jueves, 27 de enero de 2011

UN VIAJE DE CUENTO



















I
Lo que dice la leyenda o el cuento es que al llegar al puerto no había nadie. Cuando partieron del puerto tampoco había nadie. Cuando bajaron del barco no había nadie. Cuando subieron al barco no había nadie ni en el puerto ni en el barco. Nunca hubo nadie. En consecuencia, todo el viaje de ida y vuelta se hizo sin nadie a bordo, excepto..., un ratón que vivía solo en la madriguera de un camarote de lujo.

II
Lo que no dice la leyenda o el cuento es que el ratón, cansado del trato con los humanos, o del maltrato, salió a la aventura en un barco fantasma, en busca de otros mares e islas donde no hubiera nadie y pudiera hacer vida de ratón, sin miedo a las trampas de los humanos, lejos de las casas, las sucursales políticas, los casinos bancarios, las calles, las alcantarillas y otros lugares no menos residenciales.

El becario del suplente del cronista

4 comentarios:

Ulises dijo...

Mejor viajar solo que mal acompañado.

Firmin, el ratón lector y marinero

Anónimo dijo...

Qué manía con la compañía. Ni buenas ni malas compañías: viajero solitario en busca del tesoro perdido.

Robinson

Ulises dijo...

El Llanero solitario no tiene quien le escriba al barco, ni lo necesita.

La sobrina del Llanero solitario, desde un velero

Anónimo dijo...

Perdidos