viernes, 14 de enero de 2011

CONVERSACIÓN EN EL BAR SOBRE EL TRABAJO, EL ARTE Y LA BASURA

Obra de Francisco de Pájaro / Fotografía: Matilda Sagan

la vanguardia.es
Las pérdidas coyunturales no podrán ser causa de despido objetivo.

Acaba de entrar al bar el poeta romántico del barrio y dice que está preocupado por la pérdida de unos poemas, ayer mismo, y nos pregunta si los hemos visto aquí en el bar o por algún otro sitio.
La nieta del anarquista sonríe y responde que:
las pérdidas coyunturales de una empresa poética no podrán ser causa de despedida objetiva de los poemas, y nos anima a todos a buscar por el barrio los poemas perdidos.
Salimos del bar, buscamos los poemas aquí y allá y, al fin, los encontramos depositados en la papelera de una calle de más abajo. El poeta romántico del barrio se queda sorprendido y no entiende lo que ha podido suceder: arrojar sus poemas a la papelera como si fueran las páginas mojadas de un contrato laboral, finiquitado.
No desespere, le dice la hermana de la peluquera, mientras haya vida habrá poesía.
Por lo menos en las papeleras del barrio, comenta la nieta del anarquista, y volvemos al bar a tomar un segundo cortado, pero ahora invitados por el poeta romántico del barrio, feliz y contento por los poemas recobrados que seguramente los del bar nunca leeremos.

El suplente del cronista

9 comentarios:

Ulises dijo...

Menos mal que los encontraron en la papelera, y además se ganaron un segundo café o cortado. No todo está perdido..., pese a las coyunturas.

Ilusionado

Anónimo dijo...

Más vale poema en mano que ciento volando a la papelera.

Experto en poesía

Ulises dijo...

Menos bromas con los contratos laborales, tema mucho más serio que la poesía. Ya saben: si no hay trabajo, tampoco hay poesía, que diría mi abuelo, el marxista.

Nieto de marxista

Anónimo dijo...

La poesía ya es de por sí un trabajo, y muy duro. No conozco a ningún poeta que confunda el pan con la poesía, o que trabaje poéticamente para ganarse el sustento material de la vida. Claro que hay excepciones, pero pocos son lo que cobran por ser poetas o haciendo de poetas (cobrar dinero, quiero decir, no cobrar tortazos y disgustos).

Poeta de la experiencia efímera

Ulises dijo...

¿Los poetas también reciben el finiquito pertinente de ventas, devoluciones, ejemplares para la prensa, ejemplares defectuosos y guillotinados?

Lectora ingenua de poesía

Anónimo dijo...

Lo que recibimos y percibimos es más impertinente que pertinente. En cuanto a la guillotina, ahí va mi cuello lírico!

Expoeta

Jose Luis Ferraz dijo...

He oído que en Noruega, paradigma del estado del bienestar, han colocado unas mesas color crema, en las salas de café de las empresas, para que los empleados poetas declamen vehementes sobre la situación de las pensiones en el Sur de Europa, sobre sus poetas y demás trabajadores...

Anónimo dijo...

(de hace un par de días)

Sr. Ortega,

Siento comunicarle que no podré aceptar la presidencia del grupo Inditex, porque si lo hiciera, no tendría tiempo para dedicar a la poseía. Agradezco el trato que se me ha dado hasta ahora, de diez horas libres a la semana, con cargo a la empresa, para poder expresar mis emociones estéticas, pero aun así, no puedo asumir en estos momentos mayor dedicación, ya que esto afectaría gravemente mi naturaleza creativa. Si me lo permite, estoy seguro que Pablo podrá ejercer de presidente del grupo, con satisfactorios resultados.

Atentamente,
El Hartista

Ulises dijo...

También debemos reconocer que hay artistas y poetas que se lo trabajan mejor que otros. Hay el poeta-poeta, que no quiere contaminarse. Hay el poeta que no teme contaminarse. También está el poeta que sólo hace de poeta los fines de semana y durante las vacaciones. Y por último, están los poetas nacionales, premiados, recompensados, galardonados, remunerados, subvencionados, gratificados... (consúltese el "Dicc. de Sinónimos" de Samuel Gili Gaya).

El poeta de los sinónimos