jueves, 30 de diciembre de 2010

EL POETA DE LA BARCELONETA VUELVE AL PUERTO / ARTS SANTA MÒNICA



















Joan Salvat-Papasseit fue caminando de un barrio a otro: estuvo una temporada en un piso de la calle Gignàs ("una escala mal il.luminada, bruta, plena de crits"), junto a la calle Regomir, vivió en la Barceloneta (se casó en la iglesia de Sant Miquel del Port), estuvo ingresado en sanatorios, se trasladó más tarde al barrio de Santa María del Mar, en la calle Argenteria.
Y le gustaba ir al barrio de Sants y a Hospitalet, donde se reunía con sus amigos Torres-García, Barradas, Sucre, entre otros pintores y escritores.
Pero es desde aquí, desde esta calle de Santa María del Mar (que no es la Catedral), que ha vuelto al barrio de Santa Madrona, en las Atarazanas, en cuya iglesia fue bautizado, pero donde, por desgracia, ya no podemos ver aquellos maravillosos puestos de libros donde muchos se iniciaron en la lectura, también Salvat-Papasseit, que además frecuentaba las tertulias literarias que se celebraban en plena calle, junto a los puestos de libros.
Pero sí que aún podemos ver allí mismo, en aquella media plaza de las Atarazanas, el convento-refugio de las artes, el Arts Santa Mònica, donde estos días se recuerda y se habla de la vigencia de la obra poética y subversiva del poeta de la Barceloneta, de Barcelona, de Catalunya, del Barrio Universal.
El poeta que había trabajado vigilando madera en el puerto, clasificando las estrellas nocturnas, anotando el frío y los nombres de los barcos.
El poeta que había vendido libros en las Galeries Laitanes, que ya había escrito y publicado poemas con su nombre.
El poeta que había repartido hojas subversivas con su alias "Gorkiano", a favor de cambiar la vida y el arte, la poesía. 
Revistas, panfletos anarquistas, el poeta será un "enemic del poble", un enemigo del pueblo por amor al pueblo, cuyas fuerzas vivas se niegan a reconocer que las aguas del balnerario y de la política están contaminadas, corrompidas, como dice Ibsen en Un enemigo del pueblo.
Hojas de subversión vital y espiritual. Poemas de subversión de la vida y del espíritu, para hoy día y para mañana, poemas y hojas subversivas para todas las almas y todos los cuerpos.













Nota para turistas
No confundir al poeta real, Joan Salvat-Papasseit, con el de la estatua que le rinde homenaje en el puerto de Barcelona, ya que al parecer hubo un malentendido histórico y el escultor confundió la figura delgada y el traje gastado de Salvat-Papasseit con los atuendos románticos y la musculatura de gimnasio de un Lord Byron de Barcelona. 

El suplente del cronista

3 comentarios:

Ulises dijo...

Sí, poeta, anarquista y de la Barceloneta mundial. Poeta agitanado, cósmico.

Lectora y de la Barceloneta

Anónimo dijo...

Creo que Salvat-Papasseit lleva "la palabra viva" de Joan Maragall hasta la calle. Hace bajar la palabra viva de las montañas y bosques, de los manantiales, la trabaja de una manera vanguardista, futurista, y la lleva hasta las calles de la ciudad, dando plena voz a las vidas más humildes, pero orgullosas de vivir. Vida y poesía, poesía y vida, no separadas por la falta de experiencia profunda e impostura poética.

La sobrina del suplente del cronista

Ulises dijo...

Ya veo que esa sobrina lleva el agua a su molino, pero en parte tiene razón. Aunque la poesía de Joan Maragall es distinta de la de Salvat-Papasseit, sí que tienen algo en común: la vitalidad, la frescura de su lenguaje poético, el espíritu vital que anima las palabras de los dos poetas, gracias a ese poder o alquimia verbal que el mismo Joan Maragall llamó la "paraula viva".

Antólogo