martes, 23 de noviembre de 2010

TECNOLOGÍA DE LA INFORMACIÓN: EL INVENTO DEL VOTO CON CHIP





















(Para mayor ilustración, clíquese sobre la imagen del autómata)

Dice el quiosquero del barrio que cada vez se venden menos periódicos y más souvenirs. Un cliente, que sólo compra revistas con regalo incorporado, le dice que esto ya no hay quien lo pare, entre las avalanchas turísticas y la moda digital en todo, música, periódicos, libros, TV a la carta, correo electrónico, informativos, vídeos de juego, deportivos, hazañas bélicas, imágenes porno, etc.
LLega una cliente, una vecina joven, antropóloga en paro, y pide unos caramelos "Halls" de limón, sin azúcar, y al oír lo de la baja venta de periódicos, opina que es normal en los tiempos que corren, ya nadie se fía de los poderes, dice, la gente desconfía de los políticos profesionales, de la prensa convencional sometida a los poderes económicos y políticos, yo hago ver que juego a la derecha, tú a la izquierda y el otro al centro, pero antes compramos al árbitro, pactamos el empate real pero oculto (en apariencia interesa hacer ver que gana uno de los tres), y así jugamos sin preocupaciones y ganamos todos, es decir, los tres.
Tiene un amigo, sigue diciendo la vecina joven, que está estudiando el invento del "voto vivo", una especie de microchip con memoria digital, voz y una pequeña y suave descarga eléctrica (los votantes, a diferencia de cierta policía, debemos dar ejemplo de educación).

Es decir, el "voto vivo", el voto autómata, robotizado, que deberería ser aplicado a los políticos elegidos, votados, y cuyo proceso se accionaría, mediante la voz de la memoria y la consiguiente descarga, cada vez que se extraviaran por el camino e hicieran lo contrario de lo dicho y prometido en campaña electoral.
El quiosquero se asusta, y dice que estos jóvenes van a cambiar el mundo, pero que él afortunadamente ya estará en otra parte.
Así es, le dice la joven vecina, antropóloga en paro, aunque no es tan nuevo lo del invento del "voto vivo" de su amigo, ya que de alguna manera todos llevamos puesto el chip invisible de lo "seguro", del temor al cambio, del miedo pánico, ancestral, a la transgresión de lo que nos esclaviza. Somos los modernos esclavos, con un microchip invisible fabricado por los Poderes, concluye la joven vecina, y se va masticando un caramelo de limón (le gusta masticarlos, desintegrarlos, nos dijo una vez con mirada malévola). 

El suplente del cronista

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Antropólogos en paro? ¿Y qué será del estudio del ser humano y su evolución histórica?

Habitante del antro

Ulises dijo...

Adivinanza:
Si no es Antropología, ¿cuál es la nueva ciencia que trata del estudio del hombre, física y moralmente considerado?

Respuesta modelo siglo XXI: Antropofagia.

Insurrecta

Ulises dijo...

Aquí todos llevamos un chip, quien más, quien menos. Y no hablemos ya de los chips políticos, económicos, religiosos. Menos mal que ahora al Papa se le ha ido el chip y reconoce la identidad y la utilidad social del preservativo.

Pragmático