esta balada, con la presencia de tres humillados, ofendidos y angustiados puntos suspensivos en el texto...

El becario del suplente del cronista

3 comentarios:

Jose Ferraz dijo...

La Asociación de Productores de Sandía del Mediterraneo, recuerda que la sandía, además de ser muy refrescante; cortada en dos y colocada una de sus mitades encajando la pulpa sobre la cabeza, ayuda a proteger de la lluvia radiactiva.

Citrullus lanatus

cliente dijo...

La balada del café triste.

de sectas y gobiernos dijo...

Mentras tanto, unos ordenan y otros mueren.